UNA NOTA DE DANIEL MARIO TORRES

Buenos Días Vecino de la siempre y querida Luján, como ustedes verán estoy llegando en horario en el Micro de la línea 57. Al bajar veo con admiración la Terminal está limpia, en plena reparación los asfaltos que la rodean, con mi cuerpo bien templado por hermosa calefacción y también por mis recaudos porque me puse hasta el poncho, sin embargo y al descender sentí el frío en la cara que no me causó escalofrío, porque estaba disfrutando de tener los beneficios de llegar en tiempo y forma y el regalo para mis ojos que se estaba trabajando alrededor de la estación y en el querido Museo.
Me sentí con muchas más calorías de ver tan buena obra y hasta llegar a esta confitería como ya es nuestra costumbre, juntarnos en un saludo y saborear un rico café, mientras Ud. se pide el consabido café con leche acompañado por medialunas y en tanto, la señorita lo va preparando hoy yo le paso a contar lo que viví vez pasada en plena Capital en el Teatro Premier, el de la calle Corrientes. Vea si no me falla la memoria el tema comienza un domingo 25 de junio del año 2017, resulta ser que jovencitos varones y nenas aprendían bailes en la localidad de Grand Bourg con el apoyo de sus padres y con toda la alegría se fueron a competir a San Rafael (Mendoza) y después de participar en ese evento emprendieron el regreso en un micro contratado para llegar a sus casas en el noroeste del conurbano sin poder imaginar lo que le iba a pasar en la Ruta 144, kilómetro 686, ellos reían contentos junto a sus padres y profesores más el diablo metió la cola y el micro en el que venían derrapó, volcó y hasta chocó con el cerro. Le cuento que fue terrible el accidente sufrido, que dejó un saldo de como 13 muertos, muchos chicos mutilados que aún hoy luchan por recuperarse y todo lo imaginable en un accidente fatal, donde murió hasta el chofer.
Voy a tomarme otro café así le puedo terminar de contarle esta tragedia donde no hay ningún detenido, mucho menos procesado. El permiso que tenía el micro para rodar no valía para poder recorrer las rutas en la provincia, además de otras irregularidades que casi siempre nos enteramos cuando ocurren tragedias como éstas, lo triste, es que de los 52 pasajeros solo quedaron 39 y nadie nunca los fue a ver en sus casas, sumidos en la tristeza y también en muchas operaciones y otras medidas médicas, con el fin de recuperarlo de sus quebraduras y traumatismos, ni que hablar de las terapias.
Más Dios que es todo poderoso influyó sobre los chicos que se pudieron recuperar y con ayuda entre ellos dijeron de volver al baile con ansias de vivir y poder homenajear a los que ya no volverán a la vida y al hermoso baile.
Ensayaron con esmero, dejando atrás al dolor, se propusieron demostrar todo su amor y perseverancia y con el profesor Claudio Giménez y el profesor Sosa, ambos estuvieron en la idea de lo que proponían los chicos, aún con la cadera rota y desde su sillón de ruedas.
Comenzaron a ensayar, fue duro, triste y traumático por momentos, pero valió el amor que sentían por el baile y por aquellos que no estaban y llegó el día soñado.
Le cuento que en el Teatro no hay menos de 600 butacas, las que resultaron pocas para la gente que había. Prepararon 22 coreografías, la mayoría de ellas, ya habían sido interpretadas en varias competencias y eran las preferidas de los pibes que murieron. Ese fue el duelo que hicieron y cuando elevaban sus brazos y sus cuerpos torneaban con trajes de sus épocas de esplendor, no hubo mujer o hombre que no llorara y aplaudiera a estos chicos y grandes que los golpeó la tragedia y que otra vez más no se sabe, no se dice y solo queda el dolor y el recuerdo que unos pocos, que en cada presentación al levantar sus brazos cumpliendo la coreografía en sus mentes estará un saludo hacía el cielo donde están sus compañeros que ya no están entre nosotros.
Seguro disfrutarán que siga la función de éste cuerpo de baile.
Bueno vecino y amigo, le ruego que hoy me perdone por esta historia tan triste, que no es mía es un hecho que pasó y solo Díos y la Virgen dirán si hay culpables algún día. Me voy rápido para la terminal a ver si puedo espiar alguna obra de las muchas que hacen falta. Hasta la semana próxima.