Buen día mi buen vecino. Una vez más frente al café listo para entrar y degustar.
Hoy son varias las noticias que le traigo. Para empezar debo decirle que sin pensarlo ni aviso me robaron el 25 de Mayo, yo no dejó de recordarlo, lo supe ver otros años. No solo desapareció la escarapela, la bandera en los balcones, sino también el festejo. Es que el aire parecía viciado de discursos elocuentes y con mucha altanería. Según ellos decían trabajaban para bajar unas tarifas. Si bien no era toda la gente sino sus representantes no les tenía confianza. Es que allá en la Capital todos los días hay algo, cuando no vienen del sur por ser barrios carecientes, son obreros de una fábrica. Otros dicen que reclaman por trabajo o por aumento y algunos por lo peor sean quedado sin trabajo. Los traen en micros de diversos colores, empiezan de tempranito, a veces a las 8.30, lo malo es que cortan las calles, los colectivos se paran y todos quedamos varados sin llegar a nuestro destino, le aseguro que no miento.
Pero nadie sale a decir no hagan esto o dejen de hacer lo otro, es de preocuparse, uno tiene que aguantarse o bajarse y caminar hasta llegar a destino y allí las caras se ven, unos por llegar al empleo, otros por llegar a los bancos y no le quiero decir los pobres que tienen cita con algún médico y a quien les va a reclamar, si los primeros que se ven, son mujeres con niñitos, otros son hombres ya grandes, me refiero a sus edades y atrás de ellos con equipos deportivos, muchachos que alguien diría que pueden vender salud.
Muchos hablan con cantitos, a mí me hacen acordar que fueran de algún país de los cercanos vecinos y ahí se ve alguno que otro policía, que solo contienen a los coches y colectivos, porque ellos empiezan a armar carteles y con bombos, mochilas y celulares comienzan la caminata, quiere que le diga amigo, nada que ver con la tranquilidad de este querido Luján, que usted disruta todos los días y yo cada semana que vengo, aunque le digo que esta vez debo trasmitirle mi tristeza porque al llegar a la terminal desperté del barquinazo que pegó el micro que me traía.
Al llegar a la vereda no podía creer lo que estaba viendo un montonazo de bolsas de los más diversos colores destinadas a basuras y más atrás también veía ramas abandonadas, tampoco faltaban las cajas y botellas de gaseosas.
Seguí mi marcha cansina mirando para todos lados, no lo podía creer al frente con un monumento también había un montón de basura acumulada, en pocos metros, pude ver que había casi dos metros de la misma.
Caminé un trecho cortito y ahí saltó otra sorpresa latitas acumuladas esparcidas por doquier, le pregunté a un parroquiano a que se debía eso, me contestó que es cosa de todos los días, el que no se lave o barra el piso de ese playón, pero la basura se debía a un conflicto que tenían los muchachos de la gremial, no me detuve y seguí caminando hacía los cruces y ahí si casi desmayo cuando avisté algunos pozos sobre la entrada a la terminal que esquivaban algunos micros, mientras otros los pasaban a esos pozos casi cráteres como si fueran un río. De allí me vine para acá, las mismas veredas rotas que vengo viendo hace mucho hoy las volví a esquivar, y de puro curioso también me puse a mirar el cordón de la vereda que lucía barro de varios días. Ahora voy a sentarme en esta esquina coqueta para beber un cortado, a Usted lo veo animado frente a las medialunas, es que casi no le dejé espacio para que hable, es que tenía estas noticias que me quemaban la lengua y quiere preguntarle si se asustó con la lluvia porque la radio decía que estaba creciendo el río.
Cuando se terminarán estos malestares crónicos que los vecinos padecen sin lugar a reclamo alguno, pues no podemos reclamar a los que hemos elegido porque a ellos también le hacen le lío y nos dejan ni siquiera proyectar, bueno amigo hoy solo una vuelta de este café, me tengo que ir tempranito pues me estaban esperando, nos encontramos la próxima.Perdoneme por la crítica que hice a la terminal, pero es que nunca la había visto tan fea, sucia y vencida.