MERIKA: PONER EL ALMA, CREATIVIDAD Y AMOR EN LO QUE HACEMOS

Muchas veces consideramos que solo los italianos y españoles influenciaron en nuestra cultura, pero indirectamente también lo hicieron las pequeñas comunidades que pusieron el alma, su creatividad y su amor en todo lo que hicieron, tal es el caso de los griegos. En otra ocasión, compartimos la historia de la pasta de maní o “halva”, más conocida por todos como Mantecol. Conjuntamente esta colectividad creó la cámara de mayoristas golosineros del país.

Cabe recordar que las empresas Georgalos y Havanna, fueron fundadas por inmigrantes helénicos. Junto con Brasil, Argentina es el país que más griegos recibió durante el Siglo XX. Pero ya en el primer censo de 1869 había registros de los primeros inmigrantes. La mayoría de los peloponenses que emigraron a la Argentina llegaron al país recién a fines de la década de 1920 y sobre todo la de 1930, así como en la segunda posguerra. Provenían en su mayoría de zonas que seguían estando bajo dominio otomano u otras recién liberadas; más específicamente, de los centros urbanos de Macedonia, Atenas y sus alrededores, y de las islas del Egeo Norte y Oriental. Después de la reducción de la inmigración en la década de 1930, período en el cual la inmigración griega hacia el país revistió un carácter más familiar, se produjo una segunda ola migratoria en la década de 1950.

Pero no solo por las golosinas son célebres, también lo son sus otros productos de fama mundial: el queso feta, el pan pita, el yogurt, las aceitunas de Kalamata, el aceite de oliva,.Los mismos le dieron un valor agregado a su gastronomía, que fue reconocida por la UNESCO junto con el resto de los estados que rodean el Mar Mediterráneo e incluida en el listado del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad con el nombre de “Dieta mediterránea”. Este galardón no incluye simplemente los ingredientes, el proceso, la cocción, el modo de comer sino también el significado cultural de la buena mesa.

Dentro de los platos estrella se destaca la musaka, que se asemeja a una lasaña, pero sin pasta, aunque según los ingredientes que se utilicen hasta se podría parecer a un pastel de carne.

La musaka no es exclusiva de Grecia. En realidad, comparte su receta con los Balcanes y con el Medio Oriente. Esto se debe gracia o mejor dicho por desgracia a las tantas invasiones que sufrió Europa del Este, particularmente provenientes del belicoso Imperio Otomano. Sus ingredientes y nombre pueden variar, pero la versión griega, es la más difundida internacionalmente.

A pesar de provenir del vocablo árabe saqqaʿa, que significa ‘congelar, volverse blanco’, la musaka es usualmente considerada como plato griego. En el mundo árabe, la musaka es una ensalada cocida hecha principalmente de tomates y berenjenas, similar a la caponata italiana, y es usualmente servida en frío como aperitivo.

Generalmente la preparación griega consiste en una base de berenjena rehogadas en aceite de oliva, le sigue una capa de carne picada de cordero cocido con tomate, coronada con salsa bechamel (probablemente introducida por el cocinero griego Nikolaos Tselementes en la década de 1920) y finalmente llevada al horno. Se cree que originalmente la musaka se preparaba con una mezcla de huevo y yogurt y un poco de queso, al estilo turco. Las versiones búlgara, serbia, bosnia y rumana se preparan con rebanadas de papas en lugar de berenjenas y con crema espolvoreada con queso o pan rallado en la parte superior.

Los despidos con una de las tantas recetas existentes, es fácil de hacer y podrán sorprender a la familia.

 Ingredientes (para 4 o 5 porciones):

– 2 berenjenas medianitas

– 400g de carne picada de cordero o si no reemplacen por carne vacuna

– 1 pimiento rojo

– 1 puerro

– 1 vasito de vino tinto(puede omitirse)

– 1 vasito de salsa de tomate en lo posible casero

– 1 huevo

– 1 yogurt natural sin sabor o crema

– 50g de queso feta(o algún queso más económico como el cremoso o  

   muzzarella)

– Sal, pimienta negra, canela y tomillo

– Queso parmesano y mozzarella rallado

OPCIONAL Salsa blanca

Preparación:

Cortar la berenjena en rodajas de un cm de grosor, ponerlas en un plato y espolvorearlas con sal. Dejar reposar cerca de una hora hasta que la berenjena expulse todo el líquido amargo.

Calentar el horno a 200º.

Secar bien las rodajas de berenjena y disponerlas en la bandeja del horno sobre papel de hornear pintado con aceite de oliva. Echarles otro poquito de aceite por encima y hornear unos 20 minutos a 200° hasta que empiecen a estar doradas por los bordes y blanditas al tacto. Sacarlas y bajar el horno a 180º.

En una sartén rehogar el puerro y el pimiento. Cuando ya estén blanditos, añadir la carne, sazonar con las especias y cocinar hasta que empiece a estar dorada removiendo de vez en cuando. Agregar el vino y dejar que evapore. Añadir el tomate y cocinar a fuego lento por unos minutos.

En un bol batir el huevo, añadir el yogurt o crema y el queso feta o mozzarella rallado, mezclar bien y reservar. Pueden reemplazar la mezcla de yogurt y huevo por salsa blanca.

Para armar la musaka necesitamos una bandeja apta para horno bien engrasada con manteca o aceite.

Hay dos opciones, o se hace una sola capa de berenjena en el fondo, encima el preparado de carne y encima la mezcla para gratinar, o,  capa de berenjena, capa de relleno, un poquito de mozzarella rallado, otra capa de berenjena, otra capa de relleno y otra vez berenjena.

Poner por encima la mezcla de huevo y yogurt, espolvorear con un poco de queso parmesano y llevar al horno a 180º durante más o menos una hora.

Los griegos expresan su alegría y deseos de buenos augurios tirando platos al suelo, pero sería más conveniente que nosotros felicitemos al cocinero por su esmero con un buen aplauso criollo.

¡Αντίο, Hasta Pronto!