UN PAIS, DOS MIRADAS, UN ESTADO Y MEDIA REPUBLICA

Crónicas de un país en cuarentena
Una nota de : Hernán Leonel
Antes de comenzar con la editorial, iniciemos con el agradecimiento a la Directora, Rosa Impini por seguir haciendo lo imposible para que éste medio de comunicación siga vigente. Ya volverá el papel a sus casas pero por el momento deberemos de conformarnos y sumarnos a la ola digital. También a todo el equipo periodístico del Heraldo y por claro, a ustedes que nos leen.

El ímpetu de éste vehículo de noticias es justamente difundir noticias. No escribimos primicias, redactamos noticias. Ese es nuestro slogan y el alma madre de todos nosotros que aún confiamos en redactar páginas y no líneas. En tiempo donde los caracteres son efímeros, desde acá apostamos a la cantidad y a la calidad para llevarle algo distinto. Seguiremos siendo un granito de arena en la playa, pero si ese granito se mete en el ojo seguro dolerá. Pero, no nos desviemos más y empecemos un nuevo ciclo. Gracias y bienvenidos.

Desde Marzo hasta la fecha han sucedido un sinfín de cosas a nivel mundial. Se dice que en Argentina una noticia dura lo que el agua en las manos. Ahora, súmele una pandemia y un confinamiento de más de 150 días y como resultado tendrá cientos de noticias que se diluyen en segundos. ¿Magia? No, Argentina.

Palabras como COVID, coronavirus, fiebre, asintomático, vacuna, pico, quédate en casa, cuarentena, fase 1, 2, 3, etc, video llamada, zoom, clases virtuales, sexo virtual, juego virtual, epidemiólogos, infectólogos, conurbano, AMBA, plasma, dólar (bueno, a esta la conocemos al igual que a: crisis, desempleo, fuga de capitales, corrupción, impuestos, default, bonistas, buitres, hambre y un sín fin de tantas otras que son el abc de nuestro ADN como el fútbol, el tango y el dulce de leche) se han transformado en el centro de atención de los últimos meses.

Al principio, allá y a lo lejos, el cumplimiento y el acatamiento a la cuarentena de la sociedad era un ejemplo y para el gobierno éramos el orgullo de la nación. Se salía solamente a aplaudir a los médicos y a todo aquel que cumpliera algún tipo de trabajo ligado a la salud. Los infectólogos tenían las riendas del poder y sus palabras eran sagradas. Alberto Fernández desbordaba de alegría cuando le mostraban los índices de popularidad y de apoyo mientras la oposición se hacía chiquita y no se atrevía a mostrar el hocico por miedo a quedar en ridículo. Hasta Horacio Rodríguez Larreta parecía uno más de la gran familia peronista cuando se juntaba con el Presidente y el Gobernador de Buenos Aires a realizar los anuncios de una nueva extensión del confinamiento.  “Mi amigo Horacio”, supo decir Alberto Fernández. El poder de la cuarentena todo lo podía. “Es el fin de la grieta”, se animaron a decir algunos a viva voz. Mientras otros tragaban saliva y pensaban que solo era una nueva página perdida del alquimista.  

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García,  había manifestado estar “mucho más preocupado por el dengue que por el coronavirus”. En esa oportunidad, había dicho que la probabilidad de que la enfermedad llegue a la Argentina era “muy baja”. Luego, cuando el agua comenzaba a subir comentó: “Yo no creía que el coronavirus iba a llegar tan rápido, no creía que iba a llegar en verano, nos sorprendió” y agregó: “Subestimarlo no es una buena palabra, yo creí que iba a llegar un poco más tarde, esa es la verdad”. Hace poco más de un mes, el 7 de Julio para ser exactos, trató de llevar calma a la sociedad toda al comunicar que: “La curva empezará a bajar en unos dos o tres días”; pero luego y  después de esos dos o tres días comentó: “No son los números que esperábamos pero es producto de la mala cuarentena realizada por todos los argentinos”. Esto último culminó de crispar la paciencia de todos los que hace 5 MESES  viene haciendo y cumpliendo los deberes. ¿La culpa es nuestra estimado Ministro? ¿No es que éramos una sociedad ejemplar? A partir de ahí y desde hace la extensión de la cuarentena fase 170 es que todo volvió a la normalidad. Alberto se trenzó con Horacio, Cristina como era de esperar le inundó la cuenta de Twitter  y los fanáticos K  se sumaron a pegarle al Jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La prensa una vez más mostró su peor cara cuando Diego Brancatelli, el locutor estrella Victor Hugo Morales, el “gato” Silvestre y tantos otros mostraron su malestar al expresar su “repudio” para con el periodista Diego Leuco cuando éste apretó el puño para festejar que había un nuevo record de contagios. Estimados colegas, ni Hitler se hubiera animado a tanto. Seamos serios. Claro, primero seamos periodistas y no comunicadores y usted Diego Brancatelli no puede ser funcionario y periodista (si es que alguna vez lo fue) ya que moralmente y hasta profesionalmente está mal porque pierde credibilidad alguna. Escoja una opción, la de militante y comunicador… vaya y pase. Hasta lo entiendo, pero otra bien distinta es trabajar en la función pública.

En el mientras tanto, la economía se fue al tacho. El dólar solidario trepó a $100 y en el mercado negro te los venden a $140. El riesgo país está peor que en el 2001 y los tenedores de deuda ya se transformaron en cucharas soperas. Una buena fue el arreglo con los Buitres. Pero mire usted como es la cosa que no alcanzamos a hacer un gol que mientras estábamos festejando, nos sacaron rápido del medio y nos empataron (lo cual me hace acordar a la final de un partido de fútbol disputado justamente acá, en Argentina y justamente entre dos equipos cuya rivalidad fue, es y será eterna, haciendo que la grieta sea algo efímero)

Para seguir dividiendo las aguas, el presidente Alberto Fernández presentó un proyecto de ley de Reforma de la Justicia, que impulsa la unificación y duplicación de los juzgados federales y la designación de un consejo de expertos para que asesore al Poder Ejecutivo. La reforma del Gobierno busca ampliar y reordenar la justicia federal en todo el país. No sé usted, pero la designación de un consejo de expertos me trae mal augurio. Básicamente, la idea es aumentar y llevar la conformación del máximo tribunal hasta los siete miembros. Elizabeth Gómez Alcorta actualmente tiene a su cargo el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. Pero la pre-escuela de su trayectoria es el movimiento feminista que integra, su defensa de Milagro Sala y su cercanía con el Centro de Estudios Legales y Sociales ligado a Cristina Fernández de Kirchner. Otro nombre que suena en la inclusión en el consejo de expertos es el de Carlos Beraldi, dada su condición de abogado defensor de Cristina en las causas de corrupción. Ya tendremos seguramente más novedades para seguir avanzando con la Justicia ya que la idea es ponerlo al tanto querido/a lector/a de lo acontecido desde la última vez que fusionamos escritura y lectura.

Por último, el factor económico de la clase trabajadora ya no puede aguantar más. Los negocios y las PyMES necesitan volver a funcionar. ¿Cómo puede ser que un bar siga pagando impuestos, luz, gas, etc, etc, etc, si lo único que hace es vender viandas? No te pido que le otorguen un plan social a cada dueño/a de un bar pero al menos no les cobren los servicios. Al igual que a los comerciantes que dudan cada mañana entre levantar la persiana y seguir o cerrarla, vender todo y comprar y vender dólares. ¿Quién se animará a contratar empleados, a proponer sociedades, a expandirse? ¿Alguien se imagina, en el corto o mediano plazo, a muchos entusiastas dispuestos a asumir los avatares de algún proyecto productivo? Los jóvenes han perdido cualquier tipo de motivación, ya no va más el ahorro, se vive el hoy. Ya no va más pensar como nuestros abuelos, en el “guarda para mañana” y en ese deseo de la casa propia que cada vez es una quimera, ergo ilusión, ergo fábula, ergo delirio, ergo fantasía.

La ayuda económica a los sectores más vulnerables siempre está bien. IFE, AFI, UFI, AUH, TARJETA ALIMENTAR, pero también estaría bueno que den algo a cambio. Ejemplo, las escuelas están cerradas. Vayan todos, con las medidas correspondientes, a limpiar, lijar, pintar, desinfectar y así sentir que el trabajo es dignidad. A cortar el pasto a las plazas, a desinfectar terminales, espacios comunes, accesos, entra tantas cosas que se puede hacer al aire libre y sin peligro alguno. O tal vez  puedan ayudar a la policía que ya no saben cómo defenderse de los chorros quienes les roban y los maltratan. Si, entendió bien, los chorros les roban a los policías, los cagan a palos y se les ríen en la cara. Al menos tenemos el batallón de jubilados que no se comen más el verso y se atrincheraron en sus casas. Ellos no tienen vuelta, te metes en sus propiedades y te reciben con dos cochazos. Total, son inimputables y entre estar en casa y en el la cárcel es prácticamente lo mismo. Es más, seguro ganan más siendo presidiarios que jubilados. No tienen que hacer cola en los bancos ni ir a depositar en la farmacia minutos más tarde lo que habían cobrado.

En el libro TECNICA de una TRAICION, Silvano Santander (político argentino que se destacó como diputado nacional y embajador. Era un gran admirador y amigo​ de Hipólito Yrigoyen, con quien compartía su ideología de centro-izquierda, socioliberalista y anti-fascista) escribió la opinión del coronel Perón, transcripta en la carta de Otto Meynen (Consejero de la Legación en la legación del Reich alemán en Estocolmo. En 1937 fue miembro del NSDAP y acreditado ante la embajada del Reich alemán en Buenos Aires), del 12 de Junio de 1943 cuya traducción es la siguiente:

“Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarles basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño, que los mantengan en brete”. Tranquilamente lo podemos entender como planes sociales, canastas comunitarias y ñoquis de un Estado que vaya uno a saber cómo aún sigue siendo Estado más aún, cómo sigue siendo un País y cómo pretende seguir siendo una República.