Que la oposición no le hace nada fácil al gobierno no es ninguna novedad, en todos los niveles.
Basta con leer los diarios y ensayar sencillas conclusiones.
También la actual gestión municipal tiene pruebas de ello y en lo que resulta más visible es en el presupuesto del Municipio.
Luciani todavía gobierna con el presupuesto del año 2015, pues no logró la aprobación del 2016 y tampoco tiene certeza de que el Concejo Deliberante le apruebe el proyecto presentado para este 2017.
Ocurre que el bloque de Cambiemos, que responde al Intendente, cuenta con ocho concejales sobre un total de veinte que conforman el Concejo y, por lo tanto, la suma de la oposición consigue una ventaja insalvable que ata las manos del gobierno local.
Todavía no se conoce qué suerte ha de correr el proyecto de una de las ordenanzas más importantes, sino la más importante, de cualquier gestión, el presupuesto, comúnmente conocido como “la ley de leyes”.
Mientras tanto, el gobierno municipal enfrenta una nada fácil negociación paritaria con los gremios municipales. Se sientan a la mesa de conversaciones representantes del ejecutivo municipal con dirigentes gremiales de la Asociación de Trabajadores del Estado, el Sindicato de Trabajadores Municipales y el Sindicato de Empleados Municipales.
Si bien aún se desconocen las tratativas, ofertas y contrapropuestas, sin dudas el gobierno se ve limitado con un presupuesto insuficiente, pensado para 2015 y que todavía se aplica en lo que va de este año.
Sin embargo, los concejales de la oposición, es decir los mismos que no dan su voto favorable al proyecto de presupuesto enviado al Concejo por el ejecutivo, dejándolo sin una herramienta fundamental para gobernar, al mismo tiempo reclaman, demagógicamente, un aumento para los empleados del Municipio que, lo saben, será imposible de afrontar por el Intendente si no le aprueban los medios que necesita.
Esta situación es seguida con atención por los trabajadores de la Municipalidad, que ven con preocupación una especie de callejón sin salida, pero que siguen valorando que desde hace cinco años cobran puntualmente sus sueldos.
Todavía no se sabe si el Concejo tratará el presupuesto, en tal caso en qué fecha y con qué resultado. Lo que sí se sabe es que, de no aprobarse el proyecto enviado por el ejecutivo, el presupuesto 2015, prorrogado hasta ahora, se agotará prematuramente y Luciani no podrá cumplir con obligaciones
elementales.
La gente, y en especial la mayoría de los empleados del Municipio, se pregunta si ese es el propósito de la oposición política.
Ya han pasado los dos primeros meses de este año y el tema sigue adormecido en al Concejo Deliberante, que en abril reanuda sus actividades. Tal vez se viene una gran batalla sobre un tema fundamental.
El Intendente espera, los trabajadores municipales también. Pero la gran vidriera es la mirada de la gente, que necesita obras, servicios, respuestas.
En un año electoral los polí ticos multiplican las especulaciones, pero la gente común sigue viviendo su vida de todos los días.
¿No habría que pensar en eso?