Transcurría el mes de octubre del año 2007, en ese entonces el Gobernador Felipe Sola, el intendente Miguel Angel Prince y el Ministro de Infraestructura el lujanense Eduardo Sícaro, firmaban el Decreto Provincial n°2933, y a su vez por parte del municipio el Decreto Municipal Nº 3104/06, dictado por el Intendente Municipal de Luján, se promulgando la Ordenanza Nº 5122 en la cual acordaban el objetivo de llevar adelante la construcción de una planta depuradora de redes cloacales en el partido de Luján, dado que la actual planta depuradora a cargo de la Dirección Municipal de Servicios Sanitarios se encontraba al límite de su capacidad de operación.
Mientras esto sucedía la planta de tratamientos cloacales del barrio San Bernardo dejaba de funcionar, Prince terminaba su mandato y asumiría la Intendenta Graciela Rosso cuya gestión sentenció al olvido y dejadez la planta modelo. Se comenzaron a ver los piletones vacíos o con agua de lluvia mezclada con residuos de cloacales y juncos.
Las máquinas que acumulaban óxido, los aireadores desaparecidos, tambores que acumulaban residuos tóxicos y dependencias de la Dirección de Servicios Sanitarios, sin ningún responsable a cargo.
El 5 de mayo de 2008 la intendenta Graciela Rosso anunciaba que en 90 días se cerraba el Basural Municipal.
La entonces directora de Medio Ambiente, Mariana Zaia, acompañó ese anuncio con otra promesa: en 15 días se llamaba a licitación para los trabajos de acondicionamiento de la planta depuradora del barrio San Bernardo, “futuro lugar de descarga de los camiones atmosféricos”, todo en esa época eran promesas, mientras tanto se informaba que la planta sufría paradas programadas, y que el órgano de control debía realizar el tratamiento mecánico y generar que el efluente pase por un sistema de rejas, sea bombeado y se desinfecte con la incorporación de hipoclorito de sodio.
La cloración del efluente es uno de los requisitos para la parada de planta.
Biológicamente no es tratado porque el reactor no está funcionando. Esto será así hasta que se hagan los acondicionamientos de la planta se decía, pero la realidad era que el barrio San Bernardo era invadida por un olor insoportable y nauseabundo.
A partir del 2008 todos los líquidos cloacales llegaban al río sin ningún tratamiento mientras se recibía la partida de 3.500.000 de pesos para su reparación.
Hoy en día la situación sigue exactamente igual que hace 10 años pero la diferencia está en el estado de total abandono de la planta, con claros signos de la falta de funcionamiento y en sectores de las cañerías en desuso crecieron plantas y grandes juncos, en los dos piletones centrales el óxido corroe parte de las instalaciones de hierro y solo queda un resto de agua sucia y musgo que impide observar el fondo de las construcciones.
El estado de ese líquido da cuenta de que la última remoción data de muchísimos años atrás.
Allí se quitaron los motores que realizaban el trabajo de oxigenación, complementado con la tarea de las bacterias. La construcción para el siguiente proceso también está abandonada. Se trata de una enorme “olla” de cemento con una máquina en el centro que impulsa un brazo utilizado para barrer toda la extensión de esa pileta, de modo de impedir el decantado de sólidos. Hoy solo se ve un líquido putrefacto y verdín que denota el paso de los años de negligencia.
Pero no solo es abandono, sino también las declaraciones insólitas de los funcionarios de la gestión de Luciani que sin pudor declaró ante los medios, el secretario de Obras y Servicios Públicos, Marcelo Gutiérrez, quien aseguró que los líquidos que salen de la planta depuradora son “inocuos”. Por otro lado siguen prometiendo como hace más de cuatro años que la van a poner en funcionamiento y que se va ampliar con un costo de 120 millones de pesos.
Ahora a 10 años de la paralización de la planta, solo fueron palabras y promesas de las gestiones de Prince, Rosso y Luciani, mientras tanto las consecuencias de la ineptitud y desidia la padece los ciudadanos con su salud y el medio ambiente con la contaminación permanente del rio Luján.