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La Terminal de Luján y sus adyacencias ofrece una imagen que impacta a todo visitante y siendo esta ciudad una de los centros turísticos más importantes del país, es el primer impacto visual que se llevan ciento de miles de turistas.
Los tachos de basura permanecen repletos, con parte de los residuos en el piso sumado a las decenas de perros que contribuyen aún más a desparramar la suciedad.
El lamentable estado de la Terminal también lo padecen los propios trabajadores municipales, dado que allí se encuentran distintas dependencias oficiales que tienen sus oficinas en el lugar, como la Dirección de Tránsito, las Oficinas del Registro de Conducir y el Centro Operativo de Monitoreo (COM).
Con una infraestructura absolutamente precaria, y prácticamente colapsada los trabajadores hacen lo imposible para cumplir sus deberes de la mejor manera.
El edificio prácticamente está abandonado solo basta en ver el estado del baño de caballeros. Adentro, las piletas para lavado de manos absolutamente destrozadas, acompañadas de los espejos corroídos. Los mingitorios están repletos de verdín y el agua corre sin parar y el olor a orín es insoportable y penetrante.
Por su parte, el baño cuenta con nueve compartimientos en estado deplorable, y la única forma de usarlo es por razones de extrema necesidad fisiológica.
A esto se le suma pérdidas de agua que las personas deben sortear para no mojarse.
La terminal muy pocos servicios ofrece, sin sala de esperas acondicionadas y locales comerciales abandonados que le suman una imagen aún más abandonada de la que ya posee estructuralmente.
Ignorada por las autoridades y con escasa visibilización de los vecinos lujanenses, la Terminal es el edificio que, destrozado y sucio, les da la bienvenida a los viajantes que llegan a Luján.