UNA NOTA DE: HERNÁN LEONEL

En Marzo del 2003, Jorge Zabalo empezó a desarrollarse en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) como secretario gremial. “No fuÍ delegado y es algo que me reprocho”, aclara y agrega: “el que está día a día es el delegado y luego viene la comisión directiva”
Hasta el 2019 su cargo será el de secretario administrativo y luego verá como continua su vida ligada al gremio, aunque asegura que “no es bueno para la institución que una persona permanezca tanto tiempo en el mismo lugar”. De esta manera, nos da un indicio de lo que piensa de varios de sus “colegas sindicales” que han sido noticia por los vínculos de corrupción que varios de ellos están atravesando. Para él, el sindicalismo es parte de su vida y la política una herramienta transformadora. Su visión sobre el peronismo, sobre Cristina Fernández Kirschner, la ciudad y el país que añora serán ejes de una nota rica en contenido y con varios disparadores.
- Últimamente el sindicalismo está mal visto
- Sí, como pasa en varios ámbitos de nuestro país, tanto en la política como en otros lugares. Hay sindicalistas buenos y otros que son un espanto. Creo que cualquier persona que maneja dinero no propio, debe rendir cuentas permanentemente.
- Noto que avalás el blanqueo de capitales.
- Totalmente, creo en la institución y estoy de acuerdo como lo están todos de que esto sea así…
- No todos están tan contentos con estas nuevas medidas
- Bueno, el que tiene algo para esconder no lo está, y es lamentable que no lo estén. Pero yo quiero que cada vez sea más transparente, desde la rendición de cuentas, hasta la información pública, la cual tiene que estar al alcance de todos los afiliados; en el caso de los sindicatos.
- ¿Qué te causa los casos de corrupción?
- Me pone triste porque después te ponen en la misma bolsa pero uno que habla con la conciencia tranquila y puede dormir sin dar explicaciones… no tiene precio. Y por suerte hay varios compañeros como yo. Los otros, son los menos.
- No me quiero meter en tu bolsillo, pero ¿un sindicalista puede ostentar una vida de millonario?
- De ninguna manera, ni ganando un millón de dólares. La realidad es que un dirigente gremial es elegido para que sea representante de los trabajadores ante la patronal de X funcionario o de X empresario y ese representante bajo ninguna medida puede pasar a ser millonario. La ventaja es tener una licencia gremial y la protección que te da, nada más. Si yo soy elegido para representar a un trabajador, tengo que seguir mi vida como lo hacen ellos, con el mismo salario. Ni de más, ni de menos. Por eso no creo en los dirigentes gremiales que ostenten un cero kilometro, casas de fines de semana cuando el ingreso por sueldo no den esas cuentas, a no ser que haya heredado algo o venga de cuna de oro.
- Pero que los hay los hay
- Sí y te repito, me da pena que eso suceda. Pero no es de ahora, hace años que hay una convivencia con el estado y las patronales con la dirigencia gremial donde realizan y pactan acuerdos para mutuos intereses. Te digo más, si vos llegaste a esos niveles de vida es porque negociaste algo, y tu capital son los afiliados y por ende a quienes traicionaste.
- Hay sindicalistas atornillados en el poder. ¿Crees que debería haber un ciclo como en la política?
- No es sano para la institución que alguien se perpetué en el poder, creo que dos mandatos es el ideal. Ojo, no es fácil representar al trabajador y negociar constantemente con el gobierno de turno. La parte social, es también un arduo trabajo pero muy rico y sano.
- ¿En qué sentido enfatizas esto último?
- En el sentido que no es todo lucha y discusiones. Por ejemplo en los nacimientos, el sindicato está presente, en los momentos más difíciles como lo es la pérdida de un familiar o cuando se apoya y se consiguen materiales de estudio para que el hijo logre avanzar en sus estudios y tantas cosas más que te hacen dormir en paz.
- ¿Qué te llevo a estar luchando por los derechos del trabajador dentro de un sindicato?
- Vengo de una familia de campo, mis padres eran tamberos donde el patrón, y en esa época el dueño de campo de una forma desagradable venía, gritaba y mandaba; y mi viejo laburando todo el día tenía que agachar la cabeza. Vi a mi viejo muchas veces en esas situaciones y me molestaba mucho esas injusticias. Por eso, siempre luché contra las injusticias mucho antes de estar en un sindicato. Me apasiona la lucha colectiva.
- ¿Cómo notas a Luján?
- Noto una ciudad estancada. Creo que toda la clase política se tendría que sentar, sin distinción de colores y por eso te digo que priorizo las instituciones. Tenemos una de las ciudades más visitadas del país, una basílica colosal, un museo del cual estoy muy orgulloso, tenemos mucho para mostrar; ahora, evidentemente de 30 años a la fecha se están haciendo mal las cosas. De todas formas no pierdo las esperanzas, sobre todo cuando veo gente joven en política como así también en los sindicatos que estén pensando en cambiar todo esto. Asimismo creo que no es tiempo de buscar al culpable sino de enfrentar los problemas y encausarlos para mejorarlos.
- ¿Tenes buena relación con los demás sindicatos?
- Sí, cada sindicato tiene sus matices, sus problemáticas pero yo soy y, perdona que me ponga en primera persona, uno de los que más quiso que nos sentemos todos en una misma mesa sobre todo cuando se trata de cuestiones de afiliados. Tengo buena relación, hay veces que nos ponemos de acuerdo y otras en la que no pero siempre en el marco del respeto al otro. Hoy podemos hablar con referentes de la municipalidad, inclusive de distintas ideologías pero siempre con respeto, porque cuando hay insulto y patoterismo no se llega a nada.
- ¿Cómo evaluarías las gestiones de Oscar Luciani?
- Es difícil hacer un análisis porque tendría que indagar en varios temas. Hay cuestiones como el trato para con el personal que es muy bueno. En el marco de cómo está manejando desde hace seis años los hilos del municipio hay muchas falencias, creo que puede pasar porque no logró consenso con el resto de las facciones políticas. Me parece que tendrían que ser más abiertos para políticas que deben desarrollarse. Hay falencias en salud, en la parte de turismo, la economía no se ha mejorado, pero para eso debería profundizar y la nota sería más larga. También se están viendo obras que bajan desde provincia y que ayuda a que el vecino esté un poco mejor.
- ¿Cómo está el peronismo?
- Lo veo muy complejo. Digo que todos los peronistas nos tenemos que sentar. Soy peronista pero no mezclo los tantos.
- ¿En qué sentido?
- Por cuestiones partidarias no voy a andar con chicanas gremiales, cuando represento a un trabajador no tengo bandera política, tengo la del trabajador. El corazón partidario te lleva a cometer fallas y perjudicando al compañero. Fuera del sindicato, es otra cosa y volviendo a tu pregunta inicial lo veo mal al peronismo. Deberíamos de hacer una fuerte autocrítica y dejar el egocentrismo y esos egoísmos sectoriales y juntarnos para el bien común
- La pregunta sería… ¿Es posible? Últimamente los sectores están como el agua y el aceite.
- Lo veo complejo pero todo es posible si hay voluntad. Hubo un comienzo con la elección del presidente del PJ y hay que seguir en ese camino. No hay que elegir figuras, sino que salga por su propio peso pero no podemos dejar de juntarnos. También creo que de una vez y para todas se dé el tan mencionado recambio generacional, porque si no es de la boca para afuera y eso lleva a que la gente no vote al partido peronista y se vuelque a sectores nuevos.
- ¿Ese recambio generacional se debe dar a nivel Nacional también?
- Acá hay que saber leer el mensaje de la gente. Uno puede tener el corazón en el dirigente político que uno quiera, pero no hay que ser necio. Si la ciudadanía te pega dos veces y te dice que no, no insistas, se tiene que dar un recambio. Soy un defensor de la gestión de Néstor Kirchner porque uno de sus aciertos fue recuperar la militancia joven y por eso recalco que son ellos los que, acompañados por personas de más experiencia, son los que deben dar el salto de calidad que la dirigencia requiere.
- Barrionuevo y Moyano entre otros auguran un final anticipado para el gobierno de Macri. ¿Compartís la misma sintonía o cambias de frecuencia?
- No, no, la cambio. No me gustan ciertas políticas que está llevando este Gobierno, pero de ahí a pensar que se tiene que ir… es otra cosa. Atrasaríamos muchos años y no sería para nada fructífero que eso suceda. Es más, ojalá le encuentre el rumbo al país porque si le va bien al resto nos va a ir bien. Y si no, en poco más de un año se votará a otro candidato. En todos los sectores del poder, la alternancia sana es el eje de la democracia.
- ¿Cristina 2019 sería una opción?
- No, creo que tuvo su momento pero su figura está terminada como la de otros políticos que han pasado y han cumplido su ciclo.
- ¿Cómo te gustaría ver al país en el futuro?
- No es difícil soñar con un país en el que todos tengamos la misma oportunidad. Tenemos el mejor país del mundo, pero lo que pasa es que no nos ponemos de acuerdo.