UNA NOTA DE MARGARITA ELIAS
“La memoria, honrando y recordando a nuestros caídos y nuestros hermanos que ya no están en el camino de la vida; la soberanía, esa voluntad, la fuerza que tenemos como pueblo para que se respete nuestro territorio; y la libertad, para que cada uno, con la fuerza, con la energía, podamos unirnos en un bien común y en un sentido positivo para que nuestra soberanía sea respetada y tenga la lealtad, tenga la altura ante el mundo”, dijo el representante de la Unión de Veteranos de Guerra, Julio Galar, al prolongar los tres ejes más significativos de esta lucha que ya lleva 36 años vigente desde aquel 2 de abril de 1982, fecha en la que tropas argentinas desembarcaron en las islas del atlántico sur para reconquistar las tierras usurpadas por Gran Bretaña.
Pero en este acto oficial, que se realiza hace 34 años gracias al reconocimiento de la Asociación Patria, Amistad y Servicio (PAyS) y el Municipio frente al primer Monumento Nacional ubicado en la Avenida Nuestra Sra. de Luján, también se encontraban integrantes de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas y del Centro de Veteranos; a pesar de que cada agrupación trabaja por vías diferentes, las tres luchan incansablemente con el objetivo de “Malvinizar” a toda la sociedad lujanense.
La ceremonia que comenzó a las 10:00 y bajo un cielo gris, contó como siempre con la presencia de las Banderas de Ceremonia de las escuelas e instituciones intermedias, la Cruz Roja, la Policía Local, Grupo Scout, Bomberos Voluntarios, la Agrupación Ponchos Celestes y Blancos y los Representantes del Izamiento de la Bandera de la Plaza Belgrano Banderas de ceremonia de las escuelas y las instituciones intermedias, además de concurrir autoridades municipales del Departamento Ejecutivo y del Honorable Concejo Deliberante.
Luego del izamiento del Pabellón Nacional y de entonar el Himno a la Bandera y el Himno Nacional Argentino a cargo de la Banda de la Región 1 de Gendarmería Nacional de Campo de Mayo (dirigida por el Subalterno Sebastián Quiroga) y la Banda “9 de julio” del Cuerpo de Bomberos Voluntarios (dirigida por el Maestro Javier Arce), se procedió a la lectura de adhesiones y a la colocación de ofrendas florales a los pies del monumento.
El toque de clarín acompañó al minuto de silencio en honor a los caídos en combate y acto seguido, el Rector y Cura Párroco de la Basílica Nacional, Padre Daniel Blanchoud, brindó una homilía y pidió por el descanso eterno de sus almas. La recitadora de poesías gauchescas, Ángeles Bartolomé, rindió nuevamente homenaje esta vez con un verso estremecedor titulado “Sangran los hielos”, escrito por la poeta y docente Ruth Godoy de Gutiérrez. Quien tomó la palabra también fue Abel Rausch, presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas, que hizo referencia a la identificación de los 90 cuerpos enterrados en el Cementerio de Darwin, entre ellos la del soldado Enrique Hüdepohl, lujanense que cumplía misión en el Buque “Isla de los Estados” cuando explotó la noche del 10 de mayo de 1982. Señaló que aún faltan reconocer 32 cuerpos entre los que esperan identificar a los soldados Politti y Torres.
Por ello, solicitó públicamente la ayuda y colaboración de la Municipalidad de Luján para llevar adelante la búsqueda de posibles descendientes. “Por permitirnos identificar los cuerpos tampoco es que nos vamos a olvidar de cada uno de los reclamos que se hacen a nivel internacional y diplomáticamente”, expresó sobre los conflictos contra el país inglés que aún continúan, y siguió diciendo:
“Pero para que eso surja efecto no depende sólo de los ex combatientes, no depende solo de las autoridades… depende de todo el pueblo argentino.¡Chicos, a ustedes les hablo, a los más jóvenes…! Nosotros formamos parte de una patria, formamos parte de una nación, que no les borren el pasado, esa historia forma parte de cada uno de nosotros. ¡Respétenla! Y por favor háganla respetar por los lugares donde transitan”. Rausch no podía finalizar sus palabras sin antes recordar la diferenciación de “condiciones” entre los ex combatientes durante la guerra: “Murieron en otro lugar y sin combatir. Se merecen el respeto también, pero no tienen ni la misma calidad ni la misma condición de nuestros compañeros que murieron en el Belgrano o en otros barcos y los que murieron luchando en Malvinas”, aseveró.
Por su parte, Galar – de Unión de Veteranos de Guerra- invitó a los vecinos a dejar su ofrenda floral en “Cerco vivo” y recordó a los nueve muchachos “que quedaron en el camino” luego de culminar el conflicto bélico. Además agradeció a las familias e informó sobre la creación de la agrupación “Hijos de Malvinas” dentro de la Unión, quienes ya están trabajando dando charlas por las escuelas, haciendo entrega de las banderas, acompañando, conociendo y adentrándose en ello. “¡Tenemos herederos de la causa de Malvinas!, enalteció a los sucesores ante los vecinos presentes.
Concluyó reconociendo y felicitando la labor de sus compatriotas diciendo: “Todos estuvimos en la misma guerra y todos trabajamos en la misma causa. Seguiremos trabajando hasta el último suspiro”.
Antes de entonar el “Himno de Malvinas” y el cierre final, el presidente de PAyS, Dr. Rolando Mónaco hizo uso de la palabra al igual que el Intendente Dr. Oscar Luciani quien agradeció y se comprometió con la labor de las tres agrupaciones presentes, reconociendo que “todavía falta”pero alentó de todas formasa “seguir trabajando” todos juntos.
El cielo se abrió de a poco y los cálidos rayos de sol que se dejaron entrever, evaporaron las lágrimas de todos los ex combatientes y familiares que aún hoy lloran con dolor las ausencias, y que el pueblo argentino sigue recordando 36 años después.
“Sangran los hielos” (autora: Ruth Godoy de Gutiérrez), recitado por Ángeles Bartolomé:“A los valientes que lucharon en Malvinas, los que inmolaron su vida, a los Veteranos de Guerra argentinos, a los Veteranos de Guerra de Luján. ¡Qué mal hace recordar la guerra! Pero quién puede olvidar que hay huérfanos que lloran y esperan, madres que con dolor escuchan que el joven que un día partió es hoy un héroe de guerra, por su acción heroica que abatió al enemigo, o porque fue puristamente abatido. ¡Cómo duele saber que existe la guerra! Tiemblan los cañones en su rugir atemorizante, que llevan el horror de la muerte en su camino. Porque sembrar destrucción, cenegar vidas, es su destino. Lloran los vientos en la inmensidad antártica llevando el clamor del frio, del hambre y del miedo de esos inocentes armados que creen luchar por la patria, porque sembrar destrucción, segar vida, es su destino. Lloran los vientos en la inmensidad antárticallevando el clamor del frio, del hambre y del miedo de esos inocentes armados que creen luchar por la patria y entibian los hielos con la propia sangre derramada. Las trompetas esparcen su “adiós” que umbroso en la jeria bastedad se cubre el ataúd con un paño con los colores del cielo para honrar al valiente soldado, condecorado en medallas, al gallardo muchacho que se marchó aquel día sin saber que iba a un juego macabro, horroroso que inventan algunos, que condenan otros.
El terror, el desaliento hasta hacer cenar su vuelo. “¡Es un héroe!”, dicen, pero ella no quiere saberlo. Sólo quiere a su hijo a su lado, saber que respira, gozar su alegría, consolar su tristeza, y acunarlo… acunarlo en sus brazos cortegiente como toda madre que cuando se fue, ese joven con armas, era todavía un niño, aunque la patria en combate lo haya convertido en hombre”.