EDGARDO LUDUEÑA

Arribamos al aeropuerto de Cartagena de Indias con calor intolerable, hospedándonos en el hotel Stil Cartagena. Visitamos el Palacio de la Inquisición, Biblioteca Bartolomé Calvo, la primera Casa que habitó el Libertador Simón Bolívar a su llegada a esta ciudad y por supuesto, el complejo amurallado que hace famosa a esta urbe.
Cartagena de Indias desde sus inicios como ciudad clave del imperio Español, fue siempre el objetivo militar de países entonces rivales como fueron Inglaterra y Francia.
Por esto la fortificación era más que indispensable para poder asegurar la victoria en caso de incursiones enemigas. Durante los primeros siglos del dominio español en América, los piratas intentaron y en muchos casos lograron robar valiosos cargamentos de oro y otras mercancías, procedente del nuevo mundo que abundaban en el Mar Caribe, que representaba un lugar ideal para su actividad por la abundancia de islas en las que los piratas podían refugiarse.
La prosperidad de Cartagena de Indias atrajo el interés y los primeros ataques de los piratas iniciados por el francés Roberto Baal.
En el curso de los próximos años, Cartagena conoció numerosos ataques por Juan Hawkins, Francis Drake y el último ataque fue del Barón de Pointis en el año 1697.
Históricamente el tramo más importante de la muralla es el baluarte Santo Domingo, donde actualmente se encuentra el “Café del Mar”.
Es aquí donde se colocó la primera piedra de la fortificación. Cristóbal de Roda Antonelli, quien había llegado en octubre de 1608, fue el hombre que dirigió la construcción de la muralla de Cartagena de Indias.
Los trabajos se iniciaron el 8 de septiembre de 1614, en el punto más débil por donde había entrado el pirata Francis Drake. Otro sitio histórico que forma parte del recinto amurallado es el Baluarte La Santa Cruz, fortificación de tipo colonial de planta angular, compuesto por muros de sillería con troneras, flanqueado hacia el mar caribe, hacia el noroeste. Construido por Cristóbal de Roda en 1614 y destruido en gran parte por el ataque de los franceses en 1697.
Cabe acotar que el mar cercano a las costas de Cartagena de Indias es color marrón oscuro, por esto, viajamos unos cuantos kilómetros en bus, hasta un suburbio llamado Pasacaballos, y de ahí en coche hasta la Isla de Barú, que se accede por el Puente de Barú.
Llegamos a Playa Blanca donde pudimos disfrutar playas de arenas blancas y aguas turquesas, palmeras y vegetación tropical. En la península de Barú la mayoría de las playas son privadas.
El sitio es bellísimo y de gran auge turístico e interés histórico por la recordada Batalla de Barú, combate naval entre una flota del imperio español y una escuadra británica en la cual se hundió el galeón de nombre San José, el 8 de junio de 1708.