EJEMPLO PARA NUESTRA VIDA: LOS RENUNCIAMIENTOS DEL GENERAL DON JOSE DE SAN MARTIN

Los historiadores actuales desde su presente, interrogan el pasado y proyectan el mañana. Por esto seleccionamos algunos de los renunciamientos del Gral. D. José de San Martín a la gloria, el poder y la riqueza, que fueron una constante en su conducta pública y privada, espíritu que lo caracterizó y esto: ¿no nos puede servir de ejemplo para los adultos y jóvenes, para los que ejercen cargos políticos, estudiantes profesionales, padres

UN EJEMPLO PARA FORTIFICAR Y MODELAR EL ESPIRITU

¿Por qué no unir el ejemplo de vida de los que nos precedieron, y pensar que sus valores, sacrificios, honradez y humildad pue-den ayudarnos a encontrar nuestro camino?

En esta época que nos tocar vivir, en la que predomina la corrupción, frivolidad, interés, materialismo, el ejemplo del Gral. San Martín, debe servirnos para fortificar y modelar el espíritu.

HISTORICOS RENUNCIAMIENTOS

¿Cuáles fueron algunos de sus renunciamientos?

La propuesta es detener-nos en ellos para que nos sirvan de modelo:

El Teniente Coronel D. José de San Martín, en 1810, después de 22 años de servicio en el ejército español, renunció a continuar su brillante carrera militar en ese ejército para servir a su patria: América.

El Coronel D. José de San Martín renunció a ocupar la casa que le tenía preparada el Cabildo de la Ciudad de Mendoza, cuando llegó por primera vez a esa ciudad en 1814, para desempeñar el cargo de gobernador intendente de Cuyo, explicando que “un alojamiento común era suficiente”.

El Coronel Mayor D. José de San Martín, que ya había renunciado a la mitad del sueldo que por su grado le correspondía, no aceptó que el Cabildo de Mendoza, le abonara la diferencia que dejaba de percibir, a pesar de las necesidades económicas por las que atravesaba.

El Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego del triunfo de Chacabuco, le otorgó a San Martín el grado de Brigadier de los Ejércitos de la Patria, ascenso que el Libertador rechazó.

-Luego del triunfo de Chacabuco, el Cabildo de Santiago de Chile le otorgó $ 10.000 oro, y el Libertador los donó para crear una Biblioteca Nacional en esa capital diciendo “que la ilustración y fomento de las letras, es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace feliz a los pueblos”.

-San Martín renunció al sueldo de General en Jefe del Ejército de Chile y devolvió la vajilla de plata que le obsequiaron.

De la finca obsequiada por el Cabildo de Mendoza, dispuso que parte del producido se destinara al Hospital de Mujeres y a recursos contra la viruela.

Luego del triunfo de Maipú, dio libertad a Chile, renunció a los honores que el Cabildo de Bs.As. había dispuesto.

Renunció a terminar la guerra de la independencia, dándole a Bolívar su ejército y la posibilidad de tomar el Alto Perú, como forma de no retrasar la liberación total del continente.

Cuando se instaló el Soberano Congreso Gral. Constituyente de Lima, San Martín como Protector del Perú, se despojó de la banda bicolor, insignia del mando supremo que ejercía y renunció a su cargo, el 22 de setiembre del año 1822.

-Hallándose en Montevideo en 1829, en viaje de regreso de Europa a su Patria, renunció al cargo de Gobernador de Buenos Aires, que le ofreció Lavalle (Jefe del Partido Unitario) y retornó a Europa, dolido ante la guerra civil que se vivía en las Provincias del Río de La Plata.

-Renunció al nombramiento de Ministro Plenipotenciario de la Confederación Argentina, ante el gobierno de la República del Perú, que en 1839 le ofreciera D. Juan Manuel de Rosas.

-Renunció a ocupar el cargo de Director Supremo de Chile, que por dos veces le ofreciera el pueblo chileno

-San Martín quemó las cartas comprometedoras escritas por chilenos y españoles al brigadier realista Osorio, las cuales habían caído en su poder con motivo del triunfo de Maipú, y renunció a utilizarlas en contra de sus autores, como actitud de “perdón a las debilidades humanas”.

Según la tradición, esta escena del “perdón” tuvo lugar a dos leguas de Santiago de Chile y en el paraje conocido como Salto. San Martín sentado al pie de un árbol, leyó una por una las cartas que formaban ese legajo documental, y cuando terminó (las cartas eran testimonio de deslealtad para con él y Chile de políticos y militares chilenos) solo pensó, no ya en la venganza sino en el perdón, por lo que determinó quemarlas a todas, haciéndolas desaparecer.”

RASGOS PRIMORDIALES

Así, en el General San Martín, el rasgo primordial fue la moderación, el desinterés, el patriotismo, la humildad.

El General Bartolomé Mitre escribió:” mandó no por ambición, sino por necesidad y deber, y mientras consideró que el poder era en sus manos un instrumento útil para la tarea de libertad”.

Fue conquistador y libertador sin fatigar a los pueblos con su ambición y orgullo.

Administró con pureza el tesoro común, sin ocuparse de su propio bienestar, cuando podía disponer de la fortuna de todos sin que nadie pudiese pedirle cuentas.

Abdicó el mando supremo en medio de la plenitud de su gloria.

-Pasó sus últimos años en la soledad, sin rechazar la calumnia, sin desafiar la injusticia, y murió sin quejas cobardes y sin odios amargos en el corazón.

El 17 de agosto de 1850 murió en Boulogne Sur Mer y en su testamento anotó: “Prohíbo que se me haga ningún funeral, y desde donde falleciere, se me conduzca directamente al cementerio sin ningún acompañamiento, pero si desearía que mi corazón fuese depositado en Buenos Aires”.

Esta decisión se cumplió en 1880, cuando el 28 de mayo sus restos llegan a Buenos Aires en el transporte de guerra Villarino, por disposición del presidente Nicolás Avellaneda y descansan en la Catedral de Buenos Aires.

SANTIAGO DE LINIERS (1753-1810)

“No se puede pensar el futuro sin el arraigo  en el mundo histórico al que pertenecemos”

Alberto Methol Ferré  

Santiago de Liniers y Brémond (o Jacques Antoine Marie de Liniers-Brémond) nació en Niort, Francia, el 25 de julio de 1753.Era hijo de Jacques de Liniers, oficial de la marina francesa, y de Enriqueta Teresa de Brémond. Santiago se vio beneficiado por el tercer Pacto de Familia (1761), que permitió a los franceses participar en las empresas militares españolas en igualdad de derechos y obligaciones que los españoles. Ingresó en la escuela militar de la Orden de Malta, donde después de tres años egresó, en 1768, con la cruz de Caballero.

En Francia llegó a subteniente de caballería en el regimiento de Royal-Piémont. En 1774 pidió la baja y se alistó como voluntario en una de las cruzadas contra los moros argelinos. Al finalizar la campaña, rindió examen de guardiamarina en Cádiz, para así prestar servicios como voluntario para la corona española. En 1775 recibió el grado de alférez de fragata.

En el Plata

En 1776, bajo las órdenes de don Pedro de Cevallos, se embarcó al Río de la Plata y participó en la ocupación de la Isla de Santa Catalina y en el ataque a Colonia del Sacramento.

Entre 1779 y 1781 fue oficial del navío San Vicente, perteneciente a la escuadra franco-hispana que combatió a la flota inglesa. Por su desempeño en el sitio de Mahón y en la conquista de Menorca, fue ascendido a teniente de navío. Pronto actuó en el sitio de Gibraltar y por su actuación en la captura de un corsario inglés, fue ascendido a capitán de fragata.

En 1788 fue enviado al Río de la Plata para organizar una flotilla de cañoneras. En este viaje llevó a su hijo Luis y a su primera esposa, Juana de Menvidel, con quien se había casado en Málaga. Juana murió en 1790 y Liniers, a los 38 años, se casó nuevamente, esta vez en Buenos Aires, con María Martina Sarratea, de 19 años de edad.

En 1792 fue ascendido a capitán de navío. Comenzada una nueva guerra con Inglaterra (España se había aliado con Napoleón), entre 1796 y 1802, estuvo al mando de las lanchas cañoneras, que se armaron en Montevideo, sosteniendo con ellas muchos combates contra las fuerzas enemigas, que atacaban la navegación española.

En 1803 el virrey Joaquín del Pino lo nombró gobernador de Misiones, donde realizó un importante estudio político y científico del distrito. Allí tuvo varios hijos legítimos.

Al año siguiente el virrey Rafael Núñez, Marqués de Sobre Monte, lo designó jefe de la Estación Naval de Buenos Aires, pero al poco tiempo fue trasladado a la Ensenada de Barragán.

En el viaje a Buenos Aires falleció María Martina, su esposa, poco después de dar a luz. El viudo reunió a los hijos que le quedaban (Luis de 21, María del Carmen de 13, María Enriqueta de 9, José Atanasio de 7, Santiago de 6, Mariano de 3, María de los Dolores recién nacida) y se instaló en Buenos Aires.

Era comandante de armas de Buenos Aires cuando se produjo la invasión británica comandada por el general William Carr Beresford. Tomada la capital virreinal por los invasores (25 de junio), Liniers pasó a Montevideo, donde el Brigadier de Marina don Pascual Ruiz Huidobro preparaba una expedición de reconquista, cuyo mando fue aceptado por Liniers.

Desembarcó en el Tigre y, tras sangrienta lucha, venció a los británicos el 12 de agosto. El Virrey, no bien los invasores llegaron al Riachuelo, se había marchado rápido y casi sin combatir a Córdoba a formar un ejército de reconquista

NOMBRAMIENTO COMO VIRREY

Luego de la derrota de los invasores británicos, Liniers fue considerado como un héroe por la población del Virreinato del Río de la Plata.

El 14 de agosto de 1806 un cabildo abierto porteño removió a Sobre Monte y puso a Liniers como gobernante militar, y de hecho comenzó a gobernar también en lo civil aunque nominalmente de esto se ocupara la Real Audiencia. El virrey, que no había sido depuesto, pasó a la Banda Oriental.

Liniers envió a los prisioneros británicos al interior, pero se conmovió de los lamentos de Beresford y firmó una capitulación honrosa con el jefe vencido, antedatada al 12 de agosto. Un acto absurdo que fue rechazado por todo el mundo, pero que hizo que Beresford exigiera su liberación. Liniers contribuyó secretamente a la fuga de Beresford (febrero de 1807).

La gestión de Liniers se dedicó casi solamente a organizar tropas para resistir el inevitable contraataque inglés. Se organizaron una decena de regimientos, reunidos por lugar de origen, entre los que se destacaban el integrado por nativos de Buenos Aires, conocido como Patricios y el compuesto por nativos de las provincias del noroeste, conocido como Arribeños. En total, se formó un ejército de casi 8.000 hombres.

SEGUNDA INVASIÓN  INGLESA EN  BUENOS AIRES

En enero de 1807, el general Samuel Auchmuty, con cinco mil hombres desembarcó al oeste de Punta Carreta e intimó a la rendición de la plaza de Montevideo. Rechazado el ultimátum por Sobre Monte, los británicos atacaron, por lo que se tuvieron que retirar las fuerzas españolas, al mando personal del virrey a la villa de Guadalupe; con esta mala fortuna terminó de desacreditarse el marqués de Sobre Monte.

Los españoles de Montevideo efectuaron una salida, pero fueron derrotados debido a la superioridad de tropas y al fuego lanzado desde la escuadra británica.

Ante el fracaso militar del Virrey, en un acto sin precedentes, el Cabildo de Buenos Aires depuso a Sobre Monte y nombró a Liniers Virrey provisorio del Río de la Plata (10 de febrero de 1807).

28 de junio desembarcaron más de 10.000 soldados ingleses en la Ensenada de Barragán y avanzaron sobre Buenos Aires. Liniers colocó una defensa sobre el Riachuelo, en una ubicación muy mala, pero los invasores creyeron que era una trampa y la eludieron. Liniers se trasladó con parte de sus fuerzas a los Corrales de Miserere, donde fue fácilmente batido por la vanguardia del general inglés John Whitelocke el 2 de julio. Liniers ofreció capitular, pero la ciudad, dirigida por el alcalde Martín de Álzaga, se negó y decidió resistir. Inesperadamente, Whitelocke le dio tres días de tranquilidad y se pudo organizar la resistencia. Liniers logró entrar en la capital y reforzó a Álzaga.

Liniers exigió la rendición de los ingleses y Álzaga lo forzó a agregar la obligación de devolver también Montevideo. Se alcanzaron todos los objetivos exitosamente.

Al año siguiente, Carlos IV confirmó el nombramiento de Liniers como Virrey. Pero se lo acusó luego de nepotismo, cohecho y peculado, y gran parte de la clase alta porteña se mostró escandalizada por su romance con Ana Perichón, mauriciana de origen francés y apodada La Perichona, esposa de don Edmundo O´Gorman, quien tras la derrota británica se exilió en Brasil.

El general Francisco Javier de Elío, gobernador de Montevideo, desconoció a Liniers y creó y presidió una Junta de Gobierno, que expresaba el derecho de cada ciudad a gobernarse por sí misma. Liniers no se atrevió a aplastar esa rebelión. Sin embargo, mucha gente, como don Martín de Álzaga, estaba en contra de su gobierno. La invasión de Napoleón Bonaparte a España (abril de 1808) lo convirtió en sospechoso de simpatizar con los enemigos de España, por ser francés.

Liniers sólo contaba con el apoyo de los regimientos locales, por lo que se ocupó cuidadosamente de pagar sus sueldos. Desprestigiado por su vida privada, su deficiente administración y su condición de francés, el 1 de enero de 1809 casi perdió su cargo a causa de una sublevación encabezada por Álzaga. Liniers renunció, pero la intervención de Cornelio Saavedra, comandante de los Patricios, lo salvó y llevó a Álzaga y sus compinches al destierro.

Estando a punto de proclamar rey a Fernando VII, llegó al Plata un emisario de Napoleón, a quien Liniers no quiso recibirlo solo, razón por la cual reunió al Ayuntamiento y a la Audiencia, ante cuyas corporaciones para escuchar al emisario del Gran Corso, quien lo instó a que proclamase a José Bonaparte, hermano mayor del Emperador, el cual le envió el Gran Cordón de la Legión de Honor, como premio de sus campañas contra los británicos. Luego Liniers se reunió secretamente con el enviado imperial. Las sospechas sobre Liniers aumentaron y se remitieron a la Metrópoli denuncias contra la actuación del Virrey, por lo que el Gobierno de España, representado por la Junta Suprema Central, nombró a Baltasar Hidalgo de Cisneros en reemplazo de Liniers. Cisneros llegó al Plata en julio de 1809. Algunos exaltados porteños (principalmente criollos) le pidieron en vano a Liniers que se resistiera a entregar el mando, ceremonia efectuada en Colonia del Sacramento. Fue nombrado Conde de Buenos Aires y le fue permitido instalarse en una antigua estancia de los jesuitas en Alta Gracia, en Córdoba. En 1810 ya tenía listas las valijas para regresar a España, cuando llegó la noticia de la constitución de una Junta Provisional Gubernativa en Buenos Aires que sustituía a Cisneros.

EL MUNDO, EL PAIS Y LUJAN EN EL 2100…!

Julio Verne novelista francés que vivió entre 1828 a 1905 merece su fama por las obras que realizara sobre ciencia ficción, de las cuales es un precursor de las novelas que no solamente reflejaban los conocimientos y descubrimientos científicos de su época sino que también anticipaban los que se realizarían más tarde.

Como todos tenemos algo de músicos, poetas y locos, también nuestra mente creativa guarda retazos de idéntica imaginación a la de Verne. El lector seguramente no coincidirá con lo que expresa esta nota para los años próximos que vendrán, pero tampoco a Verne se le creyó y con el devenir de los tiempos cuanta razón tenía.

Entre los futuros años del 2050 al 2100 nuestro mundo habrá alcanzado su real ubicación y dimensión en el concierto del universo infinito. La  búsqueda de la vida inteligente fuera de la Tierra habrá alcanzado límites insospechados.

El estudio de los millones incontables de estrellas del firmamento encerrarán  otras galaxias. Ya intercambiaremos mensajes con centenares de galaxias y los viajes a la luna serán moneda corriente. Recordando el inolvidable tema musical de Osmar Maderna de los años 50 seguramente habrá “conciertos en la luna”.

Otras civilizaciones sumarán su inteligencia con la nuestra y el maná será único alimento. Tendrá propiedades espectaculares para la conservación de la especie y le habrán impuesto ese nombre en homenaje al homónimo que enviara Dios a los israelitas en el desierto durante 40 años, versión de la Sagrada Escritura. Cuentan que entonces guardaba, a quien lo probara, el gusto de la comida que deseara.

La única enfermedad existente para los pueblos será el escorbuto por el maná en mal estado del producto de no consumirlo en tiempo y forma. También el nombre se le impuso por los alimentos en mal estado que produjeron la muerte de muchos marineros de Cristóbal Colón.

Las restantes enfermedades ya no existirán sobre la tierra: concretamente no habrá más médicos por la oportuna aparición de vacunas que terminarán con todos los males. El mundo habrá cambiado totalmente, todos seremos integrantes de una única familia que vivirá sin ningún tipo de límites entre los países no haciendo falta gobiernos ni políticos.

Cada uno cumplirá su obligación de aportar a la felicidad, actitud que también terminará con ricos y pobres. El espíritu y la mente todo lo dominarán producto de los estudios super avanzados sobre el cerebro humano y sus secretos que ya no serán tales .

El propio intercambio permanente inter galáctico habrá hecho lo suyo hasta hacer desaparecer de cuajo los siete pecados capitales del hombre: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.

Nadie tratará de ser mejor que nadie, las cárceles, hospitales, reformatorios y asilos habrán desaparecido dando lugar a sitios de esparcimiento, recreación y deportes de intercambio con formaciones de otros planetas.

La mente humana captará al momento toda la información que se produzca en su entorno y los medios habrán desaparecido. Prácticamente se habrá vuelto de lleno al soñado paraíso terrenal aunque sin lugar para los manzanos. La energía habrá dejado de ser solar al descubrirse la energía lunar.

Si se eligiera el transporte por vía terrestre cada ciudadano podrá levitarse y concurrir donde crea oportuno hacerlo. Caso contrario contará con servicio de drones permanentes y si elige hacerlo por vía fluvial en Luján podrá llegarse hasta el Río donde contara con la posibilidad de movilizarse desde el Puerto “Diego de Luján”, nombre puesto en homenaje al conquistador español que perdiera la vida en manos de los indios lojaes.

Perros y gatos, especialmente adiestrados dirigirán el tránsito donde cada uno guardará su lugar, no habrá colisiones y menos discusiones. Dichos animales domésticos otorgarán al hombre los secretos de sus evolucionadas facultades auditivas y olfativas ganando la raza la culminación de las limitaciones que hoy tiene en ese sentido.  

Las naves interplanetarias podrán aterrizar cómodamente en cualquiera de los anillos del planeta Saturno tras un breve y meteórico viaje. No hará frío ni calor y cada ser tendrá en su cuerpo la temperatura que desee regular. El mismísimo tiempo habrá desparecido echando por tierras con las edades que nos ven  jóvenes o viejos. Después de siglos se impondrá el espíritu del poeta José Hernández cuando en su “Martín Fierro” afirmara que: el tiempo es solo tardanza/de lo que está por venir/no tuvo nunca principio/ ni jamás acabará /porque el tiempo es una rueda/ y rueda es la eternidad/ y si el hombre lo divide / solo lo hace en mi sentir /  por saber lo que ha vivido / o le resta por vivir /.

A propósito de la muerte, cada uno elegirá y decidirá su proceso de hibernación debiendo determinar cuando y donde desea volver a la vida . Como si se tomará la posibilidad de un proceso de cambio de sus días terrenales.

Le guste o no, amigo lector en adelante se vienen años sin bien ni mal, sin médicos, ni abogados, sin enfermedades ni juicios, sin guerras ni hambre. Con solo un solo país: el propio mundo y una sola patria: la humanidad. Con seres que podrán viajar simplemente levitándose  elevarse y flotar por el aire sin sostén alguno -, viajando en drones; solo alimentados por igual por el maná; siendo todos integrantes de la familia universal.

Nuestro placer emanará exclusivamente del amor y la felicidad. La reproducción surgirá desde los campos que darán seres ejemplares que recrearán el nuevo mundo con conexiones en el  propio cosmos que nos proveerá de una inteligencia que no tendrá necesidad de las comunicaciones. No habrá lugar para los malos pensamientos de ningún orden ya que no existirá más el sexo dado que en campos y vergeles no habrá manzanos. Todo ideal, propio del soñado paraíso terrenal.

Por su creativa imaginación a Julio Verne lo consideraron un loco en su tiempo pero ¡cuánta razón tenía su premonición sobre el devenir…!  Hasta aquí parte de los sueños de lo que vendrá, sin gobiernos ni políticos, ya que no será necesario. Todo se regirá por la paz, el amor, la belleza, la bondad y la inteligencia.

Recordando la serie televisiva  “El país de la fantasía” imagineselo así, como nosotros en esta nota, si total, no viviremos para comprobarlo. Pero por un instante, sitúese en ese mundo imaginario y , por lo menos, disfrútelo, ajeno y olvidando lo que sucede en nuestro entorno. Así usted también tendrá paz y felicidad.             

José Manuel Estrada: Un Maestro Inolvidable

Escritor, Docente, Periodista y

Legislador, integrante

de la luminosa generación del 80,

el 13 de Julio se cumplieron 170 años del nacimiento de José M. Estrada

José Manuel Estrada nació en Buenos Aires, el 13 de julio de 1842. Estuvo vinculado a los padres franciscanos,desde muy niño, ya que se educó junto a ellos.Fue escritor, docente, periodista, legislador.Perteneció a la generación del 80.

Carlos Ibarguren, en su libro: «La Historia que he vivido», trazo una semblanza de Estrada: «es el que ha dejado una obra docente orgánica y perdurable.Sus libros son la recopilación de su verbo expresado en la enseñanza, en la propaganda de sus ideales y en la polémica; es una de las voces de su tiempo que aún se recuerda».

NACIONALISTA CLASICO Y ROMANTICO

A pesar de su fondo nacionalista clásico, recibió la influencia romántica: Cha-teaubriand le dejó algo de su exaltación enfática, abrillantada de armonía verbal; Lacordaie la fogosidad del tribuno y del predicador; Donoso Cortés el soplo oratorio castellano sonoro y pomposo; su sensibilidad vibrante estaba atemporada por su talento razonado y analítico que, en vez de llevarlo a la literatura y al  arte, lo mantuvo en el campo de la filosofía, la historia y el derecho.En este terreno de su personalidad se definió como maestro….»

LOS VALORES MORALES FUERZAS  FUNDAMENTALES

«Enseño los valores morales como las fuerzas fundamentales de una democracia y de una civilización,no buscó como la mayoría de sus coetáneos, en el momento en que comenzaron a fluir las fáciles riquezas en la Argentina,los goces sensuales del mundo…sino el desinterés de su apostolado cristiano y la austeridad de su vida ejemplar».

OBRAS DESTACADAS

Fue docente en el Colegio Nacional y en la Facultad de Derecho.Sus obras muy destacadas son: «Lección sobre la historia de la República Argentina»; «Fragmentos Históricos»; «La política liberal bajo la tiranía de Rosas», «Curso de Derecho Constitucional».

Fue jefe del departamento de Escuelas, y escribió: «Memorias sobre educación común en la Pcia.de Bs.As».  Fue miembro de la convención constituyente de la Pcia.de Bs.As. en 1871; y diputado entre los años 1886 y 1890. En 1868, fundó la Revista argentina, «La Unión»  vocero elocuente y polémico de las defensas del catolicismo.

MURIO JUNTO  A UN LUJANENSE

José Manuel Estrada  se alejó de Asunción, por razones de salud, donde fue ministro argentino, y falleció allí el 17 de septiembre de 1894, acompañado por el Padre Antonio Scaralo,muy vinculado  a Luján.

Por su obra educativa y docente, su figura simboliza el «Dia del Profesor».

IMPORTANTE PATRIMONIO LUJANENSE

Luján conserva, como patrimonio, la Casa de Es-trada,ubicada  en la esquina 25 de Mayo y 9 de Julio. Era la casaquinta de sus padres, y allí José María Estrada pasó largas temporadas entre los años 1865 y 1894, al igual que su hermano Santiago Estrada.Actualmente, la Casa pertenece al Círculo Católico de Obreros.

TESTIMONIO DE JOSE MARIA  SCARNATTO

José María Scarnatto, en su libro «Rememorando», pág.53 nos dejó escrito este testimonio:

«Por su estilo, esta casa fue, sin lugar a dudas,se-ñorial mansión, como lo demuestra su construcción, con sus molduras,puertas y amplitud de ambientes….»

«Por su ubicación, estaba en el propio corazón de nuestro pueblo,ya que éste era de reducidísimasdimensiones, pues no hay que olvidar, que la hoy plaza Colón era lugar remoto y el hospital estaba tan distante que visitarlo era todo una odisea».

«El estilo de esta casa puede ser considerado como el del pueblo de antaño; por sus características puede vislumbrarse la vida hogareña de aquel entonces, en que no se tenía para nada en cuenta la estrechez de espacio que hoy ahoga la edificación moderna».

PLACAS  QUE LO RECUERDAN Y UN MONUMENTO

En el frente de la ca-sa,(sobre la calle 9 de Julio, y que es lo que se conserva de ella) hay placas de bronce que dicen:

«Aquí vivió José Manuel Estrada,1894 -septiembre-1944- Municipalidad de Lu-ján».«1896-C.C.O.1946- 15 de agosto.

-El Círculo de Obreros Católicos en sus bodas de oro»,y otra le corresponde a la Secretaría del Círculo.

Luján también honra la memoria de Estrada a través del monumento que se levanta en la Avenida Humberto 1º, esquina San Martín.Con esta leyenda: «El Pueblo de Luján a José Manuel Estrada,12/X/1926».

BUZONES ESQUINEROS: MEMORABLES RELIQUIAS

DE UN TIEMPO QUE SE FUE

Frente a la Escuela Normal se mantiente este buzón todo un símbolo de la ciudad.Prestó servicio efectivo hasta el año 1973 y en la década del 40, a su lado, se fundó el Club Buzón.

¡Cuántos poetas le cantaron a los buzones…!

¡Cuántos chistes se habrán hecho recordando a los que, compraban buzones…!

Los buzones, viejos lugares elegidos como punto de encuentro para cuantas citas. Hoy casi desaparecieron o quedan muy contados como elementos decorativos.

Seguramente perdieron terreno con el importante avance tecnológico.

Atando cabos de la historia podríamos decir que los buzones fueron consecuencia lógica de la invención de las estampillas, aportando a acercar el servicio de correo a zonas alejadas.

Estas se adoptaron en 1840 año en el que, en Inglaterra, se estableció la tasa postal única. De esa forma dieron razón de ser a los buzones que de nada habrían servido si la correspondencia no hubiese podido franquearse con el sello postal adhesivo.

Los primeros buzones se conocieron en Italia en el año 1529. Eran cajas de madera que se utilizaban para depositar denuncias anónimas. Quince años antes, con sede en Lima (Perú), comenzó a funcionar el correo de Indias.

Los primeros 6 buzones que recuerda nuestro país se instalaron en 1858.

Actualmente el correo electrónico, los teléfonos, más innumerables cambios de hábito condenaron casi al desuso a los buzones que no reciben cartas a diario.  Lamentablemente también se los usa para arrojar de-sechos como si fueran recipientes de basura. En otras ocasiones se encuentran objetos, papeles sucios y hasta colillas de cigarrillos.

Casi nostálgicos, recordando un tiempo que fue, los buzones extrañan épocas en que fueron receptores de pedidos de trabajo, intercambios de ideas políticas y hasta cartas de amor perfumadas.

Hábitos y costumbres que se perdieron, como se esfumaron la cortesía, dar la mano, o ceder el lado de la pared a la mujer cuando camina una pareja, o bien otras cuestiones que hacen al respeto.

También se  perdió el hábito de sentarse para escribir una carta en la cual se contaba una historia, un sentimiento, un episodio. La instantaneidad de Internet y los medios audiovisuales derivan en que la gente se envíe correos electrónicos con un lenguaje despojado de casi todas las reglas de sintaxis, como si fuera una conversación telefónica.

Muchísimos fueron los libros y folletos que se escribieron con el contenido de cartas de distintos personajes de la historia. Los inmigrantes derrochaban letras en sus misivas que cruzaban el océano con mensajes cargados de sentimientos de añoranza contando todo lo que les ocurría. Ahora la globalización impuso el correo electrónico.

Testigos inmoviles de cientos de esquinas ganaron color azul desde 1994, volviendo al rojo tradicional- con base negra – cuatro años más tarde.

Musa inspiradora de poetas, un trabajo literario de Manuel Mujica Lainez, manifiesta: «El buzón, esquinero, solitario y silencioso como un compadrito, ha pasado a ser, en su puesto tradicional, un personaje de tango. Sólo le falta que de la boca asome un cigarrillo y su humo insolente…».