UNA NOTA DE MARGARITA ELIAS

Más de dos décadas pasaron desde su última gestión en el recinto pero su amor por la historia hizo que nunca pudiese alejar de ese lugar. A punto de cumplir un año de su regreso, la Licenciada habla sobre el presente, el pasado y el futuro.
Asumió frente al Complejo Museográfico “Enrique Udaondo” durante el mes de marzo del pasado año. Hoy proyecta como directora un futuro de trabajo arduo y esperanzador en lo que respecta a la cultura de nuestra localidad. Se desempeñó además como Directora de Cultura de la Municipalidad y dictó clases en distintas instituciones educativas. Declarada como “Ciudadana Ilustre” por el Honorable Consejo Deliberante en el 2010, María Teresa charló con “Heraldo del Oeste” sobre la actualidad y su pasión por esta profesión que comenzó desde muy chica.
- A poco de cumplirse el primer año de esta nueva gestión, ¿Cuál es su balance laboral?
- Cuando dejé el Museo en 1991, el lugar era otro, es decir, durante 20 años la provincia no intervino para nada en lo que es el Complejo Museográfico. Hubo un abandono total en la provincia que repercutió en el estado en el que están todas las salas del área 1, 2 y 3. Además de todos los trabajos que hemos hecho, tenemos un montón de proyectos para terminar de armar las salas que nos faltan. Así que el balance, a pesar de no tener los presupuestos de Provincia y a pesar de tener que manejarnos por cuenta propia, ha sido positivo.
- ¿Y personal?
- En estos 25 años nunca me separé del museo. Durante estos 25 años venia todos los miércoles a dar clases con mis alumnos de la Escuela de Comercio o del Nivel Superior de la Escuela Normal. Ningún año ni semana dejé de venir. Pero desde el 2006 al 2012 la Provincia me aprobó una propuesta en donde me afectaron las horas de clase para desarrollar el proyecto de “El Museo en las Escuelas”. Recorrí todas las escuelas oficialesy privadas de todos los niveles, desde el jardín hasta el nivel superior, llevando elementos del complejo visitando las instituciones. Así que durante todo este tiempo tuve una relación tremenda con el Museo. Para mí, el Museo es mi segunda casa porque no lo abandoné nunca. No me fuí por 25 años y volví. Fueron 25 años que seguí relacionada al Museo. Así que yo también veía con tristeza el abandono de la Provincia al no invertir dinero.
- ¿Cuándo fue que comenzó este interés por la historia?
- Mi cercanía con el Museo comenzó cuando estudiaba el Profesorado de Historia. Tuve que hacer mi tesis y vine a trabajar este lugar. Mi interés ya venía desde la secundaria cuando mi profesora de Historia, la señora Michelena De La Plaza, nos mandaba para acá. Ahí me atrapó. Me gustaba muchísimo venir. Y cuando realicé la Licenciatura en Historia en la UNLu, no me despegué más. Trabajé en el archivo, trabajé en la sala… Mi amor por el Museo estuvo siempre.
- Siendo que durante muchos años practicó la docencia. ¿Puede decirnos cuál es su observación sobre la situación que está atravesando el ámbito educativo?
- Desde el año 2006 no doy clases en las escuelas secundarias, pero continuo viendo que la educación va cayendo. Las alumnas del Nivel Superior evidentemente son chicas que están más preocupadas y buscan una preparación más importante porque ya son futuras docentes. Por esto, a partir del tercer año del profesorado, las traigo acá al Museo para que entren en contacto con los elementos que hay. Para mí un docente no puede recibirse sin conocer ni saber cómo dar una clase en este lugar ni cómo traer a sus alumnos aquí. Siempre digo que el docente no tiene que dejar a sus alumnos en manos de una guía sino que tiene que estar acompañada de la guía, el docente dar la clase y el museólogo apuntalar su trabajo. Así que me preocupo mucho para que las futuras maestras vengan al Museo para prepararse.
- ¿Qué desafio plantean con los más chicos que están de cierto modo alejados a lo que es la lectura y el aprendizaje por pasarse horas con la computadora?
- He visto trabajar a docentes que han hecho por ejemplo teatralizaciones que luego las han llevado a los actos escolares y han traído a sus alumnos disfrazados para que ellos mismos actúen acá en el Museo. Lo mismo con los chicos del primario. Porque las visitas guiadas no son paseos en los que los chicos son pasivos y escuchan sino que se les dan actividades para que ellos interactúen. Donde queda una faz que por ahí habría que completar son con los del secundario. El secundario cuesta más porque tendrían que venir más preparados y no siempre los chicos a esa edad están dispuestos a acercarse. Hay que ofrecerles más participación.
- Recientemente salió a la luz el libro que publicaron junto con la museóloga Rosa Blotto, ¿Qué nos puede contar al respecto?
- Hemos escrito “Charlas entre objetos del Museo” porque después de 30 años de trabajo con docentes y alumnos reflexionamos sobre dónde es que queda todo esto. Entonces lo volcamos a la escritura, aunque sea una parte, porque en alguna biblioteca va a quedar, en algún rincón va a quedar… ese libro va a servir para que los docentes tengan el contenido histórico más el contenido de los objetos que conforman esa época. Estoy convenciendo a Rosita para escribir una segunda parte. Porque si bien pusimos un montón de objetos, son muchas cosas que aún nos queda incluir, de objetos que aún podemos hacer charlar… así que la idea es continuar. Porque todo lo que ponemos en el libro son cosas que de alguna manera se han trabajado con las escuelas, no son cosas inventadas. Es el fruto del trabajo con las escuelas.
- ¿Qué opina sobre lo que dijo el intendente Oscar Luciani durante el acto realizado en el Parque “San Martín” Respecto del vandalismo a los momumentos e instituciones?
- Yo creo que si vos ves el Monumento a Belgrano que está acá en la Plaza, evidentemente está todo pintado. Antes, cuando estaban las cadenas y había flores que ponía la gente que trabajaba, era como un espacio en el cual la gente llegaba hasta ahí. Pero ahora que la gente tiene más cercanía con el monumento, se sientan encima, comen sobre él y lo engrasa, lo pintan… en cierto punto realmente no se puede limpiar. Lo mismo pasó con la fuente: mucha gente se metía dentro y el agua se contaminaba. Lamentablemente llega un momento en el que uno dice: “Bueno, hay que cerrar con rejas los monumentos”. Habiendo tantas cosas hermosas, que es tan bueno para Luján, uno se pregunta cómo se producen los hechos de vandalismo, qué debemos hacer ante esta situación, si se trata de menores los guardianes no pueden hacer nada… Es algo muy difícil.
- ¿Qué le permite a una persona enriquecerse de historia y cultura?, ¿Qué le diría a aquellos que están alejados o carentes de interés?
- Por la historia tenés que tener un amor especial. Yo estuve enamorada de la historia desde el secundario. Leí mucho y nunca dudé en que quería hacer el profesorado y luego la licenciatura. Y escribí. Escribo sobre instituciones de Luján, publiqué siete libros. Creo que de alguna manera uno elige ser protagonista o no. Yo por ejemplo no digo “prócer” a quienes nos antecedieron. Para mí en todas las épocas, desde atrás hasta hoy, el que se involucra es el protagonista. Si yo soy protagonista en el lugar que me toca vivir porque puedo ocupar o no un lugar de relevancia pero como tal, no puedo dejar pasar las cosas. El protagonista no es aquel que mira las cosas sino el que se involucra con las cosas que tiene alrededor y hace que todo suceda, ya sea desde una sociedad de fomento, una cooperadora, en la escuela, un comedor Yo no dejo que las cosas pasen, me involucro: en un acto, en un partido político, en una necesidad que tiene mi comunidad. Creo que si les enseñamos a los jóvenes que tienen que ser protagonistas y no mirar al costado y dejar pasar, vamos a lograr que la sociedad cambie.