ESCRIBE: DR. JOSE MARIA SOSA

Roque Sáenz Peña fue elegido Presidente de la Nación en el año 1910, sus ideales eran conservadores, pero sostenía la idea de cambiar la realidad del voto. Célebre es su reunión del 21 de setiembre de 1910 con Yrigoyen donde el electo presidente expone las bases de una reforma electoral: padrón militar y representación de la minoría. Pregunta al radicalismo si iría a las elecciones entonces. El “Peludo” le contesta: “Si el gobierno nos da garantías, concurriremos a las urnas”. Sáenz Peña le ofrece dos ministerios, que la Unión Cívica Radical rechaza, e insiste: “… no queremos ministerios, buscamos garantías”.
El juramento de Sáenz Peña el 12 de octubre de 1910 acompañado por sus ministros, tuvo entre ellos a Indalecio Gómez en la cartera del Interior, quien llevaría a la práctica sus ideales de reforma electoral.
Dijo el Presidente en su discurso inicial: “Yo me obligo ante vosotros, ante mis conciudadanos y ante los partidos a provocar el ejercicio del voto … No basta garantizar el sufragio: necesitamos crear y mover al sufragante”.
Según José María Rosa la reforma era el medio para quitarle a los radicales la bandera de sus revoluciones. No creía que llegasen a la presidencia –como ocurriría en 1916-
Finalmente al promulgar la ley (Nº 8871) Sáenz Peña dijo: “…La nueva ley aporta la lista incompleta y el voto obligatorio… No nos equivoquemos, sin embargo. Ni la ley, ni el sistema son una finalidad: son apenas un medio … No necesito repetir que, al ejecutar la ley, cumpliré mis compromisos; pero creo, sí, llegad la hora de decir como comprende el Presidente esta ley que acaba de promulgar …; ni la voluntad del Presidente ni la de los miembros del Poder Ejecutivo han de propiciar ni vetar aspiración alguna personal o colectiva…”
“He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario. Quiera votar.”