ESCRIBE: HERNAN LEONEL
Son tradicionales las historias de pequeños niños músicos que con una muy corta edad, usualmente de menos de 10 años, ya tocan el piano como grandes concertistas e incluso algunos de ellos hasta componen sus propias obras. De hecho, de muchos grandes compositores, como Mozart o Beethoven, se ha dicho que eran niños prodigio.
Emilio con apenas 11, se puede decir que es un niño prodigio pianista. Repasemos, para que esto sea cierto, debe reunir una serie de condiciones.
La primera de ellas es que desde corta edad manifieste una cierta facilidad para la interpretación del piano y de la música. Hace tres que empezó y al escucharlo tocar queda en evidencia que cuenta con una gran facilidad. Por otra parte, sus padres deben advertirlo pues si ese talento innato no se aprecia quedará perdido en la nada.
Alicia, su abuela, se dio cuenta apenas “se sentó por primera vez frente al piano”, el cual compró hace más de 40 años. “Es que en aquella época era común que hubiese un instrumento en las casas”, agrega Alicia con una mirada desbordada de orgullo.
Por otra parte, si se cumplen los dos requisitos anteriores, debe ser conducido a tomar clases con el profesor adecuado pues un mal profesor puede menoscabar su talento natural. En este sentido, es de remarcar la cuidadosa técnica de interpretación que manifiesta Emilio. Eso da cuenta de un gran profesor de piano (Enrique Cuttini) detrás de él.
“Leer las partituras de corrido es lo más difícil”, nos cuenta Emilio y agrega: “Ojo, una vez que las aprendes… ya tenes un problema resuelto”.
El año pasado, tocó en vivo para un programa de Telered (Emisora de televisión por cable local) y también en el Teatro “Trinidad Guevara” en un show que brindó su Profesor.
“En el programa de televisión me sentí más cómodo que en el teatro ya que no sabes cuantos y quienes te están mirando”, recuerda.
“Caso contrario sucede en el teatro, donde ahí se sienten las miradas y te ponen un poquito nervioso”, añade.
Sus hermanos Manuel (19) y Pilar (14), su mamá Romina y su papá Martín, además de la mencionada abuela y sus tío y primos son los espectadores de lujo que se deleitan en cada reunión familiar. “El piano se lo habían regalado a mi papá pero como no le gustaba dejó […] ahora es todo mío”, remarca con una pícara sonrisa.
Además de tocar, le encanta el fútbol, jugar y mirarlo. Es hincha de Racing y en comparación a tantos otros chicos no se desvive por Leonel Messi, estrella del Barcelona, sino que idolatra a Dybala y a Acuña, jugadores de la Juventus y de su glorioso Racing Club de Avellaneda.