Una Nota de: Margarita Elías

El reconocido ingeniero de sonido y productor discográfico que ha trabajado junto a Sumo, Charly García, Andrés Calamaro, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Luis Alberto Spinetta, entre muchos otros, habla sobre los cambios de paradigma en el ‘bussines musical’ y cómo repercute la difícil situación económica en su ámbito laboral:
- ¿Cómo impacta en la industria musical la crisis económica por la que está atravesando el país?
- La música está en crisis desde que comenzó este siglo y por varias razones: la primera es el advenimiento de las nuevas tecnologías e Internet. Hoy en día la música se consume a través de las redes, de lugares como Spotify. La música dejo de venderse como se vendía hasta el siglo pasado y el negocio se quebró brutalmente a partir del 2000, porque los músicos antes tenían sus discos que los editaban las compañías discográficas, estas los vendían y el músico tenía un porcentaje de regalías. Por otro lado, la música se difundía muy fuertemente en los medios masivos, como la radio y la televisión. Eso también le significaba al músico un retorno por sus derechos de autor que, en algunos casos, eran cifras sumamente importantes. Esto no existe más. Los discos ya no se venden, las canciones ya no se difunden como se difundían antes, no hay discográficas con el potencial económico como para soportar las producciones, que creo que un solo caso sería Sony Music. Lo que quiero decir es que la música como negocio, y no hablo solo de nuestro país sino a nivel global, está en una seria crisis económica.
- ¿Se refiere al auge del consumo via streaming?
- Voy a hacer un paralelismo con el tema de UBER y los taxis: Imaginate la situación de la música a la que le llegó el UBER pero los músicos y los que vivimos de la música nos quedamos sin el recurso pesos. No había hecho nada al respecto, no hay como Spotify que factura cientos de millones por mes, para que gente que paga nueve dólares por mes, y la liquidación tanto de Spotify, Deezer o Youtube es tan ridícula. Me atrevo a decir que el que tiene mucha pasada de una canción, consume la plata que le toca y le alcanza para grabarse una segunda canción. Antes con una buena canción salías de tu liquidación de SADAIC a los seis meses y te comprabas un auto cero kilómetro o te montabas un estudio personal. Es decir que los músicos dejaron de ganar dinero con la música. Y si esto es así, nosotros que somos proveedores de la música, ¿de qué nos disfrazamos? Para el mundo de la música, la crisis por la cual atraviesa el país en este momento, no quiero sonar insolente, es casi unchiste. El negocio de la música está asumiendo una crisis muy pesada, ¿y qué hacemos alrespecto?, ¿dejamos de tocar música?, ¿dejamos de grabar? ¡No! Han cambiado los paradigmas de la producción, han cambiado los paradigmas de la distribución, y han cambiado los paradigmas del consumo. Nos vamos adaptando a eso.
- Ante esta situación y todos los cambios tanto económicos como tecnológicos,¿Cómo logró reinventarse para seguir firme en la industria?
- Desde que empecé con esto que me vengo reinventando. No soy una persona estática. Soy una persona dinámica, me voy adaptando constantemente a los cambios porque aparte, por lo general, los cambios como todo traen cosas buenas y cosas malas y a mí me interesa investigar rápidamente los pros de cada cambio, de cada tecnología, de cada novedad, tanto como las contras sin saber dónde apoyarme. Me gusta moverme con el fluir de la música que es donde me manejo. Además tuve que adaptarme a cosas que la verdad no manejaba como son las redes sociales.
- ¿Cuáles serían esas “cosas buenas y cosas malas”?
- Si bien digo que el panorama de la música no cayó ni con este gobierno ni con el anterior sino que cayó con un movimiento global muy fuerte, la música en sí como arte no solo no está en crisis sino que particularmente en la Argentina, en América Latina, está creciendo mucho. Volvemos después de una época un poco oscura, de pocas novedades musicales y pocos productos que dejen una marca. Actualmente hay un montón de artistas que, como digo yo, “están haciendo patria con la música”, grupos que vuelven a tener éxito con buena música y buenas propuestas, algunas muy modernas y otras son como revival de los años ‘70 u ‘80. La música hoy en sí está más viva que nunca. El negocio... ¡un desastre!
- ¿Ahora menos es más?
- Para hacer música hay que hacer buena gestión y poner plata del bolsillo, es una inversión. Lamentablemente, hacer la mejor música, de la mejor manera, no te asegura que vayas a vender discos. Las estadísticas dicen que, en cuanto a las calidades de la música como arte, cuanto más alejado esté del arte más factura. Lo cual también genera una especie de crisis. Pero insisto, creo que hay una recuperación de la música, por lo menos en América Latina que es mi campo de acción.
- ¿Qué diferencia económica encuentra entre los Estados Unidos y Argentina al momento de emprender un trabajo?
- Para empezar, noto dos diferencias fundamentales: primero, la capacidad que tienen ellos de comprar recursos musicales o técnicos, hablo de instrumentos, computadoras y programas para trabajar. Ellos no pagan impuestos de importación y tienen financiaciones extremadamente cómodas. Segundo, en Estados Unidos hay muy buena educación a precios que son también accesibles. Si bien tienen institutos donde estudiar es caro, tienen acceso a muy buena información. La crisis la viven tanto ellos como nosotros. Por supuesto que vivir en un país donde hay una economía sana, equilibrada y que permite proyectar, en cualquier ámbito es mucho más fácil que con una economía como la nuestra. En los últimos 30 meses tuvimos un aumento casi del cien por cien en los costos generales y en los últimos cinco, las cosas aumentaron el doble. Yo, que soy un profesional de primera línea, que soy un tipo que todo el tiempo tiene trabajo, en cuanto a los trabajos que hago, en cuanto a los honorarios que cobro, en estos últimos 30 o 35 meses cuando todo aumentó cien por cien, no creo haber aumentado más del 30 o 35 por ciento mis honorarios porque dependo del negocio de la música que está empobrecido y que no me lo permite. Y me doy cuenta que los músicos, aparte de hacer música, también tienen que comer y pagar su alquiler. Y, de pronto, comer y pagar su alquiler les sale más caro. Entonces no puedo aumentar mis honorarios.
- La ingeniería de sonido y la producción discográfica, ¿Es una profesión cara?
- Lo que es muy caro es el hecho de no poder recuperar. Tengo un estudio de producción y de mastering y mezcla que supone un cuarto donde hay computadoras, sistemas de parlantes de muy alta gama en unos equipos electrónicos. Yo no tengo una sala de grabación como para grabar una orquesta o un grupo. Los estudios que tienen salas de grabación que son estructuras de muchos metros cuadrados con fortunas invertidas en cables, micrófonos, auriculares, instalaciones... poner un estudio medianamente profesional es hoy para el que le sobra la plata. La inversión de un estudio es hoy por hoy tan grande que no se recupera porque hasta hace 15 años, para grabar un disco, la compañía discográfica alquilaba un estudio durante un mes, un mes y medio, o dos meses, y durante ese tiempo había un artista instalado en un estudio grabando. Hoy los grupos van a un estudio, graban sus baterías y sus guitarras eléctricas en dos días y todo el resto lo hacen en sus casas.
- ¿Cómo impactó en su negocio que hoy los músicos graben su material con pocos elementos y, en algunos casos, desde sus hogares de forma casi rudimental pero tecnológicamente?
- Esto la verdad que impactó muchísimo. Esto que también está girando creo que tiene que ver con esta suerte de resurgimiento artístico que hay en la música. Creo que una de las razones por las cuales la música atravesó un momento oscuro fue porque a mediados de 2004 cualquiera podía montarse un estudio en su casa y, efectivamente, empezaron a decir“¡Ah, pero esto es facilísimo, no necesito un ingeniero de grabación, no necesito unproductor, no necesito un estudio, no necesito un micrófono… no necesito nada… con estolo puedo hacer yo!”. Entonces empezaron a hacer sus propios discos, excepto en unos muy pocos casos donde el artista era muy talentoso y lo acompaño la magia de que la técnicadesde la ignorancia le salga bien. Estoy hablando de un porcentaje horrorosamente pequeño. Todo el resto de los músicos que hicieron sus discos en sus casas fueron horrorosos, sonaban mal, feos. Esto fue parte de estos 10 o 15 años de no encontrar discos que estén buenos. Me pasaba que me traían discos para mezclar o para producir y yo decía “Esto así no”. Ahora creo que los artistas se dieron cuenta y también está sumando al resurgimiento de esto. Siempre partimos de la premisa que los que tienen la posibilidad de pagarse discos caros son aquellos pocos que tienen éxito. En porcentaje serían al 0,01. En la Argentina sola, hoy se deben editar nada más que diez mil discos por año.
- ¿Con qué herramientas cuenta hoy que no se hubiese imaginado que iban a existir y que las utiliza de forma diaria?
- Absolutamente con todas. Comentaba antes que sigo en el ruedo porque soy un tipo muy curioso. Y toda la vida metí el hocico en lo que es mi profesión, de ver qué es lo que se viene, de leer artículos, de saber de gente que empezó a experimentar con tal tecnología, que sabemos que tal vez en un par de años no va a estar más a mano. Lo que sí no me imaginé es que hoy íbamos a poder hacer un disco de muy buena calidad casi íntegramente en una computadora. Y esto hasta hace cuatro años no era así. Me sorprende el grado decalidad al que hemos llegado. También me sorprende mi incomodidad con la democratización de la música, pareció increíble y maravilloso que todos puedan sacar su disco. Pero de golpe y porrazo las discográficas cayeron, en muy poco tiempo, y eso hoy me parece un desastre.
- ¿Cuáles serían los #MARIOTIPS para aquellos que recién están asomando en este negocio?
- Primero y ante todo diría trabajar, trabajar y trabajar. Si ven un grupo que les gusta y el grupo no tiene plata, ir y trabajar, pero fundamentalmente tratar de hacer trabajos que estén bien conformados desde la música, desde su génesis. Y siempre confiar en sus instintos y diseñar sus propios sonidos, su propia huella sonora. Nunca querer sonar como otros. Tener identidad.
- ¿En qué nivel laboral y personal se encuentra hoy?
- En un nivel altísimo, porque no solo tengo los años de experiencia. Ahora estoy cerrando una etapa importante de mi vida: yo estuve seis años como productorista dentro de MCL que, diría, es la más caliente de Buenos Aires de la música, donde no solo la gente joven se toma un poco de mi experiencia sino que también me enseñaron un montón de metodologías actuales, me acortaron un montón de trabajo del que no estaba tanacostumbrado. Entonces aprendo no solo lo que vengo aprendiendo hace 40 años sino que también me he montado que cómo es que se procesa el sonido de la música hoy, como se produce, y eso a mí me gusta mucho, porque a medida que van cambiando las cosas, vacambiando también mi metodología de trabajo, y esto me divierte.