UNA NOTA DE HERNÁN LEONEL
Rubén Darío Rampazzi (72) es contador y fue Intendente de Luján en una época brava. La finalización del gobierno militar, la vuelta a la democracia. La figura de Alfonsín, los líderes de antaño, los de hoy y de los que vendrán. Su opinión sobre ellos, sobre la ciudad y sobre el país serán los ejes de una entrevista que comenzará allá lejos en los años 30 y finalizará en este 2017 que ya se está despidiendo. Radical de toda la vida, fue consagrado por el voto popular como el primer Intendente de la democracia en 1983 dando inicio a una etapa democrática de sucesivos gobiernos que no se interrumpiría jamás.
- ¿Por qué empezó su militancia política?
- Desde muy chico me encantaba asistir a los actos públicos que se realizaban en la Plaza Colón y fui empezando a sentir una inclinación por el Radicalismo, partido que luchaba por la democracia, la libertad, los derechos de las personas; siempre me pareció serio y responsable. También, me sentía identificado con los dirigentes de aquel momento, Balbín, Illia, Larralde, Zavala Ortiz. Una serie de dirigentes de mucho nivel intelectual. Es así que el mismo día que cumplí 18 años me afilié.
- ¿El Peronismo se alejaba de ese ideal?
- Tenía inclinaciones que me provocaban rechazo, como la idolatría personal, los ismos y tampoco le daba la importancia que uno le asignaba al Republicanismo, la división de poderes y la justicia independiente.
- Una vez afiliado, imagino una vorágine imparable hasta el día de hoy.
- Claro, ahí empecé a poder asistir a todo tipo de reuniones. Es más, en la campaña de Illia ya estaba ayudando con las pegatinas, y todo lo que hacía falta. Esa militancia gratuita hoy no la encontras.
- ¿Qué recuerda de la campaña presidencial de Arturo Illia?
- Fue víctima de una campaña feroz por los medios de prensa. La CGT le largó tortugas en la plaza de Mayo. De todas maneras se impuso en las urnas pero al poco tiempo fue destituido por la junta militar. Si me permitís, tengo dos imágenes de su destitución: la primera, cuando veo que una multitud celebra la llegada de Onganía al poder y la otra de los militares brindando en la Casa de Gobierno con el Monseñor Casiano y todos los dirigentes gremiales. Cuándo un gobierno no funcionaba la gente pedía que vuelvan los militares, por suerte eso cambió en esta última etapa. Más precisamente cuando Alfonsín llega a la Presidencia y realiza el juicio a la junta.
- ¿Fue una etapa fundacional?
- Totalmente, porque empezamos con una lógica distinta, con una cultura distinta. Después los aciertos de gestión, económicos es otra discusión, pero desde ahí partimos como sociedad en que nunca más vamos a querer un gobierno militar.
- ¿Dolió que no hay terminado su gestión?
- Sí, pero en lo personal siento que él la termino porque le entregó el poder a otro presidente electo que en definitiva ese era el paso que había que dar.
- Con la fórmula electoral de Alfonsín usted logró imponerse en las urnas y ser Intendente. ¿Qué recuerda de esa victoria?
- Lo recuerdo como algo que fue muy emotivo para todos porque era la vuelta a la democracia. Era la vuelta a poder tener derechos, a no tener que tener miedo, a que un policía no tenía que ser un peligro, que nadie te iba a golpear la puerta e iba a suceder una situación violenta. Fue volver a tener instituciones. El radicalismo en Luján no ganaba desde el año 30’una elección municipal. Fue una gran alegría y una gran responsabilidad porque toda esa expectativa que se había creado te obligaba mucho a dar respuestas. No era fácil y había que tomarlo con mucha seriedad. Uno se sentía responsable por el mantenimiento de la democracia.
- ¿Qué medidas de su gobierno puede destacar?
- Hicimos mucho, sobre todo en la parte de salud pública con el tema del hospital. Logramos hasta tener residencias en el hospital. Duplicamos los centros de atención primaria, duplicamos la red de gas, hicimos más de 600 viviendas, comenzamos con el tema del río, trabajamos en todos los barrios. Hoy en día voy a las sociedades de fomento y dicen que nunca estuvieron mejor que como cuando estábamos nosotros en el gobierno, por la atención que recibían. Estoy muy conforme con la gestión y veo un reconocimiento de la gente.
- ¿Por qué no buscó a la reelección en 1987?
- Nos pareció que Luccón podía ser un buen candidato y nos pusimos de acuerdo entre todos. No creo en los personalismos. Alfonsín decía que no hay que seguir personas, hay que seguir ideas. Lo importante es el equipo.
- ¿Cómo está Luján desde su punto de vista?
- Luján está saliendo de muchos años de atraso como la Provincia de Buenos Aires. Después de tantos años de gobiernos justicialistas la gente está esperando un poco más de seriedad y cosas concretas. Va a haber muchas obras en Luján impulsadas por la provincia. Luján va a cambiar mucho en lo que queda de ésta gestión.
- Espero que cambie la gestión en cuestión a sector turístico basilical, el cual es un desastre al igual que la zona de la rivera y ni que hablar de la terminal.
- Hace años que en Luján no hay un debate de qué y cómo hacer para remodelar todas estas cuestiones que mencionaste. La última obra fue durante el primer mandato de Néstor Kirchner que consistió en la restauración de la Basílica y la plaza Belgrano. Y recién este año se realizó una obra en la calle San Martín frente al municipio. Son cosas sueltas pero lo que falta es un proyecto a largo plazo, que se inicie con una gestión y la continúe otra.
- ¿Por qué cuesta eso?
- Esa es una falla de la dirigencia política local y te diría también de los involucrados directamente en el tema. No hay una presión, ni una búsqueda de mejorar la situación. Es sin lugar a dudas una de las materias pendientes que ojalá se resuelva pronto dado a la cantidad de turistas que vienen a la ciudad.
- ¿Y al país?
- Esa pregunta es un poco más complicada de responder ya que venimos de años de decadencia, de atraso y de pésimas gestiones. El fin del 1 a 1, el derrumbe de la Alianza y lo que dejaron los doce años kirchneristas. Aunque, debo admitir que sobre Néstor Kirchner se tenía una cierta fe de que podía encaminar al país, algo que cambió drásticamente cuando se empezó a vislumbrar su ambición por el poder.
- ¿Cuál sería su opinión sobre Néstor y Cristina Kirchner?
- Muy mala porque fueron dos ladrones. A partir de ahí que otro análisis se puede hacer. El atraso de la Provincia de Buenos Aires es notorio, lo mismo que pasa en el norte y el sur. Dejaron un país desbastado, prácticamente fundido. Después podemos debatir si tal Ley fue buena o mala porque hubo de todo, pero no se puede admitir la corrupción despiadada con la que se movieron.
- ¿Cómo ve la presidencia de Mauricio Macri?
- Pienso que está haciendo las cosas mucho mejor de lo que yo suponía y pienso que si logra los objetivos, podemos empezar con un tipo de planteo político y cultural nuevo. Dicen que gobierna para los ricos, la verdad es que creo que gobierna para todos. Hay muchas obras que están beneficiando a aquellos sectores más vulnerables. Está bien orientado y creo que su base es logra tener una República sana y democrática.
- ¿Se vislumbra una oposición a su gobierno?
- No, y eso es malo. En todos los países tiene que haber alternancia y una oposición seria y con un modelo a seguir a largo plazo. Nosotros como país hemos sido lo más zigzagueante que hay en el mundo.