IMPOSIBLE PERO IMPRESCINDIBLE

Una nota de : Hernán Leonel
Normalmente somos -en un modesto sentido cronológico- hombres y mujeres del siglo XXI. Pero esto se debe, sin duda, a una actitud del todo ajena a nuestra voluntad. Dos seres en una noche, en la que no fuimos invitados, deciden, en este sentido, nuestra pertenencia al siglo XXI. Nadie puede jactarse, entonces, de pertenecer a la época en que vive por el hecho de que esté cronológicamente inscripto en ella. Pero la contemporaneidad es un desafío en la medida en que constituye una aventura orientada hacia el intento de llegar a reconciliar nuestra intimidad con los problemas de nuestro tiempo de tal manera que al hablar de estos últimos estemos hablando de nosotros mismos.

Cuando esto está logrado puede decirse que quien encarna este encuentro entre lo público y lo privado, entre lo íntimo y lo social, se ha convertido –lo quiera o no- en un síntoma de su tiempo.   Normalmente la palabra – no del todo profunda- que se emplea para caracterizar a quien se convierte en síntoma de su tiempo es la palabra referente, que en otro tiempo era un adjetivo y hoy se ha convertido en un sustantivo. Pero lo cierto es que los hombres y mujeres que saben expresar a través de sus preocupaciones personales los afanes de una época alcanzan a ser voceros de las intenciones más ricas de una época.

    Necesitamos una nación en la que estén reconciliadas la justicia social con las instituciones, el conocimiento con la identidad cívica, el ejercicio de la política con la ley. Nada asegura que lo logremos, pero es necesario que lo intentemos. Es ahí donde surge esa épica respuesta de San Martín a Pueyrredón. El general Pueyrredón, le escribe una carta diciéndole todo lo que le enviaba para construir el ejército: bayonetas, uniformes, municiones, mulas, caballos. “Y no me pida más, le dice, porque lo que usted quiere llevar a cabo es imposible”. Y San Martín le contesta: “Mi general,

lo que yo quiero llevar a cabo es imposible, pero es imprescindible”. ¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de la mediocridad de emprender lo posible. Y de la vitalidad de emprender lo imposible.

  Nuestro país está atravesando nuevamente, y una vez más, la salida a una crisis político social que se ha vuelto anacrónica. Desgasta tener que leer las mismas noticias una y otra vez, como si el tiempo se detuviese. En Argentina no se avanza, se retrocede y asusta.

   Como asusta Santiago Cafiero, Jefe de Gabinete, al decir que: “A nosotros no nos tienen que decir que hacer con los derechos humano”. ¿Perdón? Sabía que Perón se había quedado con el sol pero no pensé que la nueva camada fuese tan codiciosa. Aunque si nos retrotraemos y pensamos un poquito aún resuena el “Vamos por todo” de Cristina cuando soñaba con ser eterna. Ergo, aún lo sueña. También atrasa que Hebe silencio de Bonafini diga que los evangelistas te pudren la cabeza como los macristas y no diga absolutamente nada sobre lo que está sucediendo con el feudo de Gildo Insfrán en la provincia de Formosa.

   No hay lógica ni explicación para que tampoco se pronuncie en contra del gobierno venezolano que es una dictadura. ¿Necesita más prueba señora? Ergo Rusia ¿O tampoco se enteró que el Presidente Putin atenta contra las libertades de expresión, que es machista y envenena a sus opositores políticos?

   Cristina en su afán de ser eterna, quiso hacer caja para la campaña que se avecina y atacó con fuerza las arcas de la ANSES intentando cobrar la pensión de su difunto marido y la jubilación que ronda cercana a los 2 millones. Sí, entendió bien. En diciembre mientras usted cortaba el pan dulce, la vicepresidente (sigo insistiendo en escribirlo así porque fue una persona que presidió un ente), el juez federal de la Seguridad Social Ezequiel Pérez Nami, subrogante, hizo lugar a un planteo de la señora y dispuso que se habilite el pago de la pensión que le correspondía, con intereses retroactivos y sin pagar el impuesto a las Ganancias.

   Mientras todos aplaudían la gesta heroica de cobrar un nuevo impuesto por única vez (parece gracioso pero siempre es por única vez) Cristina se negó a compartir con el pueblo unos pesos. Para pagar están los grandes oligarcas de los campos que siguen castigando a los peones como si estuviésemos en los años 30. Bueno, para algunos feudos aún sí, pero a ellos no se les toca el bolsillo porque están haciendo patria.

   Son héroes y heroínas que luchan por lo nacional y popular. ¿Qué  seriamos sin ellos y ellas? Lo curioso es que ahora, El juez federal subrogante Ezequiel Pérez Nami, sí, el mismo que en diciembre le jugó a favor, aceptó las apelaciones presentadas por la Anses y por diputados opositores y es por eso que Cristina; y hasta que exista una resolución definitiva; cobrará solamente un beneficio. Mientras que el 80% de los jubilados cobra el haber mínimo, de $19.035, la vicepresidente obtuvo una resolución favorable para cobrar dos asignaciones mensuales vitalicias, por las cuales no pagará Ganancias. Además, claro, del salario que cobra como vicepresidente”, detalló el diputado radical Alejandro Cacace quien junto a otros radicales y Margarita Stolvizer lograron equilibrar la balanza. Una para el lado de la justicia y para la oposición que de vez en cuando se acuerda justamente de trabajar como oposición.

Albert Einstein solía decir esto: “La verdadera estirpe en un físico no la prueba el hecho de que se interese por el conocimiento de las leyes sino el hecho de que manifieste perplejidad porque las hay”. Si supiese que las leyes en Argentina están lejos de cualquier ciencia exacta y a leguas de distancia de los conocimientos, de  seguro manifestaría su perplejidad, ergo su espanto, ergo su desencanto y quedaría plasmado ante la cruel realidad.

    Quien estaría feliz seguro sería San Martín que tras escuchar al ministro de Salud de la Nación, Ginés González García aseguró que la empresa Pfizer "se portó muy mal" con el Gobierno argentino y sostuvo que las objeciones de ese laboratorio internacional estuvieron ligadas a la aparición de la palabra "negligencia" en la ley para contratar la provisión de vacunas contra el coronavirus. "Queríamos adecuarnos a cualquier condición, pero a cualquiera que no significara resignar la soberanía y mucho menos cambiar las leyes. Pero la intolerancia fue tremenda", aseguró.   

  Descanse tranquilo General que la soberanía Argentina no se vende. Ya veremos como les va a los peruanos cuando vean un cartel de bienvenida yanqui en la puerta del Machu Pichu y les vendan hot dogs a los visitantes mientras les reparten una estampita del “Tío Sam” para pegar en la pasaporte. Ni que hablar de los demás países que aceptaron la distribución de la vacuna.  

   Todos burdos imperialistas capitalistas que se compran carteras y zapatos Louis Vuitton, Dior o Hermes.

Es imposible que la oposición haga su trabajo durante éste 2021 pero será imprescindible que lo haga.