Escribe: Hernán Leonel

Jorge Luis Borges, polémico en sus opiniones políticas, era casi insuperable en el acendrado patriotismo que asomaba en algunos de sus textos. Borges, el que además se decía agnóstico, escribió en la imperdible “Oda escrita en 1966”.
“La patria, amigos, es un acto perpetuo como el perpetuo mundo. (Si el Eterno Espectador dejara de soñarnos un solo instante, nos fulminaría, blanco y brusco relámpago, Su olvido.)”
Desde siempre, Borges admiró el coraje y la entrega ajena, escrutó en su árbol genealógico todas las proezas y las muertes gloriosas posibles para exaltarlas en la poesía, quizás con la secreta envidia de no haberlas podido encarnar él. Pero, como coraza a esos sentimientos profundos que expresaban sus versos, en cada ocasión que podía, se mostraba irónico respecto a estas mismas hazañas que su genio literario inmortalizaba.
En la Oda antes citada, dice:
“Nadie es la patria, pero todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros de ser lo que ignoraban, argentinos, de ser lo que serían por el hecho de haber jurado en esa vieja casa. Somos el porvenir de esos varones, la justificación de aquellos muertos; nuestro deber es la gloriosa carga que a nuestra sombra legan esas sombras que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso”.
Al repasar estas líneas, estos fragmentos de un libro escrito por uno de los mejores escritores que el suelo Argentino supo tener, me pregunto: ¿Qué nos pasó que ya ni a la patria respetamos y lo que aún es peor, la utilizamos bajo juramento defender (hablo netamentente de los “POLÍTICOS” que han gastado cada una de sus letras y las han despojado de todo tipo de sentido; tal vez sería mejor que no sea jamás empleada y la guarden para sus adentros ya que ninguno tuvo la talla ni menos estuvo a la altura de poder utilizarla cual Jorge Luis Borges supo).
Habiendo hecho hincapié en el ala política debo decir que algo bueno hicieron. La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada por el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata. Con dicha declaración se hizo una formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la monarquía española y se renunció a toda otra dominación extranjera. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816.
¡VIVA LA PATRIA. SOMOS LIBRES DE LOS CERDOS PIRATAS COLONIZADORES QUE NOS IMPIDEN PROGRESAR Y TOMAR NUESTRAS PROPIAS DECICIONES! El país estuvo de festejo y se forjó como potencia inspiradora de los hermanos fronterizos. A quienes luego quisimos anexar para expandir nuestro territorio. Eso es bien propio de un colono ¿no? Pero debíamos demostrar que un país como la Argentina debía y podía enfrentar cualquier desafío. La guerra terminó en 1870 con una derrota de Paraguay, que conllevó también un desastre demográfico: según las distintas fuentes, el país perdió entre el 50% y el 85% de su población y quizá más del 90% de su población masculina adulta y Paraguay perdió gran parte de los territorios.
Cinco años después de haber logrado ser un país libre y poder así depender de nuestras decisiones, la Junta de Representantes de Buenos Aires pidió un préstamo de 2.800.000 libras esterlinas (a los cerdos imperialistas y colonizadores) que debía ser utilizados para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires. Además debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. Ninguna de las obras previstas se realizó con ese dinero. El préstamo se terminó de pagar ochenta años más tarde. Por la suma inicial de $2.800.000 terminamos pagando 23.700.000, es decir, prácticamente 8 veces más.
La historia de ahí en más la sabemos todos. Democracia (Ojo, al principio sólo votaban los hombres de la aristocracia y también hubo casos de fraude electorales). Gobierno de Facto. Democracia. Gobiernos de Facto. Peronismo. Gobierno de Facto. Democracia y el nunca más (por ahora y ojalá al menos respetemos la decisión unánime) a un Gobierno de Facto.
Hoy, nos vemos envueltos en corrupción, falta de empleo, aún con varias provincias sin cloacas, ya que la guita pedida al imperio hace tres siglos atrás se la patinaron como todos los que vinieron luego y jamás hicieron lo que había que hacer, con un endeudamiento cada vez mayor y con una sociedad más dividida que en tiempos de Unitarios y Federales. Ni el fútbol nos salva. Lo único más o menos presentable que teníamos saben que… Si, adivinaron. Lo destruímos. ¿Para que queremos un proyecto a largo plazo señor Pekerman? Todo muy lindo, el sub 20 y el piberío, pero acá a los chicos se los venden… Bue, luego del papelón en el mundial que acaba de finalizar, creo que deberíamos aunque sea empezar por pedirle perdón a don José. A don José Pekerman, a don José de San Martín, a Belgrano y al tipo de la vuelta de tu casa o al vecino de al lado o de enfrente que te presta una herramienta, que te da una mano y que entiende lo que escribió un tal Borges hace un par de años.
“Nadie es la patria, pero todos lo somos"