UNA NOTA DE MARGARITA ELIAS
La exposición a las radiaciones UV sin protección es una de las principales causas de la enfermedad. Los especialistas recomiendan detectar su desarrollo a tiempo.

Es momento de descartar las prendas abrigadas y salir a la calle para aprovechar que los días son más largos. Ya era hora de apagar las estufas que estaban en piloto y llenar la pileta para apaciguar las altas temperaturas. Llega el verano y con ello las precauciones para evitar ser afectados por los penetrantes rayos del sol.
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Ocupa un volumen total de 2m2 y funciona, entre otras cosas, como barrera protectora contra el medio ambiente. Por eso su cuidado es primordial para evitar contraer algún tipo de patología que perjudique nuestra salud. Distintos factores pueden alterar la estructura normal de los melanocitos (células que se encuentran en la epidermis) y provocar el desarrollo de células cancerosas (melanomas). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad se diagnosticaron 132 mil casos por año de melanoma en todo el mundo.
El cáncer de piel es el menos frecuente pero no por ello es menos importante. Afecta tanto a niños como adultos y su estudio precoz puede salvar vidas. “El riesgo de padecer melanoma aumenta a medida que las personas envejecen”, informó la Médica Dermatóloga, Oriana Scotto D’Abusco (MN Nº:134.412) e indicó que la edad promedio de encontrar un tumor de este tipo ronda los sesenta años. “No es poco común incluso entre las personas menores de 30, de hecho, es uno de los cánceres más comunes en los adultos jóvenes”, aclaró la especialista.
El grado y el tiempo de exposición a los rayos UV sumado a la intensidad de la luz, producen una triada peligrosa para el bienestar de una persona. Aquellos que viven o trabajan en áreas donde la radiación solar es directa, tienen mayor riesgo de producir la enfermedad. Pero no sólo afecta a los mayores, sino también a los más chicos que pueden pasar horas y horas seguidas jugando debajo del sol sin protección.
Detectar la patología a tiempo puede evitar ulceraciones, presencia de mitosis (reproducción de células), compromiso de ganglios y hasta el desarrollo de metástasis en otros órganos como hígado, pulmones y en el sistema nervioso central. “Por este motivo es muy importante el diagnostico temprano, para detectarlo cuando el melanoma es “in situ” y solo compromete la epidermis”, aseguró la Dermatóloga.
Para el verano se recomienda principalmente evitar las situaciones en las que uno puede quedar expuesto a luz solar o -por lo menos- entre las 10 am. y las 16 pm. De lo contrario, proteger la piel con cremas mayores a 20 FPS (Factor de Protección Solar), vestir prendas holgadas y de color claro y quedarse cerca de la sombra. Pero el cuidado corporal no termina el 21 de marzo. Luego de transitar esta sofocante estación climática, aquellos de tez blanca, cabellos rubios o rojizos y ojos claros, piel con daño solar, antecedentes familiares de melanoma o con historia personal de melanoma u otros cánceres cutáneos no melanoma, tienen que estar precavidos ante el desarrollo a futuro de la enfermedad ya que “el daño solar es acumulativo”. Esto también se advierte para los que utilizan las camas solares con frecuencia.
“El examen de la piel, para detectar nuevos melanomas u otros tumores cutáneos, debe ser realizado en todos los pacientes de por vida, al igual que la palpación de la áreas ganglionares”, recomendó la Médica respecto de aquellos que ya han padecido la enfermedad y deban continuar con los controles.
Ahora ya sabes. Que disfrutar al aire libre no se convierta en un riesgo para la salud.