ARGENTINA. UN PAÍS QUE VIVE DE LA HIPÉRBOLE

Una Nota de Hernán Leonel

Por hipérbole se entiende a la exageración de un hecho, una circunstancia o un relato. De esto último se retroalimenta el actual gobierno. “La culpa es de la anterior gestión”, dijo en varias ocasiones (por no decir desde que asumió como Gobernador de la provincia de Buenos Aires) Axel Kicillof. Yo no sé si tiene amnesia Señor Gobernador pero le recuerdo que durante 30 años el peronismo gobernó la provincia. ¿Se le puede culpar a otra fuerza política el atraso de tres décadas cuando solamente estuvieron gobernando cuatro años? ¿Y ustedes qué hicieron los restantes 26?

Pero no nos vayamos tan lejos. ¿Qué hicieron el último año para llegar a la situación actual? La única medida que optaron por tomar es cuasi cavernícola. Volver a cerrar todo porque el sistema sanitario está al borde. ¿No pudieron prever otro tipo de medidas?

  Quedó demostrado que el cierre total no funcionó. El fracaso es talmque es preferible apagar la luz así no se ve la suciedad. Suciedad que, valga la redundancia, se les fue de las manos. Ya no hay alfombra posible que cubra todas las cagadas que realizaron en un año de gobierno. Negociaron mal las vacunas. La inflación está fuera de control. Ya no se puede seguir emitiendo papelitos de colores. Es un chiste ver en la billetera los billetes coloridos que hacen más alusión a un arco iris que a la ilusión de contar con poder adquisitivo.

¿No se da cuenta que es todo una falacia?

 Las clases en el AMBA están suspendidas. Brillante idea. ¿Cómo no nos imaginamos que esto detendría el contagio? El problema es que si bien no hay estudios puntuales sobre esta situación en el país, hay evidencia internacional que mostraría que las escuelas en sí, con los cuidados necesarios, no serían focos importantes de infección.

  Guadalupe Rojo, consultora en políticas públicas, profesora de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) e investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano de la Universidad de San Andrés (CEDH-UdeSA), explicó que, “según los datos disponibles a nivel internacional, las escuelas no parecen ser un especial foco de contagio y que la presencia de la COVID-19 en entornos escolaresse vería afectada por los niveles de transmisión comunitaria”. Rojo también remarcó que distintos estudios de Alemania, Australia, Estados Unidos, Francia, Irlanda y Singapur muestran poca evidencia del “ataque secundario”, es decir, de la transmisión a la familia después de la detección del caso en la escuela y, por ende, se presume que la fuente del paciente inicial o el caso cero no es la escuela.

   Por su parte, un estudio publicado hace un mes en la revista científica The Lancet analiza la situación del Reino Unido y sostiene que “la reapertura de la escuela sin una sólida mitigación del COVID-19 corre el riesgo de acelerar la pandemia”.

  En el primer mes de clases, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) informó un total de 1.215 contagios sobre las 700 mil personas (0,17%) que están habilitadas para ir a las escuelas, entredocentes, no docentes y alumnos, como se explicó en esta nota.

En el segundo mes, según los datos oficiales hasta el 12 de abril, este número de contagios habría subido a 5.006, todavía menos de un 1%. Razón por la cual, el Jefe comunal, Horacio Rodríguez Larreta sigue peleando para  mantener las puertas de los colegios abiertas.

  Eso pasa en CABA mientras que en el AMBA el relato se come las estadísticas. Todo esto me hace recordar  momentos de nuestra historia reciente cuando se intervino el INDEC durante el gobierno de Cristina para indicar que en Argentina había menos pobres que en Alemania.

Recuerdan? En esa época gloriosa hacíamos tratados con Angola, Guillermo Moreno repartía guantes de box en las reuniones con empresarios y Martín Sabbatella junto a su patota intervenían medios de comunicación. Hermosos recuerdos de un país próspero y con índices muy bajos de pobreza. Después llegó Macri y se derrumbó todo. Es increíble lo que se puede hacer encuatro años. Cuanta maldad macrista. Menos mal que Cristina, digo Alberto, digo la Cámpora, recuperó el poder y volvimos a tejerm lazos con países progresistas y democráticos como Venezuela, Rusia y China.

¿Qué seriamos sin ellos? Gracias cumpas.

  Volvamos a lo serio. El gobierno nacional busca intervenir Capital Federal por no acatar el DNU presidencial donde se informa las nuevas medidas restrictivas (Ojo, si se fijan bien en el boletín nacional dice que la norma es hasta el 31 de diciembre del corriente año, por algo dudé en la última editorial si las medidas serían por 15 días. Creo que en Mayo vuelven los testigos sorpresas, la payasa filomena y las filminas).

  Ahora, ¿por qué no interviene Formosa señor Presidente?

¿No son anti constitucionales las medidas tomadas por el Gobernador Gildo Insfran?

  Mejor sigamos viviendo en la hipérbole y veamos hasta cuando la sociedad está dispuesta a ceder sus libertades. Por ahora hay que conformarse con tomar un café en la vereda, a tener clases por zoom, a que no nos bajen de los colectivos por pasarse 5 minutos del toque de queda y a comprar algo para tirar a la olla. Una olla que poco a poco va tomando temperatura y que la presión, al estar tan cerrada, será terrible sino siquiera se la intenta destapar.

  Confiamos en que la misma está en buenas manos señor presidente, en sus manos y no en las de ella. Caso contrario, la implosión será tremenda.