Desde hace más de 40 años los diferentes gobiernos municipales han prometido incansablemente las obras de renovación urbana y de restauración patrimonial, llevando para ello miles de horas discutiendo, analizando, realizando proyectos y anunciando obras que jamás se llevaron a cabo.

Hoy vemos esa realidad, años de desinversión, una zona ribereña vergonzosa donde la postal actual no difiere demasiado de tres décadas atrás pero con un un profundo estado de deterioro, como consecuencias del paso del tiempo y, especialmente, de la nula inversión registrada en el zona que fue adueñada por particulares donde la municipalidad estuvo ausente de toda injerencia. Pero no son los concesionarios los culpables, sino basta observar el estado de la terminal de ómnibus, Parque Ameghino, los baños públicos e inclusive los museos que aunque sean provinciales, dejan en evidencia la falta una buena política en turismo y de puesta en valor de todo el sector turístico de la ciudad.
Este proceso de decadencia del aérea histórico basilical era evidenciada ya en la década de los 80 donde por entonces el Intendente Rubén Darío Rampazzi promocionó, mediante una consulta pública, el Programa de Desarrollo Turístico y Mejoramiento Ambiental. En aquella época se mencionaba la construcción de un paseo costanero desde la ruta 7 a la Quinta de Cigordia y la extensión de la rambla sobre el sector de terraplenes, además de nuevos atractivos comerciales y recreativos y se incluía un reordenamiento del tránsito. Además se anunciaba la construcción de un nuevo puente y la reconstrucción del puente de las tropas, obras que costarían 8 millones de dólares y serían financiadas por el Gobierno Italiano.
Luego llegó el gobierno de Miguel Ángel Prince y una nueva propuesta se proclamaba como un “Plan de Desarrollo Turístico y Recreativo de Luján”. Esta iniciativa proyectaba un ordenamiento urbanístico y arquitectónico del sector, mediante la ejecución de obras de mejoramiento y mantenimiento de los edificios y el espacio urbano existente. A su vez, se retomaba la idea de habilitar un circuito vehicular costero, con zonas de recreación. Esta obra demandaría a un costo cercano a los 7 millones de dólares. Inclusive se habló también de crear una sociedad anónima “villa de Luján” quien aportaría los fondos y se haría cargo de todo el sector turístico, moción que fue rechazada por todo el espectro socio-comercial de la ciudad
Nada de eso se concretó y un nuevo gobierno asumió, en este caso el de la intendenta Graciela Rosso donde mencionaba la propuesta de poner en valor toda el área turística de nuestra ciudad, no sólo la histórico basilical sino también aprovechar el río y las áreas culturales.
En aquella época con fondos nacionales finalizaba la restauración de la basílica y plaza Belgrano que a un costo millonario no viró en nada la política en turismo de los funcionarios y solo siguieron los anuncios de un paseo público recreativo y cultural de 1.000 metros que abarcaría desde el Puente de las Tropas hasta el puente de la ruta nacional 7.
Seguían las propuestas y pasaban los gobiernos. En este caso la primera intendencia de Oscar Luciani donde a través de su secretario de turismo se diagramó el Plan Director de Uso y Gestión del Parque Lineal: “Descomprimir y extender el área turística y recreativa a lo largo de la costa del río Luján, lograr que los vecinos de Luján vuelvan a disfrutar del río, promover la actividad física y la utilización de la bicicleta como medio de transporte, crear espacios peatonales seguros y agradables, generar lugares de encuentro y de intercambio o revitalizar áreas deprimidas”.
Nada de ello sucedió y hoy transcurriendo su segundo mandato con fondos nacionales ha comenzado la remodelación de la calle San Martín esta idea contempla nivelar las aceras y calzadas además de ensanchar las veredas para generar nuevas áreas de paseo y circulación peatonal con
expansiones para los comercios frentistas. Además se incorpora nuevo equipamiento urbano, alumbrado y arbolado público. También prevé una segunda etapa interviniendo el eje de la Avenida Nuestra Señora de Luján y en la zona de la Basílica. La propuesta creará un parque lineal con un sistema de veredas, bicisendas y plazas con arbolado y equipamiento urbano, con sectores de esparcimiento y descanso. Además de la reconstrucción de la terminal de ómnibus y parque Ameghino.
Esperemos que este nuevo proyecto se concrete para el bien de esta alicaída ciudad de Luján.