COMER, AMAR, LEER…

Escribe: Gabriela Raffo
Para bien o para mal, amar y comer son dos acciones que no podemos evitar, son vitales para nuestra existencia. Era común escuchar la frase: “Para conquistar a un hombre se empieza por el estómago”, y pensaba… ¿cuántos libros se han escrito bajo esa premisa? Muchas obras fusionaron la gastronomía con la literatura. Narraciones que invitan a devorar los platos que pasan por sus páginas como lo hizo Isabel Allende en “Afrodita. Cuentos, Recetas y otros Afrodisíacos”.

Mas allá de los recetarios de cocineros o ecónomas famosos (Choly Berreteaga), de los antiguos programas destinados a la mujer (Utilísima) y los modernos realities de gastronomía (Masterchef), sumado a canales de cable como El Gourmet y los influencers culinarios de las redes sociales, siempre existieron novelas donde la cocina está muy presente, si no es el escenario principal… es adorada por alguno de sus protagonistas. Hoy en día, el ‘cook lit o Kitchen Lit forma parte de la muy mal llamada “literatura femenina”. Por lo general, sus protagonistas son mujeres trabajadoras que desean superarse y cumplir sus sueños, sobreviviendo con toques de humor las vicisitudes de la vida, pero en distintos escenarios (“Comer, rezar, amar…” de Elizabeth Gilbert). 

En las novelas de cook-lit, detallan el duro día a día de la vida de un cocinero profesional o amateur, así como la pasión y la creatividad que rodean la creación de un plato. También existen otras que evocan con nostalgia la historia familiar, a través de recetas, en particular aquellas relacionadas con la inmigración (Azafrán- Viviana Lepes y Lucrecia Mirad).

En otras obras encontramos numerosas referencias culinarias. Algunas tan famosas que han pasado a describir estados de ánimo. Es el caso de la “magdalena de Proust”. En la obra “En busca del tiempo perdido” este típico dulce remojado en té despierta recuerdos a los personajes que los llevan a su infancia.

La comida también define el carácter de numerosos personajes de ficción en especial, los detectives sibaritas como el meticulosos Hércules Poirot de Agatha Christie, el legendario Pepe Carvalho de Manuel Vásquez Montalbán y el íntegro Comisario Montalbano, fanático de las “arancini” sicilianas, del gran Andrea Camillieri.

Hoy como si fuera novedosas encontramos novelas impresas recientemente, donde por lo general el protagonista es una mujer que tiene una desilusión amorosa. Esta premisa se repite una y otra vez en libros con títulos y tapas parecidos, pero con distintos autores totalmente ignotos, por ejemplo, La sonrisa de las mujeres de Nicolás Barreau o El café de los corazones rotos de Penélope Stokes, que incluyen recetas al final del libro.

Por ello quería compartir con Uds. algunos libros anteriores a esta moda literaria que también fueron adaptados al cine:

La saga de “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel habla de de recetas, de amor, de secretos, de traiciones, de tradiciones, en síntesis, de la vida familiar mexicana.

‘El festín de Babette’, de Isak Dinesen En este texto, la escritora de “Memorias de África”, retrata un pueblito pesquero recelosos de la obra humanitaria de una extranjera y las hijas de un pastor. Ellas tratan de congraciarse con la comunidad, realizando un banquete, algo que provocará desconfianza y curiosidad de los lugareños.

 “Chocolate” de Joanne Harris La novela, igualmente reconocida por la versión cinematográfica que encarnaron Juliette Binoche y Johnny Depp, vuelve a unir amor y cocina a través de una chocolatería capaz de despertar los deseos más ocultos de una sociedad atada por los prejuicios y la discriminación.

“La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey”, Mary Ann Shaffer y Anni Barrows. Esta novela epistolar cuenta las actividades de un club de lectura que nace como una coartada espontánea cuando sus miembros fueron descubiertos rompiendo el toque de queda durante la ocupación nazi.

Para los más chicos podemos encontrar otro libro que luego fue adaptado al cine, Charlie y la fábrica de chocolate, Roald Dahl.  El señor Wonka, dueño de la magnífica fábrica de chocolate, ha escondido cinco billetes de oro en sus chocolates. Quienes los encuentren serán los elegidos para visitar la fábrica. Charlie tiene la fortuna de encontrar uno de esos billetes y, a partir de ese momento, su vida cambiará totalmente.

Entre los libros que esconden nostalgias del pasado podemos nombrar:

Victoria Schiridian Una Pizca De Amor Un viaje en el tiempo y la memoria de la mano de 12 mujeres descendientes de inmigrantes armenios en la ciudad de Buenos Aires. En estas páginas nos relatan sus recuerdos, sus heridas, sus alegrías y algunas de sus mejores recetas de la cocina tradicional armenia.

Una vida en recetas de Silvia Morizono, ilustrado por Flor Kaneshiro. Desde la cocina, la autora supodespertar paladares, transmitir valores y reversionar los sabores de su infancia.

Sabores de la memoria de Ana Pomar Cada historia de esta entrañable obra, viene con una receta llenas de encanto y asombro.

Además, se publicaron hace muchos años dos antologías de cuentos y poemas como “Comer con los ojos”, “Vino para contarnos” y “Cuentos a la Carta” donde recopilan textos escritos por grandes autores de todos los tiempos donde la comida y el buen beber son protagonistas.

Aunque merece un capítulo aparte no podemos dejar de nombrar textos de divulgación como “Los Sabores de la Patria” de Víctor Ego Ducrot, “El Nuevo Cocinero Científico, cuando la ciencia se mete en la cocina” de Diego Golombek y Pablo Schwarzbaum, “La comida en la Historia Argentina” de Daniel Balmaceda o “¡Delizia!, la historia épica de la comida italiana” de John Dickie que, si bien no son obras de ficción, nos desasnan de manera amena a través de anécdotas gastronómica. 

Se que han quedado muchos libros en la estantería sin nombrar: algunos muy entrañables, otros entretenidos y otros tantos para el olvido. Pero como de gustos no hay nada escrito, lo que a mí me encanta, a Uds. quizás no. Todo en la vida son elecciones personales por lo que no debo decirles que leer o como comer, pero si puedo encenderles la chispita de la curiosidad.

A continuación, les acerco una receta fácil y deliciosa que los personajes de Agatha Christie disfrutan a la hora de la merienda…los famosos scones ingleses. Además, a la autora le encantaba comerlos a la hora del té con mermelada de higo y crema de Devonshire que es una nata muy espesa con alto contenido graso. Cabe recordar que este año, se celebra el centenario de la publicación de su primera novela llamada “El misterioso caso de Styles”.

SCONES 

INGREDIENTES Cantidad para 10 unidades

  • 225gr de harina leudante
  • 55gr de manteca fría
  • 25 gr de azúcar
  • 150 ml de leche
  • esencia de vainilla
  • 1 huevo opcional para pincelar

PREPARACION

  • Precalentar el horno y enmantecar una placa
  • Poner la manteca fría cubeteada con la harina leudante en un bowl y desmenuzarlas con los dedos hasta lograr un arenado.
  • Luego volcar el azúcar a la preparación
  • Agregar lentamente la leche con la esencia de vainilla hasta unir todos los ingredientes quedando una masa suave y pegajosa. Dejar descansar por 20 minutos en la heladera.
  • Colocar la masa sobre una superficie enharinada estirar hasta que quede un grosor de 2 cm y cortar con un aro, taza o vaso de aproximadamente 5 cm de diámetro. Colocarlos en la bandeja enmantecada. Pincelar con leche o huevo batido
  • Cocinar entre 12 y 15 minutos hasta que leven y se doren
  • Enfriar en una rejilla y servir con manteca, mermelada, crema o lo que más les guste
  • NOTA: Esta receta se encuentra en la web oficial de Agatha Christie. Existen otras recetas que adicionan a la masa: polvo de hornear, sal y huevos. Opcional: chips de chocolate, pasas de uva, nueces, frutas abrillantadas, cáscara rallada de naranja o limón. También se pueden cortar con forma de triángulos.