La política no cesa y los políticos no se detienen, porque nunca dejan de ser políticos. Ni aún en verano.
Por eso, con sólo mirar alrededor, vemos la temperatura que se manifiesta en el ambiente.
¿Pequeñas muestras o grandes demostraciones?
OBRAS
La gestión de gobierno del Intendente Oscar Luciani viene siendo duramente criticada por la oposición política, especialmente por los sectores del peronismo, en todas sus expresiones, aunque sin alcanzar muy buenos resultados.
Pese a los embates que ha sufrido el Frente Cívico Vecinal, integrado básicamente por la Unión Vecinal y la Unión Cívica Radical, durante los primeros cuatro años de gobierno, Luciani volvió a ganar las elecciones, esta vez con mayor amplitud de sufragios que en 2011.
Los resultados sembraron desconcierto entre algunos dirigentes justicialistas.
Pero, sobre todo, los anuncios de un enorme plan de obra pública impulsado por el gobierno municipal, torna más sombrías las expectativas opositoras de vencer en la contienda de 2019.
Si mostrando muy poco en su primer mandato, en el que debió enfrentar reclamos y deudas del pasado, volvió a ganar, qué puede pasar si muestra importantes obras en este segundo período, se preguntan los dirigentes opositores.
Interesante desarrollo para observar detenidamente.Con-frontan objetivos diferentes y la gente es una hábil observadora de la realidad.
DESGASTE
El panorama político local muestra dos posiciones claramente diferenciadas. Por un lado el oficialismo gobernante, que debió comenzar por reconstruir una Municipalidad destruida por las gestiones anteriores. Por otro lado la oposición, que intenta diferenciarse entre los sectores que la componen, pero que terminan uniéndose, demostrando y ejerciendo una política de desgaste del gobierno.
Allí se encuentran asociados los sectores kirchneristas, el Frente Renovador y otros bloques unipersonales del Concejo Deliberante, como un solo grupo.
Es tan evidente la metodología utilizada que basta con repasar la lista de temas que han sido explotados políticamente, convocando a sesiones extraordinarias, especiales.
Está claro que el objetivo de esas convocatorias era la de reunir seguidores que, a caballo de temas delicados, generasen un clima de protesta o disconformidad. Obviamente apuntando al gobierno.
¿Soluciones?Ninguna ¿Confusiones? A granel.
Porque tras el fin declamado, el verdadero propósito fue la constante búsqueda de desgastar a la administración municipal y, en especial, al Intendente Luciani, algo que quedó en evidencia y todo el mundo lo sabe.
Mal camino, magra cosecha.
OBSTRUCCIONISMO
Además del desgaste buscado, utilizando el dolor o la necesidad de sectores sociales, la estrategia opositora adopta también una política obstruccionista sobre los proyectos del oficialismo.
Sobre todo, los concejales de los distintos bloques justicialistas, no tratan, o rechazan, o postergan, temas que son importantes o que el gobierno municipal necesita para administrarse.
Lo que desde el sector oficialista llaman “obstruccionismo”.
Entre los ejemplos más destacados se encuentra una nueva postergación para el tratamiento del Código de Ordenamiento Urbano, al cual se le incorporaron las recomendaciones dadas por la Provincia de Buenos Aires y quedó listo para su aprobación.
El C.O.U. seguirá esperando, sufriendo las consecuencias de argumentos tan variados como, algunos, insostenibles.
Las consecuencias no repercutirán en los concejales, sino en los sectores sociales afectados, inversionistas, emprendedores y vecinos que persiguen la obtención de una vivienda digna.
Otro ejemplo, a esta altura un símbolo, es el caso del presupuesto de la Municipalidad. En este caso el que corresponde a 2017, pero tampoco aprobado en años anteriores.
Luciani y su gestión debió manejarse durante todo 2016 con el presupuesto 2015, que fue elaborado en 2014. Y que sigue vigente en 2017.
Es evidente que nadie puede administrarse con un presupuesto congelado en los valores de hace dos o tres años, habiéndose atravesado por marcados períodos inflacionarios, subas de precios y salarios, costo de los servicios.
Por lo que también está clara la finalidad de la oposición política que no le brinda al gobierno los instrumentos que necesita para llevar adelante una gestión como la ha proyectado, deteriorando los servicios, limitando los recursos, etc.
Contrariamente a lo que la gente espera de ellos, buscan asfixiar al Intendente.
DESTITUCIONES
Tan visible es el ataque de la oposición unificada contra el gobierno municipal, que hasta ha jugado las cartas más duras, osadas y desmedidas, con tan de dañar o debilitar la gestión del Intendente Luciani.
A tal punto ha llegado, que intentó convocar, fallidamente, una sesión para destituir de sus cargos al Presidente del Concejo Deliberante, Nicolás Quarenta (Pro), y al Secretario Federico Baffa, ambos oficialistas.
Debido a errores en la convocatoria la pretensión opositora se frustró y se agotó en el intento, aunque no se descarta que sea reflotada más adelante.
En cualquier caso, lo revelador es el objetivo perseguido, que no es otro que tomar la conducción del Concejo Deliberante y confluir en la estrategia de debilitar al gobierno municipal.
Si bien estas maniobras sólo repercuten en el mundillo político, los propios dirigentes se encargan de difundirlas al público.
Y los ecos que se recogen, mayoritariamente no son favorables.
HACIA ADENTRO
Pero también hay que dirigir las miradas hacia el interior del Frente gobernante.
Si bien, finalmente y por los resultados obtenidos en las urnas, la alianza oficialista constituye una alternativa electoral exitosa, siempre hay algunos cosquilleos en su seno.
Básicamente, según trascendidos, referidos a la relación entre algunos dirigentes vecinalistas con algunos de sus pares radicales.
¿Un tema menor?
Según los más optimistas, si se han superado situaciones de verdaderas crisis, hoy todo marcha regularmente bien.
Según los petardistas, no se puede ser tolerante con algunas cosas y la salida final no sería otra que la ruptura.
En el medio, figuras de consulta, de uno y otro lado, de las que se espera prudencia y consejos sabios.
También están quienes se ríen de lo que se asemeja a un juego de celos y vanidades, que a nadie parece convenirle, al menos en términos electorales.
No puede desconocerse que, tanto en el radicalismo como en el vecinalismo, hay grupúsculos duros, que prefieren que se rompa todo antes que concederle algo al otro socio político, sin medir las consecuencias. Hasta, a veces, anteponiendo circunstancias personales a razones políticas.
Miremos atentamente al interior de cada búnker.
¿PELIGRO?
El interrogante que no pocos ponen en su boca es si peligra el Frente local gobernante.
No todos se preocupan, cierto, aunque sí los más sensatos.
Basta con preguntarse si alguna de las fuerzas que lo componen hubiera alcanzado los triunfos electorales obtenidos desde 2011.
La historia estaría indicando que no, aunque nadie sabe.
Lo que no puede desconocerse es que la unión del vecinalismo y el radicalismo atrajo a sectores centristas e independientes, básicamente no peronistas, pero también a justicialistas decepcionados que creyeron en la propuesta, cansados de los fracasos de sus propios dirigentes.
¿Acaso en 2015 esta alternativa no sumó más adhesiones que cuatro años antes y volvió a triunfar, quedándose con el gobierno municipal?
Probablemente en el interior de cada partido se tenga información que desde afuera se desconoce, pero la que aprobará la decisión que se tome, o la repudiará, será finalmente la gente.
Como para que, antes de optar por una definición u otra, los dirigentes se pongan a pensar.