Luego de más de 6 meses de navegación, la fragata ARA “Libertad” y sus 351 tripulantes regresaron a Buenos Aires. Entre ellos una joven lujanense, Florencia Soledad Fleita de 27 años y relató su experiencia a bordo como flamante Guardiamarina de la Armada Argentina.
Florencia Soledad Fleitas emprendió el 23 de abril el Viaje de Instrucción Naval N° 45 a bordo del buque escuela argentino como Guardiamarina en Comisión para egresar como Oficial de Marina, a su regreso. Un viaje de estudio donde los cadetes del último año de la Escuela Naval Militar (ESNM) completan su formación para servir a la Patria y dedicar su vida al mar.
“Este viaje es más que un viaje para conocer el mundo; ha sido un continuo desafío desde el primer paso que di sobre la planchada del buque, antes de partir. La fragata significó para mí un aprendizaje y un sueño hecho realidad; y para mi mamá, un gran orgullo”, destacó Florencia Fleitas.
Al viaje lo realizó junto a sus compañeros de la Promoción 145° del Cuerpo Comando (CC) Escalafón Naval y las Promociones 144° del mismo Escalafón; 79° y 80° del CC Escalafón Infantería de Marina; y 100° y 101° del Cuerpo Profesional Escalafón Intendencia.
“Se cumplieron todas mis expectativas El viaje fue más de lo que esperaba. Estar lejos y ver otras culturas nos hace valorar la nuestra. En los puertos que visitamos la gente queda maravillada con la fragata y les explicamos lo que hacemos a bordo: que estudiamos, rendimos, tomamos responsabilidades como estar de guardia en el Puente de Comando, y que conocemos los Departamentos del buque y sus Cargos. Fue gratificante”, explicó Florencia.
Durante este viaje la fragata arribó a más de 10 países y puertos extranjeros de América y Europa. Estuvo en Recife y Río de Janeiro (Brasil), Montevideo (Uruguay) Baltimore, Norfolk y Nueva York (Estados Unidos); Ámsterdam (Holanda), Brest y Toulon (Francia), Liverpool (Reino Unido), Dublín (Irlanda), Ferrol y Cádiz (España), Civitavecchia (Italia) y El Pireo (Grecia).
Cada vez que su mamá veía una publicación y encontraba noticias sobre la fragata, la compartía “nos siguió atenta durante toda la travesía, se siente muy orgullosa y se emociona por lo que hacemos y por lo que la fragata representa”, habló Florencia quien estuvo casi 200 días fuera del país.
“Y nuestra carrera todavía no empezó, me queda tanto por conocer y aprender... así que espero aprovechar todas las posibilidades. Recuerdo que cuando ingresé a la Armada me llamó la atención una frase ´vivir distinto´, al principio no lo entendía hasta que empecé a transitar la escuela y cada año me hizo entender al anterior y la importancia de la formación, la disciplina y los valores”, destacó la joven lujanense.
Contó que le gustaría seguir con la especialidad en Artillería y le interesa también el Buceo, pero aún falta tiempo para esa elección aseguró: “el rumbo puede cambiar porque una crece un montón año a año en la Institución”.
Ese rumbo en la vida de Soledad cambia constantemente aunque el cambio fue rotundo cuando decidió ingresar en la Escuela Naval Militar, “había llegado a cuarto año de la carrera de Contador público y dejé todo, encontré mi lugar en el mundo, valió la pena”, enfatizó.
LA VOCACIÓN DE SERVIR A LA PATRIA
Florencia Soledad Fleitas nació en Luján en 1989, su familia es su mamá, y se crió alejada de la ciudad en la tranquilidad y el verde del campo. Considera a sus amigas como hermanas. Hizo la primaria y la secundaria en el Colegio Hermanos Maristas de la localidad. Entrenó desde los 13 años atletismo, corriendo casi profesionalmente guiada por Darío Piñataro.
Luego de la secundaria, empezó Contaduría, a trabajar y cambió el deporte por la salsa y la bachata aunque siguió sintiendo que las horas del día no le alcanzaban. Así comenzó a buscar la forma de organizarse mejor, quizás una carrera militar podría brindarle el ordenamiento que estaba buscando y se puso a investigar por Internet.
Quería ser parte de la Armada Argentina. Abandonó la carrera, el trabajo, su auto y hasta un novio que tenía. Su mamá intentó retenerla --seguramente movilizada por la nostalgia y la ausencia de su principal compañera-- “´no va a ser fácil y vas a estar lejos de casa´ me dijo, sin embargo me apoyó cuando decidí ingresar, como siempre lo hizo”, apuntó Florencia.
Y sin conocer la Institución se encontró con un lugar soñado: “la Escuela tenía pileta, cancha de atletismo, exigencia académica, estructura, era perfecto para mí; aunque realmente no tenía idea a lo que me estaba enfrentando. Siempre fui muy inquieta y busqué la independencia, la culpa la tiene mamá porque ella es así”, sonrió. Su mamá le demostró con el ejemplo que a base de sacrificios, se consigue lo que uno quiere y lo que sea en esta vida.
Durante la primera visita a su casa, después del reclutamiento, Florencia le confiesa a su mamá con lágrimas en los ojos que todo era muy difícil… “ella me abrazó y me recordó que la vida nunca fue fácil para nosotras y esas palabras fueron todo lo que yo necesité para seguir adelante”.
“Aprendí muchas cosas nuevas, adquirí sentido de pertenencia a la Armada a la que considero un lugar de oportunidades, de aprendizajes, y donde particularmente yo reforcé mis valores. Descubrí que detrás de la Institución hay muchas personas, esfuerzo, trabajo, y familias enteras apoyando a cada uno de nosotros con su vocación de servicio. Pienso que la Patria somos todos, desde mi mamá --que para mí es lo más importante-- hasta cada uno de los argentinos”.
Después de cursar los años en la Escuela Naval Militar, y regresar el 5 de noviembre del Viaje de Instrucción, Soledad finalizó su formación Naval y ahora la espera una nueva etapa en su carrera. “Deseo crecer y ser mejor profesional y persona, para mí y para la Institución a la que sirvo; y es por eso que sigo eligiendo esta vida”, concluyó la flamante Guardiamarina Fleitas.