LA ARGENTINA DEL RELATO

Escribe: Hernan Leonel
Desde hace 200 años el país vive de palabrerías, de falsas promesas y falsos profetas. Hombres y mujeres que hablan más de lo que hacen. Nosotros, y me incluyo y creo que usted se incluye y si no lamento infórmale que no esargentino, nos la pasamos solucionando el país en charlas de café, compartiendo un mate, en algún cumpleaños, o en el asadito o pasta de los domingos.

El problema no son ustedes ni quien escribe esta humilde editorial. El problema radica en la casta política (ojo no es toda la casta, hay muchos que valen la pena), en los sindicalistas (acá también hay buena gente) y en los garcas (acá hay un poco de todo pero ninguno zafa). Si tuviésemos una Justicia que investigue y meta en cana sea quien fuese creo que estaríamos mucho mejor pero lamentablemente no la tenemos y es por eso que seguimos comprando espejitos de colores como cuando Cristóbal Colón desembarcó en éste lado del mundo.

El otro día leí sobre Thomas Wyatt, poeta y diplomático inglés al servicio del rey Enrique VIII e introductor de las formas poéticas italianas en la Inglaterra del Renacimiento. Lo increíble, además de su frescura y brillantes al escribir, es que el tipo lo hizo en el 1500 mientras que acá estábamos en plena compra de espejitos de colores y asumiendo que era un muy buen negocio ceder tierras,

aprobar matanzas y venerar a otro dios. ¿Quién es dios? ¿El que yo creo o el que vos me impones que crea? Dos más dos es cuatro. El problema no es el resultado, el problema es que quieran meterte en la cabeza que la tierra es plana. O que el mal de todos los males es el periodismo o tus creencias o tus ideologías políticas.

No se puede ser tan cerrado y ser tan ciego cuando a leguas se ve que

algo va mal. El relato, el relato, el relato te lleva al fanatismo. Te  lleva a pensar que hacer un acuerdo con el FMI es lo mejor que nos mpudo pasar. Te lleva a pensar que todos debemos tener las mismas oportunidades.

ACLARO Y EN MAYUSCULA, CLARO QUE TODOS DEBEMOS TENER LAS MISMAS OPORTUNIDADES PERO SI NOS LAS BUSCAMOS, SI ESTUDIAMOS, SI TRABAJAMOS Y SI NOS ESFORZAMOS.

No sea cosa que luego diga, “Éste tipo es un facho”. “Éste tipo no cree en las sociedades igualitarias”, otra vez, si, bienvenida sea la democracia a la cual se la nutre y se la enriquece con más democracia. Pero el relato no es democracia, el realto es fascista, es pensar como uno o te excluyo, o peor aún, si no pensas como yo sos golpista, gorila y anti patria. ¿No es al revés? Creo que vivimos tanto del realto y hay tantos otros relatores que viven del relato que hicieron de esto un culto, una forma y un sustento de vida. Que despotrican al que se va de vacaciones al exterior y compra dólares mientras ellos veraniegan en Cuba y ponen a un dictador como Maduro, Chávez, Castro a la altura de San Martín, Belgrano y Alfonsín. Es tanto el fanatismo y la adoración desmedida que confunde hasta a los mismos fieles y lo recela. “Yo soy más K o

M que vos”.

Es tanto el relato que si el profeta Grabois dice que hay que dividir las tierras para apropiarse de ellas los fieles van y se meten en lotes que no son de ellos. Es tanto el relato que todos los 29 van a misa. Es tanto el relato que hace que trabajar sea mala palabra, que estudiar sea cosa de tontos y que comprar diarios y libros puede ser perjudicial ya que te puede dar cáncer. Juan Carlos

Sacco, presidente de la federación de la Industria Gráfica nacional,

consideró que el nuevo límite implementado por el Gobierno para el ingreso de libros desde el exterior es algo que previene la salud de los argentinos. El empresario aseguró que “la tinta es cancerígena”. ¿Tanto nos podemos aferrar al relato?

Aparentemente si, aparentemente los grupos setentistas creen que los orígenes políticos de Néstor Kirchner sin siquiera saber cuál fue su verdadera participación en el proceso histórico que llegó a su apogeo con la vuelta de Perón tras la formación de una columna de Montoneros en La Plata, que culminó con la cacería indiscriminada de unos contra otros, y la salvaje matanza y desaparición de militantes durante la dictadura de Videla. Me hace acordar a lo escrito un par de líneas antes cuando arribó Colón y dividió tanto a

los aborígenes que se terminaron matando entre ellos y creyendo que los espejitos te hacían ver lindo y ser superior mientras Tomas Wyatt revolucionaba Inglaterra inundando las calles con poesías.

Tal vez fue la tinta que lo mató. Juan Carlos Sacco aún no estaba para alertarlo de los peligros de ese ser diabólico.

Ya que estamos en plena Reforma Judicial, ¿les puedo pedir un favor a les Diputades? (es ironía, aún no me lleven a nosocomio) ¿No podrían agregar un puntito, un asterisco o un apartado tipo nota marginal, donde se prohíba votar a todo aquel y aquella que cobra un plan social durante más de 4 años? Digo, 4 porque es lo que dura el contrato de alquiler de una temporada en la Casa

Rosada y así evitaríamos que la gente sea rehén de unos pesitos y consigo el clientelismo. Menos relato y más acciones. Menos relato y más democracia, menos relato y menos idolatría, menos relato y más valentía, más sabiduría y por sobre todo, más Argentina.