¡ARGENTINA… Y SIGUE LA JODA!

Una nota de Mario Daniel Torres
Una vez más y con el mayor respeto, gracias a Heraldo Digital puedo llegar a mucha gente linda y no me refiero a la belleza sino al reconocimiento hacia esa gente que llamamos el Querido Pueblo Argentino, aunque suene quizás demasiado populista, pero simplemente es reconocer los grandes valores de ustedes.

Vale decir, a los que yo me integro en todas sus luchas diarias, para poder decir sin equívocos vivimos en la Argentina, una Grande y Gloriosa Nación.

No creo equivocarme pero la situación que vivimos jamás la hubiésemos pensado, ya que previsto realmente es imposible, por todo lo que esta pandemia nos da y nos deja a futuro y rogando que Dios permita sea dominada a la brevedad aun sabiendo que  no somos los únicos que estamos padeciéndola, esto en algo nos conforma pese a todo.

No me resulta agradable el hablar de este horrible virus COVID 19, casi una guerra aunque el enemigo en este caso no sabemos de donde aparecerá ya que sabemos de sus posibles formas pero otros datos sigue  siendo misterios.

Sumado a este flagelo hemos sufrido y padecemos diversas situaciones que nunca hubiéramos querido conocer por diversos motivos y mucho menos de boca o acción de quienes por sus cargos dentro de nuestro país son gobierno y  ha  asumido más allá de la conducción, la protección y prevención de los pasos a seguir o de nuestras vidas, a los fines de lograr según expresaran el menor daño a la población en sus vidas y bienes, que se vieron y siguen afectados, así pienso que se comenzaron las primeras medidas sanitarias que resultaron en algunos casos negativas  y pesadas de sobrellevar por ejemplo la famosa cuarentena, que decían para cuidarnos y cuidar al prójimo, al ser lanzadas, vale decir, también fuimos conociendo las miserias y egoísmos de los humanos, que bajo diversos pretextos violaron en todas sus formas la famosa cuarentena que supero  la duración prevista.

En la parte particular hubo violaciones varias y causales que pusieron en peligro el bienestar general del país, ya que, no se sabe en donde y cuando aparecerá nada menos que la “muerte”.

 Así aparecieron fiestas, encuentros, viajes que fueron horrores pero que al ir pasando los meses pareciera ser que no sirvieron porque las estamos repitiendo  o por lo menos obramos al revés de aquellos hechos de los últimos tiempos donde vimos, nos enteramos que ahora fueron los funcionarios, gobernadores, diputados, intendentes que pienso creyeron estábamos  en un estado de guerra, violaron la Ley de La Nación impidiendo el libre paso y  no dudaron y crearon con las Fuerzas de Seguridad de cada lugar la famosa “fronteras” que aun hoy hay en determinadas provincias con las medidas más duras que podamos imaginar y que quedaran en la historia, sumadas a otras calamidades de este aislamiento.

   Si bien se observara la particularidad del mismo, en todo su resultado será siempre el dolor y el daño producido que aun sigue y nadie responde por estos hechos tan lamentables y violatorios de los Derechos Humanos, aquí es donde podremos sentirnos avasallados, puesto que el año 2020 se va y nunca mas acertado como hoy estará el comentario de aquellos que mantenemos la salud agradezcamos a Dios el mantenernos protegidos por el momento y quizás no solo por nosotros sino por la familia toda, en especial donde hay niños.

Lo más especial es que somos nosotros los adultos mayores que según oímos somos los de mayor riesgo dado que acompañamos nuestros días con algún tema de salud previo, con el aislamiento de cada persona que no solo prohibió las salidas sino también las reuniones, sean de la índole que sean, todo por motivo de la pandemia.

 Sin quererme olvidar de los regímenes y tratamiento médicos que quedaron en un impasse durante muchos meses, tanto sea por sistema público o privado.

 Y otro duro golpe que sufrimos fue la no concurrencia a las escuelas por parte de nuestros pibes, aún en aquellas con intentos de enseñanza casi desconocidos para los niños, donde perdieron el privilegio de tener sus lugares y compañeritos, o sea, el lazo que junto a los maestros le quito mucho más que el ciclo de enseñanza y ojala se pueda volver a dárselos, sin causarles otro daño. La educación fue una variable de ajuste del gobierno y de los sindicatos docentes, sin importarles nada de la educación de los niños y niñas.

 Estimados lectores no quisiera cansarlos para ser este pequeño racconto de lo que fuimos aprendiendo con esta pandemia y que al parecer no nos presenta un nuevo panorama sino todo lo contrario, muestra de ello son las medidas que vamos conociendo con el correr de los días, pareciera ser que el gobierno aprovechando la campaña avanza en planes que responden a un solo interés, el del Gobierno.

Entonces los miles de personas que esperábamos cambios en nuestro país no comprendemos como se producen hechos que nos muestran a simple vista retrocesos y sin derecho a reclamo alguno. Citando un ejemplo se van abriendo las fronteras del aire algo tan importante como los aviones vuelven a brindar sus servicios al ciudadano, mientras esto ocurre con excusas de aislamiento la Cámara de Senadores no funcionara hasta el mes de Marzo.

Mientras no abren las escuelas, si están abiertos los casinos y bingos para funcionar, esto demuestra que al gobierno le interesa la plata y no la educación.

Mientras los velatorios no pueden tener en sus servicios más de diez personas, hemos visto a pleno en la Casa Rosada cientos de personas, muchas de ellas sin barbijos, no guardando la distancia establecida podría seguir enumerando las fallas que se van presentando aun queriéndolas disimular dentro de las cuales siguen los pedidos de Justicia por desapariciones o muertes registradas en los últimos meses de esta cuarentena que no tuvieron respuesta hasta este momento y que sabemos dejaron heridas y mucho dolor, no obstante esperemos que se logre una Navidad y un Fin de Año sin tanta medida de restricción, o sea, que el gobierno no haga valer su poder de Policía y nos permita pasar una Nochebuena en familia, en espacios abiertos.

Debemos poner amor en estos festejos y no pasión que pueda llegar a la desmesura para lograr la alegría y que pare la “Joda”.