LA CONFIANZA ES BUENA, EL CONTROL MEJOR

UNA  NOTA DE HERNAN LEONEL
Una de las frases célebres de Lenin es esta: “La confianza es buena, el control es mejor”.

Y siguiendo esta máxima, de manera inmediata el presidente de la Nación ha adoptado medidas de control férreo. La primera es la de haber situado a una política de confianza pero la inclusión de Carlos Beraldi, a la cabeza en el consejo de expertos que dispone la vicepresidente y actual abogado penal de la misma solamente significaría una cuestión clara: que quede claro quién es el que manda en este ámbito de la justicia teóricamente autónomo y que para nada genera confianza.

Hace años que el país tiene que aumentar contrapesos y controles en su sistema público y acelerar un cambio cultural. El dicho alemán confiar está bien, pero controlar es mejor («Vertrauen ist gut, Kontrolle ist besser») es muy

aplicable a la situación de Argentina, donde la corrupción no ha tenido color ni bandera política. Falta un control eficaz de las empresas públicas y de los gestores políticos.

Mientras la mentira en ciertos ámbitos de la vida, está muy mal vista, en Argentina es más tolerada, en muchos casos se podría considerar una herramienta de supervivencia. En esto se diferencia entre el hecho de no decir algo o no contar la verdad. De última siempre se puede recurrir a las mentiras de la prensa, de los medios hegemónicos y de actores siniestros como la mano negra.

“Pero si hablamos de un control, no debe ser un control autoritario, sino un control cívico”, dice Christian Felber, autor del libro La Economía del bien común. El filólogo cree que la única manera de garantizar que nuestros hijos y

políticos no lleven una doble vida es tener debates abiertos con ellos: “Es importante la tolerancia de todas las opiniones que puedan existir en una familia o una sociedad y el hacer entender los beneficios del seguimiento de

ciertos valores universales como la honestidad y el respeto

dentro y fuera de la casa.”

En un sistema económico y político tan complejo como son las democracias actuales, es necesario tener organismos independientes que controlen colegios, empresas públicas, políticos, hospitales y universidades públicas. Pero también es necesaria una educación de las nuevas generaciones que

apunte hacía más responsabilidad y autonomía y que permita un mayor civismo. Esta actitud no debe llevar a una cultura de denuncia al vecino, como se conoce en Alemania.

Todo debe girar alrededor del “bien común”. Claro, allá es más sencillo porque preside la Nación Ángela Merkel mientras acá tenemos a les pibis para la liberación, a La Cámpora, a Grabois, a sindicalistas “ejemplares” y tantos

otros más, incluidos mis amigos setentistas. Para males, del otro lado tenemos al ex mejor equipo económico de los últimos 30 años comandados por Macri y expresidentes que atentan contra la democracia con declaraciones totalmente

fuera de lugar. Con este combo, se podría llegar a decir que no es para nada sencillo que todo gire en torno al bien común. No imposible, pero tampoco sencillo. En unos 30 o 40 años se podría equilibrar la balanza. Para eso, es

necesaria la creación de una legislación que pueda proveer entre muchas otras cosas un registro de las empresas que siguen el balance del bien común y que estén obligadas a una estricta auditoria para que así puedan conseguir contratos de la administración pública y no a empresas que se crean dos días después de que un gobierno sea electo para comenzar a operar. Es por eso que se necesita organismos independientes para controlar a los gobiernos,

a los entes y cualquier organismo que disponga de recursos público. En esta dirección, hay que crear en un futuro más organismos de control que realmente actúen por el bien común, como hacen en Alemania, en concreto, el Bundesrechnungshof (Tribunal de Cuentas) y el Bund für Steuerzahler (el lobby de los contribuyentes), que forman un contrapeso muy eficaz al poder de los políticos y defienden así los derechos de los contribuyentes. Vuelvo a insistir, allá esta Merkel y acá los anteriormente mencionados y muchos más que no entrarían en esta editorial.

  Además, los medios de comunicación deben funcionar como un cuarto poder en el sistema. Por desgracia, la mayoría de los grandes medios de comunicación públicos son partidistas y no tienen autoridad independiente. No

existe un lobby eficiente y poderoso para los contribuyentes y el Tribunal de Cuentas, con escándalos de corrupción en el pasado, lamentablemente no está funcionando con la diligencia suficiente. Para sumar males, la Justicia se encuentra en el peor momento de la historia desde la vuelta de la democracia. Gran parte de Jueces y Fiscales están manchados y ligados a hechos de corrupción. Muchos actúan a cambio de favores y privilegios de lujo. Algunos pocos aún conservan la cabeza en alto y pueden sostener decencia y coherencia al momento de impartir Justicia. Por todo ello, es necesario un cambio cultural y organizacional para que todos los actos políticos estén dirigidos a un bien común y no solamente al bien de un partido, de una familia o, en el peor de los casos, solamente al bien de una persona.

  Un gobierno debe confiar en la ciudadanía siempre y cuando se nutran mutuamente con acuerdos y consensos cívicos y republicanos; caso contrario sería una simple tiranía y en tierras de tiranos se sabe que el que manda no

es justamente un ejemplo del buen ciudadano. El estado benefactor debe otorgar y suplir necesidades pero no dar regalos a cambio. Es impactante y vergonzante que aún se debata si se puede o no usurpar tierras. Es indignante lo sucedido en la toma de Guernica donde unas pocas familias se metieron de prepo en un campo, clavaron dos palos, pusieron un toldo y pretenden quedarse a vivir ahí o que el Estado (todos nosotros) les paguemos un lote para que se construyan una vivienda. Lo más tragicómico es que varios

de esos ocupas ya tienen casas y solamente van de día a “ocupar” esas casillas y cuando el sol cae, se vuelven a sus lugares de residencia. “Llegan a la mañana, traen sus parrillas, sus bebidas, un par de sillas y luego del camping se retiran”, comentaron los vecinos del lugar. El Polo  Obrero hace silencio de radio ante éstas acciones cobardes y sin fundamentos. Los movimientos de izquierda reclaman techo y trabajo aun sabiendo que varios de esos ocupas ya tienen techo y trabajo. ¿Por qué no los dejan hospedarse en sus residencias estimados? Me encanta el discurso de los sectores afines al comunismo, pero al momento de hacer los honores no sé si se atreven. En otro momento prometo profundizar sobre esto.

La policía también confía en que un loco que anda con un cuchillo en medio de la calle no va a asesinar a nadie; pero al parecer se confundieron. El pasado lunes por la tarde,

Rodrigo Facundo Roza apuñaló y mató al policía Juan Pablo Roldán en la Avenida Figueroa Alcorta al 3300, a metros del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Roldán fue trasladado de urgencia al Sanatorio Mater Dei, donde murió a las 17.30.

Después de apuñalar a Roldán, este buen ciudadano recibió dos balazos, uno en una pierna y otro en el abdomen. Roza, de 51 años, fue trasladado al Hospital Fernández y falleció el martes poco después de las 3:30 de la madrugada. Si no hubiesen confiado tanto en éste tipo de ciudadano ilustre como lo son así también los motochorros y a todos aquellos amantes de lo ajeno, el policía seguramente habría tenido a mano una pistola Taser con la cual hubiera podido controlar la situación con una descarga eléctrica. Pero claro, el uso de este tipo de armas es retrograda y cuasi volver a los tiempos

de Videla y de un gobierno de facto. El pasado año, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, en una de sus cátedras de democracia en la Plaza de Mayo dijo al respecto al uso de pistolas Taser, que “el gobierno (del ex dictador Mauricio Macri) las licitó para aumentar su fase represiva” y luego argumentó: “¿Vieron estas pistolas que van a usar, que dicen que no matan?

Como no matan quiero que la prueben con la hija de Macri, los hijos de la Vidal y los hijos y parientes de la Bullrich. A ver si no matan. Es la única manera que les voy a creer”.

Hoy, con el diario de, justamente, el lunes, me atrevería a decirle a la señora del pañuelo blanco. Creo, humildemente que se confundió y cierro con el mismo título de la nota y un interrogante para que lo discuta con quien usted prefiera. ¿La confianza es buena pero el control es mejor?