ESCRIBE: LEONARDO BOTO
Las inundaciones en Luján no son un problema nuevo y atravesaron a todas las gestiones municipales y provinciales, de este siglo y también del pasado. Algunas obras o mejoras para intentar evitar esta situación se producen cuando baja el agua y el malhumor social sube, siempre y cuando el presupuesto de los distintos gobiernos lo permita. Lamentablemente, unas pocas intervenciones aisladas no alcanzan para solucionar el problema de fondo. Se necesita un plan y que además se le de continuidad.
Desde el 2013 y después de muchas idas y vueltas, la provincia encargó a una importante consultora especializada en gestión de recursos hídricos, un plan integral para evitar inundaciones en la Cuenca del Río Luján. Estuvo listo a fines del año 2014, pero hizo falta otra inundación, la del 2015, para que el plan se ponga en marcha.
En síntesis, podríamos dividir las intervenciones sobre la cuenca para evitar inundaciones en 3 grandes grupos. Uno, en relación al curso medio, con limpieza y peraltado de las márgenes, junto con algunas rectificaciones en su parte inferior. Otro, con el recambio o remoción de varios puentes y obstáculos físicos que impiden un rápido escurrimiento de las crecidas. Por último, la construcción de las presas temporarias en la cuenca superior, especialmente en Suipacha y Mercedes.
Durante el 2015 se llevó adelante un importante trabajo de limpieza de las márgenes que se completó en los primeros meses del 2016. El año pasado apreciamos en varias crecidas el aumento de la “capacidad de carga” y el mayor escurrimiento. Esto no alcanza, estamos muy lejos de haber superado el problema. Imaginar lo que sucedería si se repiten los parámetros de lluvias y su consecuente concentración horaria de las últimas grandes inundaciones, es un ejercicio teórico, que seguramente nos indicaría que seguimos expuestos al peligro. Sumado a que en el último año no se realizaron las tareas de mantenimiento comprometidas en el Master Plan del Río Luján.
La historia debería haber continuado normalmente, pasar a la segunda fase del plan y estar trabajando en los puentes y obstáculos mencionados. Pero no fue así, las nuevas autoridades del Ejecutivo Provincial, en una demostración de poco afecto a las políticas de Estado que tanto declaman, decidió solicitar un estudio que corrobore el estudio anterior, con los costos en tiempo y presupuesto que esto implica. Después de meses, el “nuevo” estudio determinó que el “viejo” estudio estaba bien. Los meses pasan, ya vamos para un año y medio de la nueva gestión y las obras no han comenzado.
Sí hubo una particularidad, que a esta altura no sorprende en lo absoluto, si tenemos en cuenta las prioridades de los gobiernos Nacional y Provincial. Donde antes se proponía ampliar el canal Santa María al doble en la cuenca inferior, ahora se decidió extender el ancho del canal de 35 a 40 metros y construir uno paralelo de 40 metros. Esto requiere una inversión millonaria. La tierra removida del nuevo canal se utilizará en parte para la construcción de un camino que atravesará la Reserva Natural Estricta de Otamendi (jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales) para alcanzar la costa del Paraná, donde el Sr. Brenna intenta desarrollar un emprendimiento inmobiliario de 300 hectáreas que necesitan ser elevadas (con parte de los sedimentos del nuevo canal), generando un “albardón” artificial que afectará el equilibrio biocéntrico de la reserva. El señor Brenna debe estar contento este año, luego de años y años donde Parques Nacionales se opuso hasta judicialmente al emprendimiento. Hoy está autorizado, le rellenarán gratuitamente el camino y el desarrollo inmobiliario. A todo esto, Rodrigo Silvosa, Subsecretario de Infraestructura Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, estuvo esta semana con la Reina Máxima y el Presidente en Holanda tramitando un préstamo para estas obras.
Desde La Plata se reelaboró un cronograma de implementación del plan maestro del Río Luján, donde para nuestro partido se contemplan tres medidas estructurales: Puentes a demoler-construir (puente vecinal De Los Huesos Proyecto 63185, puente vecinal Calle Gogna Proyecto 57180, puente vecinal Goldney Olivera Proyecto 40970), más la instalación de una presa inflable de 60 metros sobre el Río Luján (Proyecto 57309) obra que está proyectada para los últimos meses del año. También se prevé la limpieza y encauzamiento del puente vecinal Accesso Villa Flandria (Pr oyecto 49815).
Por último y para el presente período se prevén completar las obras de ampliación de cauce en Olivera. Estamos a días de comenzar el mes de abril, y en este sentido lo único que se observa en obras, es el avance de un complejo comercial dentro del valle de inundación a pocos metros del acceso oeste y el río. En los últimos días, la Gobernadora anuncio que para “proteger la Basílica” (ya ni siquiera a los vecinos), espera que las obras comiencen en el segundo semestre, en la segunda parte del año. Tiene sabor a poco después de casi dos años de anuncios altisonantes con respecto al Río.
Otra área de trabajo sensible es la que respecta a la obtención de datos acerca del río que permitan contar con información sistémica para mejorar la gestión de la cuenca, pronosticar las crecidas con mayor rigurosidad y determinar el impacto sobre los centros urbanos. Aquí se superponen proyectos de diferentes jurisdicciones con diversos grados de avance. Por un lado, el Proyecto que impulsamos en el 2015, entre el entonces Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y la UNLU, que prevé el desarrollo de indicadores hídricos, edáficos y meteorológicos que tienen por objetivo central pronosticar inundaciones en toda la cuenca. Esta iniciativa tiene la característica de integrar a diferentes organismos nacionales con la academia y el resultado más destacado se ve en un software que modeliza la información que se genera.
Por otra parte, la Dirección de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, contempla la instalación de sensores hidrométricos con el objetivo de documentar la información referida a la evolución del curso de agua. Por último, el servicio de emergencias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desea instalar un radar meteorológico multipropósito en la zona de influencia de la cuenca para generar información sensible ya que han demostrado el impacto indirecto que generan las crecidas del Río Luján sobre el abastecimiento de agua de la ciudad y el escurrimiento pluvial del distrito.
A nivel local, el Intendente junto a una fundación de zona norte sigue intentando la instalación de algún hidrógrafo. Claramente hay una superposición de esfuerzos, como así también una marcada perdida de eficiencia en lo que respecta a la implementación de políticas públicas a diferentes niveles jurisdiccionales.
El organismo que debería velar por los intereses de la cuenca y coordinar los diferentes organismos es el COMILU, que fue creado a partir de una Ley Provincial que impulsamos en el 2014, fue sancionada en el 2015 y reglamentada en el 2016. Lamentablemente el comité no está funcionando con los niveles de autarquía que exige la Ley, no se ha generado desde el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires la institucionalidad que permita alcanzar los objetivos enumerados y los resultados están a la vista. Hoy el COMILU es un “cascarón vacío” comandado por un funcionario de Cambiemos que no se caracteriza por su conocimiento de la cuenca. Por otra parte, Luján no tiene representantes en el Consejo Asesor, situación que invisibiliza los intereses de nuestro distrito e impide la presencia de vecinos que tienen por principal preocupación las mejoras para
Luján. Como podemos observar, el impedir la falta de participación ciudadana es una constante en la administración Luciani.
Otro capítulo es lo que respecta a la gestión de crisis ante eventuales inundaciones. Luciani, ya en su sexto año al frente de Municipio, continúa sin protocolos de actuación ante las inundaciones y sin contar con un plan de manejo de crisis. Se sigue descansando en el profesionalismo del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Luján y no en un plan integral que claramente los debe tener como protagonistas. No existen protocolos para los empleados públicos, no se ha profesionalizado ni jerarquizado el área que gestiona las crisis.
El desinterés del Intendente solo se ha visto interrumpido por el esfuerzo de cooptación a través de un cargo en el Municipio de uno de los activistas en las recurrentes inundaciones. Mientras tanto, el río va...