El calendario electoral avanza rápidamente, a tal punto que las esperadas elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (P.A.S.O.) quedaron atrás la misma noche del domingo 15 de agosto.

Luego de la fiesta del sufragio vino la espera de los resultados, sabiendo que la voz del pueblo es la voz de Dios. Y, finalmente, las urnas se hicieron oir, mostrando el veredicto de la voluntad popular.
Preparativos, campañas, propagandas, todo se fue desvaneciendo cuando aparecieron los primeros cómputos, despejando dudas, develando expectativas, confirmando pronósticos o golpeando con la realidad las alimentadas esperanzas de algunos candidatos.
Es que los números dan por tierra cualquier especulación, vuelven efímeros los efectos de las promesas de campaña, sepultan los discursos sin contenidos.
Y así como las palabras de los candidatos son las que generan los números obtenidos, luego del recuento de los votos, son éstos los que reclaman palabras de explicación.
Lo concreto es que las incógnitas se despejaron con el escrutinio y Luján conoció los resultados de las urnas.
No había muchas expectativas. Las mayores atracciones estaban puestas en el resultado general, es decir la disputa entre Cambiemos y Unidad Ciudadana, y en la suerte de la interna que –en el seno de esta última- mantenían Miguel Angel Prince y Leonardo Boto.
Muy por detrás se medía el interés por conocer el caudal de adhesiones capaz de juntar Un País, de Sergio Massa, que llevaba como primer candidato a Federico Guibaud, y, muy tenue, casi una curiosidad por saber cuál sería el caudal electoral del sector liderado por Florencio Randazzo.
Las demás fuerzas, además del reconocimiento a su participación democrática, no gravitan ni en los pronósticos ni en el recuento de resultados.
Los votos de las tres cuartas partes del padrón que concurrió a las escuelas para expresarse en las urnas dieron como amplio ganador al Frente Cambiemos, que en nuestro medio integran la Unión Vecinal, la Unión Cívica Radical y el Pro, con guarismos que superaron el 36%.
En segundo lugar, en torno al 32%, se posicionó el kirchnerismo, que sumando los sufragios recogidos por el ex Intendente Miguel Prince más los del actual concejal Leonardo Boto, fue igualmente derrotado por la fuerza que lidera políticamente el Jefe Comunal, Oscar Luciani.
Veinte puntos más abajo, con un 12%, se colocó en tercer término Un País, con Federico Guibaud como cabeza de lista.
Cumplir –de Randazzo- encarnado en JonatanFattorini sólo logró un 3%.
¿Era lo esperable? Tal vez era lo lógico, pero en política no hay nada seguro.
Sin embargo, la fuerza liderada por Luciani venció ampliamente a sus adversarios y se colocó a la cabeza de las preferencias de la comunidad, con miras a las elecciones generales del próximo 22 de octubre.
Mientras tanto, la pelea interna entre los seguidores de Cristina Fernández de Kirchner fue la que aportó más pimienta a la jornada del domingo 15 de agosto.
Prince y Boto se enfrentaron duramente durante la campaña y en la batalla electoral de ese día, pues resulta innegable –y se repite a voces- que la confrontación va más allá de lo partidario.
Muchas de las urnas mostraban una sostenida paridad, hasta que el cómputo de los totales obtenidos por los dos candidatos arrojaron ganador a Miguel Prince con un guarismo ligeramente superior al 17%, imponiéndose por tres puntos a Leonardo Boto, que alcanzó un poco más del 14%.
Todavía hoy sigue en dudas la integración de una lista común, ignorando –aun los más cercanos seguidores de uno y de otro- si Boto formará parte de la lista formada por Prince.
La tercera fuerza estuvo encarnada por Guibaud, a la sombra de Sergio Massa. Este sector no contó con el apoyo que esperaban sus dirigentes y apenas superó un 12% que, si bien no es despreciable, está muy lejos del 36% del Frente ganador, cuya lista encabezó el radical –actual concejal- Fernando Casset.
Los votos locales para los candidatos nacionales mostraron a Esteban Bullrich –de Cambiemos- con casi el 40% de los sufragios, superando contundentemente a la ex Presidenta Cristina Fernández que alcanzó el 28%.
Sergio Massa, con un 15%, y Florencio Randazzo, con un 6%, completan la grilla de fuerzas con alguna relevancia electoral.
Con esos números –que exigen palabras- culminaron las P.A.S.O. y se iniciaron los preparativos para las elecciones generales de octubre, en las que se definirán los resultados finales, esos que sirven para que los candidatos alcancen las bancas que pretenden ocupar y por las que compiten.
La misma noche del 15 de agosto comenzaron a tejerse pronósticos. Hoy se multiplican por todas partes.
Para alegría de sus simpatizantes, el Frente Cambiemos se ve muy fortalecido para enfrentar la prueba definitiva. En muchos generó, en parte, una sorpresa el masivo respaldo de la población a este sector político. Para otros, trajo preocupaciones.
Es que la mayor parte de los lujanenses cree que habrá una marcada polarización en octubre, entre la lista que pone en cancha los partidos de gobierno local, y la que encabeza Prince, como exponente del kirchnerismo.
Y en ese hipotético escenario, puede cobrar relevancia un dato no menor: prácticamente el 70% de la población no quiere volver al pasado. Y menos de la mano del kirchnerismo.
Si se acentúa la polarización –sostienen los analistas- lo será a expensas, principalmente, de aquellas fuerzas que ocuparon la tercera y la cuarta ubicación en la preferencia de los votantes, vale decir el sector que a nivel nacional responde a Sergio Massa y el que lidera Florencio Randazzo.
Dirigentes del “princismo” reconocen dos circunstancias que entienden decisivas. Una es que Cambiemos eligió un buen candidato como cabeza de lista. Y la otra es que Prince ofrece flancos débiles que emanan de un pasado poco ejemplar en sus gestiones como Intendente.
Los alarma contraponer al enorme impulso de la obra pública y al mejoramiento de la administración municipal a partir del gobierno de Luciani, las secuelas aun no curadas del endeudamiento y la descapitalización del Municipio que dejó el ex Intendente que hoy representa la política de Cristina.
Ante ese panorama, temen no poder revertir la diferencia adversa, por visualizar la existencia de un amplio abanico opositor al kirchnerismo que no le sumará apoyos, por no sumar los votos de su adversario interno perdidoso, Leonardo Boto, y por cargar sobre sus espaldas con un pasado de deterioro que cinceló en la memoria colectiva las imágenes contundentes de un parque automotor destruido y cifras escalofriantes de la economía municipal, entre otras cosas de las que intenta despegar, sin lograrlo.
También sospechan que el gobierno de Cambiemos guarda anuncios importantes para este tramo de la gestión, buscando acentuar el salto cualitativo y cuantitativo que lo proyectó como indiscutido ganador en las P.A.S.O.
Por su parte, en el búnker local del “massismo” aguardan con ansiedad el diseño de una estrategia de campaña que los saque de la incómoda posición de “dadores” de votos en lugar de receptores.
El riesgo de que la disputa entre el primero y el segundo fagociten su capital político reina, hoy por hoy, en el campamento de Un País. Y los momentos de optimismo son efímeros, declinando en un mar de pesimismo.
Ni qué hablar de la suerte que se atribuye al sector de Florencio Randazzo. Unos y otros coinciden en las limitadas posibilidades de crecimiento. Por el contrario –se sostiene en las otras fuerzas- el candidato local no sumará fortalezas al sector.
Si todo marchara en el camino de lo previsible, de alguna manera confirmado por las urnas de las elecciones primarias, sólo una incógnita mantendría viva la expectativa de los lujanenses. No sería otra que el reparto de las diez bancas en juego en el Concejo Deliberante, que serán adjudicadas según el número de sufragios que obtenga cada fuerza política.
El gobierno municipal –que debió soportar sus primeros cuatro años sin apoyo provincial ni nacional- espera obtener el apoyo que necesita para tener más concejales que lo respalden en la labor legislativa y le permitan desarrollar muchas más obras para mejorar la calidad de vida de los habitantes.
La oposición sueña con el protagonismo de los obstáculos que se esfuerzan por instalar en el camino de la gestión Luciani. Aunque se aunaron en ese fin, los escándalos y bochornos que lograron exhibir en las sesiones del Concejo Deliberante no pasaron de ser shows mediáticos muy alejados de lo que espera la gente común. Y la valoración que de esos episodios hizo la mayoría de la comunidad, se volvió en contra de quienes las impulsaron.
He aquí lo que se percibe en la ciudadanía local. No es un pronóstico, sólo una tendencia que se percibe.
De cualquier manera, así como el pueblo se expresó el 15 de agosto, lo volverá a hacer el 22 de octubre. Y su decisión será inapelable.
Vox pópuli, vox Dei.