” LA OBRA SOCIAL OSPACP DEJA A UNA AFILIADA ENFERMA DE CÁNCER SIN EL TRATAMIENTO NECESARIO”

Quiero dar a conocer el caso de Gabriela Susana Giolia, vecina del Barrio Padre Varela, a quién se le detectó en mayo del 2020, la cruel y mortal enfermedad de cáncer de Colon la cual hoy se encuentra en Estadio 4.

A raíz de ello su oncóloga le indica de manera urgente un tratamiento con una serie de drogas específicas. Cabe destacar que el derecho a  la salud , el cual está consagrado en en el párrafo 1º del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos se afirma que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Precepto que se termina de consagrar en nuestra Constitución Nacional. Es desde ese momento que OSPACP se desentiende totalmente de la situación, desatendiendo y desamparando por completo a una de sus afiliadas, incumpliento con lo regulado en la Ley 23.660 ( Ley de Obras Sociales ) en su  “ Art. 3° — Las obras sociales destinarán sus recursos en forma prioritaria a prestaciones de salud. Deberán, asimismo, brindar otras prestaciones sociales.En lo referente a las prestaciones de salud formarán parte del Sistema Nacional del Seguro de Salud -en calidad de agentes naturales del mismo- sujetos a las disposiciones y normativas que lo regulan”

 A partir de allí comienza su padecimiento con su obra social, idas y vueltas a la oficina central situada en Capital Federal, auditoría médica, mails con respuestas vagas y todo el manoseo, hasta que logra la autorización en el mes de noviembre pasado. No es un detalle menor que su tratamiento fue aprobado por la institución, lo cual quiere decir que la partida presupuestaria estaba en condiciones y solo tenían que entregarle los medicamentos para que empiece con su lucha.  Lejos de encontrar la solución allí, las drogas nunca están disponibles para que Susana comience su tratamiento, excusa que, como tantas otras, carece de toda lógica ya que la culpa es de la droguería. Tras varios reclamos y ninguna respuesta fuimos a la oficina de Ospac Luján y volvimos a salir con las manos vacías.

Cómo podrán imaginarse, Susana ya casi sin fuerzas para pelear ni solo contra su enfermedad sino también contra quiénes están vulnerando su derecho a la salud, en un estado de indefensión y abandono que apareja graves consecuencias para su vida, no sabe ya cómo continuar.

Calificó esta actitud cómo inhumana y exijo a los responsables inmediata solución!!!

NO HAY MÁS TIEMPO PARA PERDER CONTRA ESTA ENFERMEDAD Y PARECIERA QUE A ESTO OSPACP NO LE INTERESA!!