UNA NOTA DE: MARGARITA ELIAS

Hoy más que nunca es cuando el ser humano está cargado y sobre estimulado por mensajes de consumo, de estereotipos de belleza, política y otras yerbas. Las palabras perdieron su valor y sentido connotativo y los nuevos “poetas 3.0” se comunican a través de ‘emojis’. Pero dentro de este cocktail virtual de signos y símbolos se pueden encontrar artistas que irrumpen con sus trabajos y buscan generar un cambio, aunque sea efìmero.
La famosa fotógrafa argentina Gaby Herbstein lanzó en redes sociales la acción #MiMensajePositivo donde reúne a influencers, actores, modelos y artistas de diversas disciplinas en una red global en la que se conjugan el poder real de las palabras con la imagen para transmitir de manera potente mensajes positivos. “Creer para ver” es un proyecto multidisciplinario sin fines de lucro que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas.
Tras dos años intensos de trabajo en 12 países diferentes y donde donde se reunió con 12 exponentes de distintos credos y filosofías mundialmente reconocidos como Sri Sri Ravi Shankar, el sacerdote católico de los Estados Unidos Padre Thomas Mathew, el rabino cabalista Admor de Malta, el líder y chamán inuit Angaanganq Angakkorsuarq, entre otros, regresó a la Argentina para compartir todas las enseñanzas y mensajes obtenidos en sus viajes. Influencers locales como el diseñador Santiago Artemis, @femigangsta, el actor Mike Amigorena y la hija del músico Luis Alberto Spinetta, Catarina Spinetta, por nombrar algunos de los muchos famosos que se sumaron al proyecto de viralizar a través de sus redes sociales un mensaje positivo junto a un retrato personal tomado por la misma Herbstein.
- Si uno compara el trabajo de “Estados de conciencia” (2013) y este nuevo, “Creer para ver”, encuentra una especie de hilo conductor en cuanto a conceptos...
- En la vida todo tiene que ver con un proceso, mismo las cosas qe nos pasan. Vengo trabajando hace muchos años, comenzando con los calendarios, ayudando a diferentes fundaciones. Para mí fue como un descubrimiento hacia el sentido profundo de mi trabajo, esa oportunidad de haber podido colaborar con estas fundaciones y entender la responsabilidad del poder de las imágenes; cómo impactan y cómo uno puede por medio de las imágenes utilizarlas como herramientas para generar consciencia. Haber colaborado en estas diferentes acciones me abrió los ojos. Y como proceso también; una búsqueda personal hacia la espiritualidad, que tiene que ver con el autoconocimiento. Ahí hubo vibras de “Estados de conciencia”. Soy artista, y me gusta también contar lo que me va pasando y por el medio que me sale ser. Me dije: “Estoy viviendo esto que me fascina, que me siento realmente feliz con este momento que estoy transitando y que voy descubriendo, y lo quiero volcar en imagenes”, y eso fue “Estados de consciencia”. Y como continuidad a esto viene “Creer para ver”. Pero es muy distintivo esto que estoy contando, porque no es que hubo una planificación. Fue todo muy natural. A “Creer para ver” lo soñé. es un proyecto que lo soñé y al otro día lo empecé a hacer.
- ¿Cómo fue que dió con exponentes mundialmente conocidos?
- Te enfocas y lo haces. Así de simple. Yo no tengo acceso a nadie. Tengo el mismo acceso que puede tener cualquier persona. Fue como una cadena de favores. Esa es una de las maravillas de este proyecto: la cadena de favores. Es muy increíble cómo vas contactando a una persona, y esa persona te va contactando con otra, y otra. Si uno ve mi Instagram, lo que hago son unos mosaicos en los viajes de la gente que de pronto me ayudó o conocí en ese lugar y la considero ya familia. En cada viaje, con un maestro diferente pasó eso. Estoy conociendo mucha gente increíble, muy buena, que quiere hacer algo para sembrar conciencia, gente que está en la búsqueda.
- Si bien el proyecto se centra en 12 exponentes, bien dice que “todos podemos ser líderes positivos”, como reflexión de que todas las personas que pasan por nuestra vida no pasan por casualidad sino para enseñarnos algo…
- Es por eso que justamente armé esta acción de #MiMensajePositvio. En mis viajes también voy entrevistando a gente y les pido que me definan qué es la fe y las repuestas son increíbles. Eso me dio la pauta de que todos podemos ser líderes positivos, y pensé en la idea de que el proyecto se tiene que extender a más gente, en primera instancia a “influencers”, que son personas que tienen mucha llegada y después también ampliarlo al resto de la sociedad para que pueda compartir sus mensajes y así poder inspirar a otros. Se está armando una cadena y lo que sucede está buenísimo.
- ¿Cómo logra que estos mensajes no sean uno más entre los millones de contenidos que se comparten diariamente en las redes sociales y los usuarios puedan interpretarlo de forma correcta?
- Estoy acostumbrada a hacer este tipo de acciones porque de todos los calendarios que fui haciendo fue con celebrities. Que un influencer acceda a hacer esta acción, facilita una apertura. Por ejemplo, Luli Fernández. ¿Qué está haciendo Luli? Me está compartiendo esto. ¿En qué contexto? #MiMensajePositivo. Okey. Y a la vez está convocándome para que yo también pueda transmitir este mensaje. Y así se va armando la red. Utilizar a la celebrity, al influencer como puente es, de alguna forma, una llamada de atención. Además no es una frase sola, sino que les pido que cuenten por qué decidieron compartir esa frase que les vibra positivamente.
- Los conceptos principales en este proyecto son: fe, creer, sanar el alma, no guardar rencor, amar, dignidad, igualdad, derechos. Son cosas tan simples, gratis y que hacen bien. Sin embargo, ¿cree que el ser humano está alejado de todo esto?
- Esto tiene que ver con que el ser humano está desconectado de su propia esencia, de esta idea de que somos uno con el universo, los elementos, la naturaleza. Sucede que en la ciudad, en la diaria, en lo frenético del “¡Tengo que hacer!/¡Tengo que estar!/ ¡Tengo que salir!/¡Tengo que sacarme una selfie!”, uno se desconecta. Y nuestra esencia es la unidad y la conexión con el entorno y la gente. Es ahí cuando se producen los cortocircuitos. Esto lo entendí en el último viaje cuando fui a ver a la Abuela Maya Margarita en su casa, en un bosque en Tapalpa (México). Ella nos decía que un líder es una persona que nos ayuda a recordar. Todo lo tenemos nosotros, pero solamente tenemos que recordarlo. Eso tiene que ver con recordar nuestro ADN, y nuestro ADN es de unión y nuestra esencia, unidad. No es de desconexión ni de caos. Esa no es nuestra esencia. Ahí es donde la agresividad, la separación aparecen. Entonces, primero hay que tratar de rescatarse a uno mismo para poder estar después en comunión con los demás. Y creo que se trata de eso: vos sos maestro, vos también sos maestra, yo también. Somos todos maestros. Cualquier persona que se nos cruce es nuestro maestro, puede llegar a serlo si estamos con los ojos abiertos. Estos líderes se diferencias porque ellos toman la responsabilidad de dedicar su vida completa a los demás, a poder ayudarnos a recordar, a abrir los ojos, a autoconocernos, darnos técnicas, herramientas.
- ¿Cuándo tomó “conciencia”, como dice el tatuaje en su brazo, sobre el poder de su trabajo como fotógrafa?
- Empecé trabajando en moda, muy fuerte en los noventas y durante muchos años, además de campañas, editorial, publicidad, y a la vez era convocada para colaborar con diferentes fundaciones. Fue el proyecto que me puse como meta: una vez por año iba a hacer un calendario que fuese un proyecto artístico y que pudiera servir para sembrar conciencia. Eso se transformó en lo más importante, lo que más felicidad me daba. Me di cuenta que quería hacer eso, más allá de que pueda seguir trabajando en otro tipo de fotografía. Pero ocupó un lugar muy importante dentro de mi carrera. Se trata de poder equilibrar.
- ¿Alguna vez sintió que estaba sobrepasada y desconectada de sí misma?
- Sí, durante mucho tiempo. Cuando empecé a meterme en una búsqueda espiritual me di cuenta que durante muchos años estuve con las anteojeras hacia adelante sin ver otra cosa. No sé si autodenominarme ‘workaholic’, pero amo mi trabajo, soy muy trabajadora, entonces, como me gusta mucho mi trabajo, tengo mucha pasión por lo que hago, me da tanta felicidad y me conecta con el presente a la vez, entonces trabajo, trabajo y trabajo. Pero a la vez, en un momento necesité una búsqueda más interior, y me di cuenta que sí había estado en un estado de inconsciencia y que había muchas cosas que me las había perdido. Fue un proceso. Era necesario lo otro para llegar a esto. Nada de lo que uno va haciendo está mal. Son todas experiencias que te hacen ser, que construyen la persona que sos, y que te aportan algo de alguna manera. Hubo gente que me hacía comentarios tipo “¿Ahora vos te querés dedicar a lo artístico siendo publicitaria? ¡La gente te va a juzgar!”. Y yo preguntaba “Si esto es parte de mi historia, ¿por qué voy a renegar de ella?”. Está bueno que uno tenga un recorrido en la vida. Prefiero llegar a ser que a no ser lineal. Yo no soy lineal, todo el tiempo me gusta buscar, me pone incómoda siempre estar en una misma línea, me da incomodidad esa situación. Me gusta mucho buscar, buscar y buscar, soy re inquieta. Entonces no me importa seguir una línea “coherente” y estar todo el tiempo en nuevos desafíos.
- Los exponentes que aparecen en el proyecto vienen de distintas creencias y religiones, ¿esto tiene que ver con una búsqueda personal?
- Vengo de familia judía de tradición pero atea de creencia. A mi nunca me hablaron de Dios. En un momento determinado empecé a sentir una especie de vacío, como que quería respuestas. Empecé a curiosear por diferentes corrientes espirituales y a leer mucho sobre ellas. Me fasciné por las similitudes que hay entre ellas, porque el budismo me dice esto y la kábala también me lo dice, y de pronto el taoísmo me dice esto y el sufismo también. Me fasciné con los puntos de unión. Me preguntaba: “Si todos están hablando de lo mismo, ¿por qué hay tanta división?”. Así también surge la idea de este proyecto: “Creer para ver” es un espacio de unidad interfilisófica, interreligiosa, un espacio donde poder tener la oportunidad de comprobar que todos hablan de lo mismo pero expresado de diferente manera. Cuando empecé a bucear me quedé en la kábala, que es una herramienta que me abrió muy fácilmente a mucho conocimiento, me sentí cómoda ahí, me gustó la manera en la que se expresa la espiritualidad, que se cuenta, se enseña o se comparte. Igualmente el chamanismo me gusta muchísimo por su conexión con la naturaleza. Pude contestarme mis propios interrogantes, y todavía sigo aprendiendo e incorporando conocimientos, uno lo hace durante toda la vida. Una vez que uno se interioriza y empieza a comprender las reglas de las distintas corrientes, vas entendiendo un montón de cosas, se te van abriendo un montón de puertas a la vez.
- ¿Alguna vez perdió o sintió perder la fe?
- Es mucho rem este proyecto. Mucho de verdad. Avocando todos los días de mi vida. Es mucho esfuerzo, y es el trabajo más grande de mi vida. Hubo momentos que me dije “¡Esto es mucho!”, y ahí pienso en algo que lo aprendí en este camino que es que el universo nunca nos da pruebas que no podamos superar. Y una vez superado, sigo. Pero perder la fe, no, porque ya la tengo incorporada. Estoy empezando a entender las reglas del universo. Entonces, perder la fe sería como volver a cero.
- En base a esto, ¿cómo ve a la sociedad argentina?
- Hubo mucha decepción, una tras otra. Pero yo lo veo como proceso de aprendizaje. Somos una sociedad muy joven y está buenísimo tropezarse, levantarse y seguir. Hay otras sociedades que tienen mucha más experiencia que la nuestra, que se han tropezado y caído muchas mas veces, y nosotros estamos en ese proceso de aprendizaje, y no puedo más que ver un futuro luminoso. Si uno tropieza mucho es porque van a venir tiempos mejores, por supuesto, pero es parte del proceso todo esto que estamos viviendo.