Vestigios del Molino Harinero de  los Hermanos Jammes (1858)

WALKING UNDER LUXÀN
En relación a estos estrechos y oscuros pasillos debajo de la tierra, se presenta el siguiente trabajo titulado “Walking Under Luxàn”, volcando investigaciones llevadas a cabo entre 2013 y 2017. Las estructuras subterráneas en Luján tienen su origen en la época colonial ya que las estancias que conformaban la actual ciudad fueron atacadas en varias oportunidades por malones aborígenes de los siglos XVIII y XIX. Estas construcciones eran utilizadas para organizar escapes y salvar vidas, también para mantener frescos alimentos, entre otros usos. De ellas se han transmitido durante décadas, relatos orales sobre su existencia. Sin embargo fue recién durante 2013, cuando logramos exhibir fotografías sobre la existencia de túneles. Si bien las presentaciones corresponden a dos conformaciones del Siglo XIX, estas fueron las primeras documentaciones de su tipo, siendo la imagen inicial del día viernes 22 de marzo. En tanto, el miércoles 30 de octubre de 2013, mientras relevábamos zonas de dragados en el río Luján, se evidenció una segunda estructura subterránea para el trabajo “Walking Under Luxàn”. Ya desde el siglo XVI, cartógrafos europeos como Diego Gutiérrez, Jan Van Doet, Iohn Huighen Van Linschoten, bosquejaban en sus mapas a los mitológicos ríos Caramagna y Luxán.
Justamente, en proximidades de sus bandas fueron levantados núcleos fundacionales de relevancia como los pueblos de Morón, Merlo y Luján. Hacia el año de 1614, el grabador y editor Belga Petrus Kaerius (1571/1646) ubicaba el legendario Río de Luxán en el trabajo Americae Nova Descriptio, antiguo mapa decorado con sugestivos monstruos oceánicos, galeones, sirenas y gigantes. En 1630 llegaba a estos territorios la santísima imagen junto a Manuel, su fiel cuidador, permaneciendo 41 años en la actual zona de Pilar. El legendario curso de agua le daba nombre: “Virgen de Luján”. A mediados de 1671 era trasladada a la estancia de Doña Ana de Matos, ubicada en los terrenos céntricos, que hoy, 403 años después del mapa de Kaerius, son objetos de estudios históricos para desarrollar áreas de investigaciones arquitectónicas y naturales. Significativamente, estos antiguos solares contienen el origen o cuna poblacional de Luján. Aquí por ejemplo, se instaló por primera vez en 1671 a la sagrada imagen de la Virgen de Luján, también el primer puente de madera en la Provincia de Buenos Aires hacia 1754 y dos Molinos Harineros de relevancia entre los años 1858 y 1888 de los cuales perduran tramos de túneles en buen estado. La zonificación es rica en cuanto a relatos concernientes a supuestos tesoros y huesos de gigantes.

MOLINOS HARINEROS
Actualmente subsisten limitados vestigios de dos molinos harineros en cercanías del río Luján. El primero construido por los hermanos escoceses Jammes hacia 1858. Posteriormente este molino fue adquirido por Miguel Bancalari, de la sucesión de Juan Roques el 17 de febrero de 1876.
Los Bancalari, industriales del trigo y cerealistas, no instalaban molinos para vender, sino para industria propia. En este molino también se inició en la industria Alejandro Cordiviola.
Bancalari y Cordiviola, ascendientes del molino, industriales y cerealistas, eran parientes de los Descalzo y los Podestá, industriales a su vez. Todos los referidos eran de origen italiano y vinieron al país con capacidad de empresa, capital y hombría de bien. Hacia 1888, en cercanías del primer molino, fue construido otro de mayores dimensiones por Don Miguel Bancalari realizando una transferencia a favor de Don Alejandro Cordiviola quién falleció prematuramente el 20 de marzo de 1898, después de hacer ampliaciones valiosas en este molino de construcción austro – húngara y producción de cuatrocientas bolsas diarias de harina, aparte de afrecho y sémola. Este molino fue desmantelado hacia 1950 y sus ladrillos fueron utilizados en nuevas construcciones de la ciudad.
En una primera instancia se elabora un proyecto que pretende recuperar en forma definitiva estas tierras para la comunidad de Luján y crear senderos naturales para realizar caminatas exploratorias, que de hecho comenzaron a efectuarse oficialmente ya desde enero de 2013 cuando el público participante comenzó a relevar digitalmente, vestigios de las ruinas arqueológicas en estudios.
La siguiente imagen remarca lo importante que han sido estas caminatas exploratorias impulsadas por el Museo Casa Ameghino, porque por ejemplo, el puentecito de ladrillos del Siglo XIX perteneciente a vestigios del Molino de Jammes, ya no existe más al día de la fecha. Fue demolido por pesadas máquinas que trabajaron en la zona del río. Los terrenos conteniendo las ruinas de los dos molinos están rodeados de talas, ligustros, casuarinas, olmos con sus disámaras, gramíneas como el oxiphogon, cañas leñosas, cañas herbáceas, laurus nobilis, acacios negros, hiedras, falsos cafetos y comelina erecta, cientos de aves silvestres y la más rica biodiversidad, estas tierras han recibido constantes inundaciones a través de los últimos siglos.

PRIMER PUENTE EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Durante la época colonial, de Buenos Aires a Lima había un recorrido de unas mil leguas castellanas, cerca de cinco mil kilómetros. En este camino real había paradas y sus dueños eran los “maestros de postas”, personas con poder económico y político que tenían que tener autorización del Cabildo, disponer de territorio fértil y aguadas, debían contar con más de 500 cabezas de ganado de transporte para la remuda de caravanas fatigadas que a veces estaban formadas por 2.000 ó 3.000 mulas; carretas, caballos, peones a pie y esclavos africanos para todo trabajo, además de agua, fuego, alimento, cobijo, información y seguridad para los hombres, los animales, las cargas. Todo lo suministraba el maestro de posta en medio de un peligroso desierto (constantemente asolado por aborígenes), tenían que tener infraestructura para alimento, higiene, descanso, enfermería paliativa para muchos viajeros que llegan enfermos, por traumas, por caídas, insolaciones, mojaduras, cornadas y problemas gástricos por la ingesta de agua o alimentos en mal estado.
El tramo entre Buenos Aires y Potosí hecho a caballo era de 45 días de marcha en promedio. Las postas estaban distanciadas entre sí por varias leguas. En total había unas 110 postas a lo largo del Camino Real. Saliendo desde Buenos Aires una de las primeras estaba en Luján. Fueron varios los naturalistas viajeros que dejaron asentada información sobre un añejo puente de madera ubicado en la ciudad de Luján, que hacia 1755, estaba constituida por una plaza real que era de tierra cercada de tunas y tapiales de adobe, yuyales, pantanos y barrancos: “A la entrada de Luján hay un riachuelo de este nombre, que en tiempo de avenidas cubre algunas veces el puente” ilustraba Concolorcorvo el 11 de noviembre de 1771 en estos pagos,
“Al salir de la Villa de Luján se encuentra un río que lleva su nombre con un puente de madera, que tiene 31 pasos de largo y 10 de ancho” decía el español José de Sourryére De Souillac, el 17 de mayo de 1784.
“Dejamos Luján a las nueve y media, y pronto llegamos al puente cuyos derechos habíamos pagados; cruza una quebrada profunda, lecho de un río en la estación lluviosa, pero completamente seco en el momento” comentaba el inglés John Miers el 7 de abril de 1819.

WALKING UNDER LUXÀN EN SUIPACHA Y COPETONAS
En un evento especialmente dirigido a museólogos, técnicos, directores y personal de museos históricos y de ciencias naturales, fue presentado “Walking Under Luxàn” en Suipacha el 2 de diciembre de 2016, poniendo especial énfasis en la protección del Patrimonio paleontológico y arqueológico regional y provincial. Hubo presencia de autoridades locales y del Intendente de Suipacha, Señor Alejandro Federico. Durante la primera quincena de 2017 “Walking Under Luxàn” será presentado en el Museo Regional de Copetonas en el sur de la Provincia de Buenos Aires.

Aun existen sitios arquitectónicos de  leyenda como vestigios del primer puente de  Luján (2017)