Luego de largos meses de expectativas, finalmente llegó el 22 de octubre.
Agotadas las campañas electorales, superadas las declaraciones, los análisis, las conjeturas, los pronósticos y expresiones de deseos, el día clave y decisivo el pueblo se manifestó y dio a conocer su voluntad.
Es lo que se conoce como la voz de las urnas.
La mayor atracción, a nivel nacional, estaba dada por la competencia entre Cambiemos, que postulaba como cabeza de lista para el Senado nacional a Esteban Bulrich, y Unidad Ciudadana, una expresión pos kirchnerista, liderada por la ex Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
La denominada “madre de todas las batallas” había terminado en el ajustado triunfo de la ex mandataria en las elecciones primarias del mes de agosto, tras un polémico recuento de los sufragios y su dosificado anuncio por los medios de prensa.
Ahora se revirtió aquel resultado, con el triunfo más holgado de los candidatos de Cambiemos sobre los resabios kirchneristas, tanto por parte de Bulrich para el Senado como de Graciela Ocaña para la Cámara de Diputados.
Con esa victoria, el oficialismo consolidó ampliamente su posición política al ganar en los cinco distritos más importantes: las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, y la Capital Federal, donde el triunfo de Elisa Carrió fue abrumador, rondando el cincuenta por ciento de los sufragios.
Luján no era ajeno a esas expectativas, pues el resultado de las P.A.S.O. de agosto abría un panorama político con varias incógnitas.
¿Sería aritmética la suma de sufragios entre Miguel Angel Prince y Leonardo Boto, este último derrotado en las primarias? Los comentarios corrían ida y vuelta generando incertidumbre.
¿Qué sucedería con las huestes de Massa, que al no lograr ser parte de una clara polarización política, sufrían las consecuencias de la tercera fuerza que no se sienta a la mesa de la discusión?
¿Qué efectos se producirían respecto al “randazzismo”, que localmente encabezaba JonatanFattorini, y a otras fuerzas menores?
El domingo 22 de octubre trajo las respuestas. Y la gente se expresó con contundencia, sin dudas ni vacilaciones.
A los ataques kirchneristas, el gobierno municipal ha respondido con obras, en el plan más ambicioso de la historia local. Así lo han expresado los funcionarios de la Municipalidad.
Y, a la luz de lo que puede apreciarse, el cúmulo de obra pública realizada y en marcha, es abrumador. Y no sólo se trata de pequeñas obras, sino de trabajos de magnitud, esenciales para la gente.
Lo cierto es que la lista local de Cambiemos, encabezada por el radical Fernando Casset seguido por la vecinalista Alejandra Rosso, confrontaron el domingo con el más genuino kirchnerismo liderado por Miguel Angel Prince, cuya lista también integraba Leonardo Boto.
Participaban de la disputa el “massismo” (Un País) cuya primera candidatura a concejal era para Federico Guibaud, seguido por la contadora Silvia Scarzo, ambos actualmente concejales; el “randazzismo” (Cumplir) con el que se identificaba el también actual concejal JonatanFattorini; la lista encabezada por Carolina Francia (Vamos) y la liderada por Arnoldo Troncoso (Frente de Izquierda).
Cuando comenzó la apertura de las urnas, cerrados los comicios, una sensación de frío corrió por la espalda de los fiscales y dirigentes kirchneristas.
El veterano caudillo y varias veces Intendente, Miguel Prince, que salió al ruedo a imponerse a sus adversarios y cambiar el escenario político local, fue vapuleado por los candidatos de Cambiemos, que casi duplicaron el número de votos obtenidos por la lista de Prince.
Hubo mesas en las que la lista que respondía al Intendente Oscar Luciani, triplicó en cantidad de sufragios a la perteneciente al kirchnerismoprincista.
El actual oficialismo, que nació en 2011 conformando el originario Frente Cívico Vecinal obtuvo un aplastante triunfo que lo llevó a alcanzar casi el cincuenta por ciento de los votos (48,7%), por sobre un distante segundo puesto de Unidad Ciudadana, que cosechó un magro 26,8%, muy lejos de disputar liderazgo político.
Apenas superó el piso para acceder al Concejo Deliberante, desde un empobrecido tercer puesto y casi con un milagro electoral, la lista encabezada por Federico Guibaud y seguido por Silvia Scarzo, ambos concejales electos con un flaco 10,8%.
Por centésimas no se quedaron sin representación legislativa y por centésimas obtuvieron dos concejales. Cosas de la matemática.
Muy lejos y sin la más mínima chance se alinearon: en el cuarto lugar Cumplir con un 5,8%, Vamos con un 4,4% y el Frente de Izquierda con un 3,3%.
Aplastante victoria y fuerte respaldo de la ciudadanía al gobierno municipal, que aumenta su bloque de concejales llevándolo de ocho a diez miembros.
Un justificado clima de fiesta se vio en las sedes partidarias de las fuerzas que integran Cambiemos, que se prologó en el comité de la Unión Cívica Radical de la calle Mitre.
Allí se registró un hecho interesante, como fueron las declaraciones del primer candidato electo, Fernando Casset.
El actual concejal y cabeza de la lista victoriosa, marcó agenda de gestión, casi como el conductor de una gran fuerza política, indicando que deberá encararse una reforma tributaria, obras turísticas, cobertura social en salud para los más desprotegidos, y hasta lo que denominó una reforma política, sin mayores precisiones, aunque habló de delegaciones municipales no sólo en las localidades sino también en los barrios.
¿Preanuncio dirigido al 2019?
¿Exceso de euforia? ¿Mandato radical?
Por lo menos un tema interesante para el análisis.
Por su parte Miguel Angel Prince también hizo declaraciones y no dejó de referirse a los dichos de Casset, por supuesto descalificando la gestión.
Sin embargo, no aportó nada nuevo ni sustancial. Siempre con su anticuado discurso populista, privilegiando las formas y la estética democrática por sobre medidas de gestión que no quiso o no supo llevar a cabo en su gobierno.
¿Se vienen debates internos y confrontaciones públicas?
La gente lo presiente ¿los dirigentes lo ocultan? ¿Planteos de intereses partidarios?
¿Propuestas de cambios de conducción y de políticas?
Una nueva etapa parece abrirse en la política local. Una gestión de gobierno que encara los dos años que le faltan al segundo mandato de Oscar Luciani, en la cumbre de sus logros.
Y eso pesó en la decisión del 22 de octubre. La gente valora mucho los resultados de un gobierno.
Y también espera que el mayor logro en la historia política local, como fue la conformación de un frente entre la Unión Vecinal y la Unión Cívica Radical, mantenga su solidez.
Enfrente está el pasado –sostienen algunos dirigentes- al que los vecinos no quieren volver. Basta mirar algunas fotografías para apreciar quiénes rodean a Prince, y explicarse alguna de las razones del resultado del domingo.
El mismo discurso, la misma actitud, los mismos acompañantes. ¿Se puede esperar un menú diferente utilizando los mismos ingredientes? La gente sabe cuál es la respuesta.
Contundente definición dada por el pueblo. Claro triunfo de una fuerza política. Fuerte respaldo al Intendente municipal.
Felicitaciones a los ganadores, pero principalmente a la gente que se expresó democráticamente y dio a conocer su decisión.
Y a los perdedores, responsabilidad. Quienes los votaron mirarán sus desempeños, y quienes no los votaron también.
Porque no debe perderse de vista que si los triunfadores obtuvieron un resultado categórico, ello es producto de una definición contundente del pueblo.
Y esa decisión, expresada a través del sufragio, no es otra cosa que un mandato a cumplir.
Son las reglas de la democracia.