UNA NOTA DE HÉCTOR LAVAL
En la nota anterior les contaba sobre que es Linux y algunas de sus ventajas (facilidad de uso y seguridad). En esta ocasión las seguiremos enumerando y veremos de qué forma podemos probarlo sin necesidad de instalarlo.
Uno de los grandes flagelos de Windows son los virus y los malwares (software malicioso). Aparecen nuevos virus o nuevas variantes todos los días (y esto es literal, por eso lo más recomendado es tener el antivirus actualizado), lo cual nos obliga a la instalación de software específico que consume recursos de la máquina (uso del procesador y memoria básicamente). Si bien no podemos asegurar que en Linux no existen virus (sería una afirmación muy temeraria), estos son muy escasos y las probabilidades de infección y daño se reducen drásticamente respecto a Windows.
Otro de los aspectos destacables es la estabilidad. A quien no se le “colgó” la PC cuando estaba terminando ese trabajo importante o cuando estaba a punto de terminar la pantalla de su juego favorito? Eso en muchos casos ocurre porque Windows corre internamente varios procesos a la vez y alguno se “dispara” usando mucha memoria o acaparando casi todo el uso del procesador. En Linux cada proceso corre por su cuenta (como si fuera una PC distinta) lo cual hace que si alguno falla, esa falla no afecte al resto (se cierra ese solamente y no afecta al resto).
Cuando uno instala un Windows algunos de los componentes los reconoce y configura automáticamente. Las posibilidades de que esto ocurra aumenta a medida que instalamos una versión más nueva en un hardware más viejo, ya que los drivers genéricos de estos vienen incluidos en el instalador. Los que no reconoce automáticamente hay que instalarlos manualmente. En las experiencias que tuve de instalaciones de Linux casi todo el hardware lo reconoció al instante (solo tuve alguna vez dificultad con las placas de video que vienen integrados en el mother). Es más, en algunos casos para testear si una placa (por ejemplo de red que no se conecta a internet) funciona bien, arranco el equipo con Linux para poder hacer mejor un diagnóstico.
También dentro de las ventajas, para ir terminando, vamos a la que más confusión suele traer: es software libre (y en muchos casos gratis, que no es lo mismo). Software libre significa que yo lo puedo distribuir, copiar, instalar en cuantos equipos yo quiera y modificar a mi gusto, sin ningún tipo de restricción. En oposición a ello está Microsoft o Apple que tienen software de tipo propietario, esto quiere decir que no lo puedo copiar (mejor dicho, no debería copiarlo), solo debo instalarlo en una sola máquina por licencia y no tengo acceso al código fuente. Cuál es la ventaja de tener el código fuente de una distribución de Linux? Que sabiendo programar puedo adaptarlo a mis necesidades específicas, cosa que en Windows no ocurre. En cuanto a la gratuidad o no, la mayoría de las distribuciones de Linux se pueden descargar de internet, solo hace falta volcar el archivo descargado a un DVD para poder instalarlo. Los servicios pagos de Linux generalmente son usados por empresas que requieren un soporte técnico especializado.
Hasta aquí todo perfecto, pareciera que Linux es el Paraíso y Windows es el Infierno. No es tan así… la contra que yo le encontré a Linux (que como expliqué en la primer nota no es aplicable a la mayoría de los usuarios domésticos) es que si uno requiere ejecutar un software específico (por ejemplo, el SIAP para los contadores o algún programa de diseño CAD para arquitectos) no son tan fáciles de conseguir. La variedad de soft específico es mucho mayor para Windows que para Linux.
Ahora bien, en la nota anterior les había prometido como probarlo sin necesidad de instalarlo. Y como me gusta cumplir las promesas aquí voy.
Lo primero que hay que hacer es descargar la imagen del instalador de la web de alguna distribución. Para este ejemplo vamos a usar Ubuntu. Para descargarlo se puede entrar en https://www.ubuntu.com/download/desktop, luego dar click en el botón Download que nos llevará a una pantalla donde nos solicitan una donación. Para descargar el archivo podemos dar click abajo donde dice “Not now, take me to the download ›” (y si, la página está en inglés…) y descargará un archivo de 1.4Gb aproximadamente. Ese archivo es la imagen de un DVD de instalación (es como si le hubieran sacado una foto al contenido del disco y lo hubieran puesto en un solo archivo, al volcar esa imagen en un nuevo disco queda una copia exacta). Luego hay que reiniciar la PC con ese disco puesto en la unidad de DVD teniendo la precaución de que en el orden de arranque lea primero esa unidad (hay algunos mothers que apretando F8 o F11 al encender solicitan que unidad usar para arrancar, allí seleccionar el DVD). Si todo anduvo bien se detendrá en una pantalla como la de la foto, y allí seleccionamos el idioma (español) y click en el botón “Probar Ubuntu”. Luego de un par de minutos aparecerá el escritorio de Ubuntu listo para poder probarlo sin tenerlo instalado. Precaución a tener: desde el Ubuntu tendremos acceso a todos los archivos de nuestro disco (inclusive los del sistema operativo Windows) con la posibilidad de borrarlos, moverlos, renombrarlos, etc. Es recomendable no modificar ninguno para no dañar el Windows y que cuando queramos arrancarlo nuevamente lo haga sin inconvenientes.
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