UNA NOTA DE: HERNÁN LEONEL
María Gómez Ponti. Artista Plástica. Oleo sobre tela.
“El arte nos salva de la locura, porque es una forma de transmutar muchas vivencias feas y hacerlas más lindas”
El día frío e invernal característico del clima por el cual estamos atravesando en nuestro calendario nos obliga a realizar la entrevista en un lugar cerrado, despojando las caricias del sol sobre las mejillas y augurando poder sacar a florecer todo lo que una artista posee en lo más profundo de su ser. Tal vez sea yo quien detesta el invierno y ve todos los días grises y aburridos. Por eso, dejemos que sea ella quien se introduzca y luego me dé lugar para formular preguntas que seguramente se irán dando y abriendo camino tras el recorrer de la nota.
PINTURA FIGURATIVA:
“El lenguaje del arte figurativo ha concebido en mí, una práctica constante que, a través del tiempo ha vencido las dificultades propias de un trabajo que requiere una entrega incondicional. Las imágenes de mis cuadros, muestran la búsqueda espiritual de quién retrato. La sutileza de la piel, la sensualidad del paño, la expresión del rostro, intentando responder a las indagaciones de mi interior, de donde emergen las imágenes dándoles vida. El color es el protagonista como esencia misma del arte pictórico, los efectos de la luz, sin apelar a exceso alguno, en un lenguaje visual fiel al camino de la verdad que se ha trazado, bridándole a las formas y al color un rendido homenaje”.
Ahora sí, luego de tan bella introducción y analogía sobre el arte figurativo y su impronta sobre su persona, la entrevistada me vuelve a dar pie para dar comienzo a una nota que con cada pregunta y respuesta nos va a ir guiando hacía diversos disparadores.
- ¿Cuando empezaste a pintar?
-  A los 20, porque mi padre era escenógrafo y él me fue transmitiendo el amor por el arte. Desde muy chiquita me llevaba al teatro Colón, íbamos a ver operas entre otras cosas. Por eso fui indagando en que rama del arte podía expresar mi ser interior y me apasioné por la pintura.
- ¿Fuiste estudiando?
- Me formé en la Cárcova (Universidad Nacional de las Artes) y en talleres con grandes maestros de la pintura como Ricardo Celma, Alejandro Rosemberg y tantos otros. Todos ellos me dejaron, a demás de la enseñanza, la disciplina.
- ¿En qué sentido?
- El arte, sobre todo el que hago que es “figurativo”, debe formarse y crearse a través de la disciplina, la cual tiene que ver con domesticar un 50% la paciencia, la impronta y lo que uno quiere expresar y el otro 50% en la técnica. A veces se siente la frustración cuando no sale lo que uno quisiese expresar y ahí también hay que saber sobrellevar la disciplina.
- Además hay que indagar sobre lo que se quiere pintar, ¿no?
- Totalmente. Cuando pinté una serie que fueron los siete pecados capitales y tuve que expresarlos a cada uno con una obra distinta, debí investigar mucho y verlos desde distintas perspectivas; ya sea a través de libros o películas.
- ¿Recordas tu primera pintura?
- Sí, una hoja (risas). Tenía que hacer una y claro, cuando uno pinta, lo mágico es que transformas en algo que es tridimensional en dimensional entonces tiene que ser y parecer tridimensional.
- ¿En español?
- (Risas) Hay que tener en cuenta, el volumen, los brillos y las sombras que se logran gracias a las distintas luces que hacen que al ver algo, ya sea una copa, un vaso, o una naturaleza muerta, tomen la fuerza y el volumen como para entender tu vista y tu percepción y hasta tentarte y querer poder llegar a tocar, en el caso de un objeto, o de morder, en el caso de una fruta. Eso es lo mágico. Pero volviendo a la pregunta, me puse a hacer una hoja porque era otoño y me maravillaban las luces, los cobres, los verdes secos de las hojas y me animé a pintarla.
- ¿Te gustó?
- En ese momento me pareció maravilloso… Después con el paso del tiempo... no (risas)
- ¿Cuál es tu lugar para pintar?
- Pinto en mi casa, donde tengo mi espacio y mi mundo. Ahí están todos mis libros de arte, que son mi gran tesoro, y también estoy rodeada de pinceles, acrílicos, y todos los materiales a disposición. Además da al patio de mi casa donde tengo mucha luz.
- ¿Escuchas música mientras pintas?
- Sí, desde Pink Floyd, pasando por Bach hasta cantos gregorianos y rock. -Se dice que los artistas, en tu caso la pintura, expresan y desprenden algo de sí. ¿Es así?
- Si, en la mayoría de los cuadros hay una parte mía. Ya sea de tristeza o de felicidad. Recuerdo cuando realicé una serie de imágenes de mi hija cuando era chiquita y quería retratar esa espalda de nena con la piel blanca, transparente y pura. Por eso hice una serie de cuatro cuadros que se llama los sueños de Carolina donde se ve reflejado algo distinto en cada uno pero al unísono se entrelazan entre si y canaliza sentimientos propios y ajenos muy fuertes. Por eso digo que el arte nos salva de la locura, porque es una forma de transmutar muchas vivencias feas y hacerlas más lindas.
- ¿Algún pintor favorito?
- William Bougerau. Fue presidente de la Academia Nacional de Paris a fines del 1800. Fue un genio, una maravilla para mí. Digo para mí porque no es tan conocido, pero éste hombre que fue un súper dotado por como pintaba. Con el tiempo me enteré de que en la casa de Salvador Dalí había cuadros de él ya que para Dalí era su pintor favorito. Ahí me di cuenta de que tan mal no estaba (risas).
- En Luján hubo y hay grandes artistas, caso Luís Nápolí...
- Un amor de persona y un gran amigo, un pintor generoso y brillante como también lo fue Juan Horacio Scarnato a quién tuve el honor de conocerlo, tengo cuadros de él y tengo el placer de poder decir que tomé clases con él. Horacio tenía un manejo excepcional para pintar con acuarela y me encanta. No es mi fuerte pero es muy rico y entretenido poder utilizar esa técnica y lamento que nadie haya podido heredarla.
- Si tuvieses que pintar a la ciudad de Luján. ¿Cómo la reflejarías hoy en día?
- Tengo que contestar...
- Si no querés, no hay problema.
- (El silencio se adueña unos segundos del ambiente) Lo que me pasa es que el arte nos da la posibilidad de retratar lo que vemos, lo que imaginamos y lo que creemos imaginar o de pintar la realidad...
- La realidad
- Personalmente y con toda la humildad pinto para tratar de embellecer lo que ya está hecho. Soy nacida y criada en Luján y quiero mucho a ésta ciudad y la verdad es que me da mucha pena y tristeza. Me parece que tiene un potencial increíble pero que nadie la aprovecha.
- Y al momento de pintarla...
- (El silencio aparece nuevamente, pero esta vez se escabulle más rápidamente) Trataría de pintar un Luján que me imagino, distinto, trataría de hacer una imagen mucho más linda de la hoy veo.
- Si tuvieses que inmortalizar un momento triste de tu vida, ¿Qué pintarías?
- Hubo muchos, pero tengo un cuadro que hice que se llama pateando el tablero de la vida. Lo tengo y me encanta porque forma parte de mi historia cuando tuve que parar y patear el tablero con los pros y los contras que eso trae.
- ¿Y uno feliz?
- Ese todavía no lo he pintado.
- ¿Sobre qué lo harías?
- Sobre mis hijos, mi esposo, mi familia, la que construí. Tengo una frase que me marca a fuego que dice: “la sangre te da parientes y la lealtad te da familia”. Algún día tendría que retratar eso que para mí es la felicidad plena y absoluta.
La tarde cae y se deja visibilizar por un ventanal que me devuelve a la realidad. El invierno y su tempestad se adueñan del lugar y aunque podría seguir horas entrevistando a María Gómez Ponti, el frío comienza a circular y las ganas se diluyen como gotas de lluvia en el mar. Saludo y me voy y me pongo a pensar, ya en soledad una frase que quedó dando vueltas sin cesar. “El arte nos salva de la locura” y recuerdo una frase de una amiga, quien también pinta y estudia arte que dijo: “Es tan grande mi locura que de pronto se vuelve cordura”. Me quedo con la sensación de que ambas dos, representan un poco mi labor.