FIESTAS DE FIN DE AÑO…MUCHO MÁS QUE COMIDA

¿Cuál es el verdadero sentido de las fiestas?
Ojalá la respuesta fuese el encuentro,
la celebración de la familia,
el nacimiento de Jesús para los creyentes,
el festejo de la vida, el compartir juntos…
pero la realidad es que muchas veces
el protagonismo se lo lleva la Comida

   Cuando estamos intentando cuidarnos con nuestra alimentación y estilo de vida, pensar en la cena de las fiestas comienza a estresarnos, hasta el punto en el muchos deciden “tirar la toalla”…“retomamos el año que viene”. Llevar a cabo una alimentación basada en alimentos saludables, practicar actividad física y trabajar a favor de tus emociones no deberían ser un trámite de algunos días, deberían ser una forma de vivir, que no se deja ni se retoma, pero que está llena de momentos que no son típicos de nuestros hábitos diarios, fiestas, cumpleaños, eventos… y allí está el desafío ¿Cómo vivirlos también de manera saludable?

    Cuando hablamos de salud, estamos incluyendo, además de nuestro estado corporal, nuestra mente y alma, por lo que vivir los días festivos de manera saludable también significa no estresarme y no centrar mi atención plena en lo que puedo o no puedo comer, sin que esto sea sinónimo de desenfreno, de comer y beber sin límite como si no hubiera un mañana. La clave está en poder encontrar alternativas para que el disfrute del evento este puesto en otras cuestiones que no sea en el plato de comida y tener herramientas para elegir saludablemente.

   Esta actitud también se traslada a los días previos a las fiestas, en los cuales creemos que es necesario alimentarnos a base de agua, frutas y verduras, para equilibrar lo que voy a comer en la cena. Pero la verdad es que esto no es recomendable. Llevar a cabo una dieta estricta protagonizada por prohibiciones alimentarias o en la cual haya una severa restricción de calorías, promueve el aumento de los deseos por comer, así como de señales fisiológicas de hambre, entonces estamos promoviendo un descontrol alimentario el día que nos liberamos de la restricción dietaria, es decir, en la cena de Navidad o año nuevo.

   Priorizá planificar tu noche en relación a cosas que te dan placer, la música, el encuentro, las conversaciones. Todo esto no quiere decir que no sea importante lo que comemos, pero que lo ideal es llegar al momento con las herramientas para disfrutar de lo que elijamos comer en su medida justa. Si comprendemos que podemos darnos un gusto sin que eso sea sinónimo de desenfreno, no hay duda de que vamos a disfrutar muchísimo cada una de las reuniones.

   En este año de pandemia, las prioridades deberían pasar por otro lado, agradecer la vida, la salud y la familia. En este contexto no perdamos de lado la importancia de que la reunión se realice al aire libre, en patios o terrazas. Si es en espacio cerrado mantener puertas y ventanas abiertas asegurando la ventilación. Procuremos no compartir vasos, cubiertos ni utensilios, ni tomar de la misma botella o lata.

 Es necesario organizarse con anticipación, poner límites al consumismo y darle a las fiestas el verdadero sentido de celebración. Desafiemos juntos a estas fiestas para vivirlas a puro disfrute, sin culpas, sabiendo que la clave está en elegir lo que te gusta y te hace bien, sin prohibiciones, pero sin excesos.

Dra. Virginia Busnelli, (MN 110351),

Médica Especialista en Nutrición y

Directora del Centro de Endocrinología y Nutrición CRENYF