CIRCOVID. FABULAS DE UN PAIS QUE HUELE MAL

Escribe: Hernán Leonel
Es apasionantemente putrefacto el olor a podrido que se huele desde las fronteras de la República Argentina. Es tanto el hedor que emana el país que hasta a Jean-Baptiste Grenouille, personaje principal del glorioso libro El Perfume, escrito por el escritor alemán Patrick Süskind, amante de los olores que va buscando diferentes formas para alcanzar la fragancia perfecta capaz de dominar a dios y al diablo y hacer que bailen sobre su mano, le daría asco y rechazaría fusionarlo y mezclarlo entre piles de animales rancios porque lo que obtendría no sería un olor sino una descomposición del mismo, la destrucción de tal hechizo, ergo magia, ergo fantasía, ergo ensueño del evanescente reino de los olores.

Eso que Grenouille nació en el lugar más putrefacto de todo París, de mediados del 1700, entre los desechos de pescado del puesto que atendía su madre y que ésta lo rechaza por… justamente su olor.

Algo parecido pasa con Argentina, el rechazo ya no es desde afuera sino por quienes llevamos la bandera tatuada y con orgullo solemos cantar el himno y llorar al escuchar la estrofa final. A usted, amigo/a (amigue no, ya lo sabe) lector nos duele en el alma ver pudrirse a una Nación que supo ser el espejo europeo de América Latina. Nos duele la nariz de olfatear lo que usted sabe como ninguno. Cansa tener que tragar m… y volver a empezar. Es un disco eterno, pero no el de Soda Stereo, es la canción trillada de Alejandro Lerner.

¿Hasta cuándo? Eso mismo se preguntan propios y extraños. La pandemia no hizo más que desnudar y poner en evidencia las falencias del sistema argentino en su totalidad, de izquierda a derecha, de arriba para abajo. Salud o economía era. Un año después de que el primer caso diera luz en el territorio nacional, el velo comenzó a deslizarse y las penurias se empezaron a notar. De golpe la luz se cortó y la heladera dejó de funcionar. Ya no servía la promesa de campaña para llenarla. El destino era el mismo. Todo se iba a podrir y poco a poco todo se pudrió. Es lo natural, es la cadena de frío que se corta y con ello el alimento que necesita estar a bajas temperaturas comienza su descomposición y al unísono comienza a ser invadido por bacterias que se van comiendo sus nutrientes dejando el resto para las larvas mientras en el proceso

el olor se adueña de la casa. Lamentablemente desde el 3 de marzo de año pasado, la heladera se apagó.

Claro, primero se la dejó bien cerrada para que no perdiera frío ya que aún seguíamos en verano, luego se la llenaron con barras de hielo, más tarde y con la llegada del invierno se verá y en ese se verá se logró pasar la estación invernal y la luz volvió pero con horarios y había que tener muy en claro el momento del apagón para que no se quemara la heladera y complicara todo. El gobierno hábilmente comenzó a repartir asistencia. Bolsas repletas de cubitos llegaban por doquier. Ya no hacía falta depender del servicio eléctrico. “¿Para qué? Es más barato y la heladera enfría igual”, comentaban los vecinos y vecinas, mientras que otros arremetían y acotaban: “Además algo están planeando porque es sabido que no todos los días van a venir a darte de comer en la boca y llenarte la heladera con cubitos”. Pero, o aprendes a querer la espina o no aceptes rosas. Y algunos empezaron a rechazarla. Ante el estupor de quien es repudiado, al gobierno no le quedó más que dejar el disfraz de caperucita y mostrar los colmillos y ser quien realmente es.

Quedó más que claro qué, cómo, y hacia donde apunta el GPS que en redacciones pasada describí como roto. Seré ingenuo eh. Le pido disculpas estimado lector. Señora lectora. En lo que fue la apertura de las sesiones legislativas el Presidente mostró sus cartas. Alberto Fernández inauguró el 139° período de sesiones ordinarias del Congreso con una dura embestida contra el gobierno de su antecesor,

Mauricio Macri al quien prometió investigar por administración fraudulenta y malversación de caudales públicos. Asimismo, propinó una crítica inusitada al

Poder Judicial y anticipó que propondrá reformas para acotar el poder de la Corte Suprema. Lo vengo escribiendo hace tiempo que el plan original era ese y más de uno decía que no había plan. "El Poder Judicial de la Nación está en crisis, dijo el Presidente y arremetió: “Es el único poder que parece vivir en las márgenes del sistema republicano”. ¿Usted es abogado verdad? “O los jueces se transforman o se van”, dijo el camporista Wado de Pedro. ¿En qué se tienen que transformar? ¿En tontas marionetas que obedezcan? Sepa disculpar Wado pero ya hay un vicario que se encarga bien de eso. Tal vez no se dio cuenta porque lo trató de disimular pero ese cargo está ocupado. Oscar Parrilli no quiso ser menos y dijo que “hay que crear una comisión para interrogar jueces”.

El perro faldero siempre busca la pollera de su ama. Mientras tanto, en el país de Alicia no hay tantas maravillas y Argentina es más parecida al mundo del revés de María Elena Walsh. Como verá también hay fábula en el país. Es más hay tanta fabula que me hace recordar una de Stalin (dictador soviético) quien en una de sus reuniones solicitó que le trajeran una gallina. La agarró fuerte con una mano y con la otra empezó a desplumarla. Ésta, desesperada por el dolor, intentó fugarse, pero no pudo. Stalin, logró quitarle todas las plumas y les dijo a sus ayudantes: “Ahora observen lo que va a suceder» Puso a la gallina en el piso y se alejó de ella un poco y agarró en su mano un puñado de trigo mientras sus colaboradores observaban asombrados cómo la gallina, asustada, adolorida y sangrando, corría detrás de Stalin mientras este le iba tirando puños de trigo y  daba vueltas en la sala. La gallina lo perseguía por todos lados. Entonces, Stalin mira a sus ayudantes, quienes están totalmente sorprendidos y les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos. ¿Vieron cómo me persiguió la gallina a pesar del dolor que le causé? Así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les

causan por el simple hecho de recibir un regalo barato, una promesa estúpida o algo de comida para uno o dos días”. Acá la fábula de la heladera y el corte de

energía expresada al inicio puede tranquilamente ser una semejanza. Quedará en nosotros restaurar la fuente de electricidad o seguir bancando el mal olor.

“Año electoral, año de pan y circo” supo decir un reconocido político argentino. 2021 pan y circovid será el eje de una nueva contienda electoral. Que comience el show.

Que comience también el año lectivo, no puede ser que luego de un año no hayan podido planear la vuelta al aula, no puede ser que no se les caiga una idea, al menos traten de pensar una. Sea lo que sea pero piensen una. Para pensar en la vuelta a la cancha si hay tiempo y se juntan y conectan dos cables para que le de vida a una lamparita pero para que los estudiantes retornen a la escuela se complica un poco más. Son otros protocolos. Otra que Stalin y la gallina vamos a ser si seguimos sin educar a quienes nos van a gobernar en un par de años. Serán sujetos y sujetas que de seguro van a liderar la Nación o no serán nada.

Tal vez, no sean sujetos ya que serían meros adjetivos dando vueltas en una oración vacía y sin sentido.

Lindo, feo, flaco, gordo, peludo, pelado y así hasta el infinito. ¿Pero a quién o a qué describe? Eso lo veremos en el próximo párrafo. Claro, primero aprendamos a cantar el himno nacional inclusivo. Oíd mortales el grite sagrade, liberte, liberte, liberte. Ojo, suena francés. No tan francés como el perfume creado por Jean-Baptiste Grenouille pero tiene un toque.

Mientras tanto cantemos una que sepamos todos, tipo Circo Beat de Fito Páez. Circovid, Circovid, tara rara tara rara ra…