ESCRIBE: MARIO DANIEL TORRES

Llegando como siempre a la cansada Terminal de Micros después de hora y pico andando, que es un tiempo prudencial. Estoy descendiendo y miro casi bajamos todos en Luján, quedando solo unos pasajeros que siguen su recorrido. Parecía que todos teníamos el mismo destino y allá enfrente y como ya se hizo nuestra costumbre me está esperando el amigo, el vecino lujanense, que cada 15 días se acerca a darme la bienvenida y nos largamos los dos para el café de esa marca conocida.
Al comenzar el camino, no aguantó más y le digo yo siempre soy el que le cuento y hoy lo voy a ser al revés, quiero saber que ha pasado, como vecino y conocedor de esta Santa localidad.
Usted nunca me contó, casi enfrente de nosotros el Milagro que está allí y creo que desde hace tiempo, me refiero a esa fuente gigantesca que debe ser de esperanza pues se encuentra enclavada en medio la esquina de Lézica y Torrezuri y Dr. Real, una de las esquinas de la Terminal y que yo miro siempre cuando me voy, siempre está llenita de agua sucia y vez pasada yo me preguntaba qué raro que en ese lugar al construir esa fuente no hubiesen puesto un cartel que diga el nombre o invite a tirarle alguna moneda acompañando algún deseo.
Bueno ahora ya llegamos al bar y después de pedir lo de siempre, yo le sigo preguntando y Usted me deja asustado, la fuente que yo pensaba no era tal, sino dos grandes baches que nadie pudo arreglar, pues si lo tapan, resurge al brotar agua de abajo y nadie encontró la pérdida.
Entonces yo mismo me contesto la inquietud, por qué no estaba señalada. Es que esa fuente no es tal y fue el tiempo y la costumbre que la han convertido en parte de este paisaje, cercano a la Terminal y que ustedes los vecinos ya se han acostumbrado a verla desde hace tiempo, todos los días.
En cambio yo que vengo de cuando en cuando me equivoqué al creer que era una fuente, Fíjese como uno se acostumbre y lo más triste le digo es que no libros de quejas, sino no dude mi amigo, yo lo dejaba en escrito, a ver si algún funcionario o concejal del distrito se hacían cargo del destino de esa fuente, quise decir de los baches con agua sucia.
Qué bueno estaba el primer café pidamos otro, así le vuelvo a preguntar sobre unas fotografías que vi al pasar el otro día, donde un grupo de vecinos de esta Santa Capital, se pusieron a trabajar justo donde se inunda el lecho del Río Luján, por lo que yo pude ver sacaron troncos y basuras que hacía tiempo obstruía el correr del agua del río, creando muchos problemas, muchos más en días de lluvia.
Sinceramente sentí admiración y respeto por esos buenos vecinos que pensaron en el prójimo y sacándole horas al descanso hicieron y están haciendo lo que se debía de hacer, prevenir para evitar otra gran inundación, le digo lo felicito de tener en los vecinos gente buena y solidaria que no precisan de un cargo político o de otra macana para hacer obra de bien.
No solo sería muy bueno que al terminar con la tarea que ellos mismos se han fijado se escucharan muchas voces que al mismo tiempo le dijeran a coro “Un Muchas Gracias” por la limpieza del río.
Uy se me fue la hora voy a perder el micro sino me apuro, es que me entusiasmó esta historia que mi hizo conocer cada vez más a esta querida Luján. Nos volveremos en los primeros días de agosto si Dios y la Virgen y el Negrito Manuel así lo disponen.
Hasta la próxima vecino.