UNA NOTA DE DANIEL MARIO TORRES
Quizás hoy el viaje a Luján tenga un tema de conversación llamativo y a veces no interpretado.
Como siempre y tomando nuestro consabido café, quiero contarle a mi amigo Juan, mis inquietudes, las cuales quiero expresar de la manera más simple y real, porque lo escuchado en los últimos días me conmovieron por lo delicado de situaciones que se denunciaron y fueron transmitidas por los medios de prensa y con un frente de mujeres en su mayoría artistas y de diversas edades que realmente me sorprendieron y no hago nada en disimularlo sino que me he sentido impactado, pues me he formulado yo mismo una pregunta ¿si yo sería capaz de haber realizado actos como los denunciados?.
Siempre creí en el equilibrio de la vida, o sea, el hombre – mujer, mujer – hombre, pensé que se compartía y no como pude observar en las denuncias que una gran mayoría estaban sometidas al hombre. Quizás lo observado me causó demasiado impacto, más al ver el desarrollo del “Colectivo de Mujeres” surgieron en mí, dudas sobre el reclamo y me exaltó la pregunta ¿es genuino el reclamo?.
Sin pretender poner cada caso bajo una lupa, si digo que me cuesta creer en todos los reclamos, vale decir y sin escapar a las realidades, los abusos y los malestares denunciados serán genuinos, serán legítimos, son espontáneos e individuales, o se ha creado un frente casi revolucionario denunciando privilegios, favores, o pedidos de sexo a cambio de mejorar o de obtener trabajos o simplemente mejoramientos de la posición social. Digo esto por el hombre, “el macho”, fue denunciado como un “cagón” en su accionar hacia la mujer, que de acuerdo a lo denunciado fue muy bajo y lo peor repetitivo, o sea, que sobre una misma persona hay tres o cuatro reclamos, y aun agravando esto lo peor son los años transcurridos de los hechos, que si bien no borran la gravedad, no dejan el mismo impacto certero, ya que a veces tampoco hay testigos de las aberraciones denunciadas por sus víctimas.
No obstante esta situación y suponiendo una amplia gama de hechos, no sé en qué creer. También y no queriendo lastimar o herir a nadie, creo que si bien los casos afectan en cualquier profesión, trabajo o actividad a lo mismo que las edades, sin embargo, se da o por lo menos aparece así muchos más casos en el ambiente artístico y es aquí donde más recrudecen las denuncias, en especial, el masculino al femenino y así también se repite en política, deportes y otras actividades. Temo que se esté produciendo un fenómeno cultural feminista ya que observó que más allá de buscar la igualdad, habría supremacía sobre los masculinos, sus derechos sobre sus cuerpos, su integridad toda.
Otro caso explosivo a mi entender, que quedó inconcluso, fue el reclamo del aborto si, aborto no, que sumado al reclamo de hombre sobre la mujer, en los casos de separaciones ha producido tanto daño, en los últimos tiempos, despertando instintos que parecían dormidos y de pronto quizás, por organizaciones políticas o por las casas de estudio o las escuelas y en forma especial por las redes sociales, afloró este último reclamo. Las redes sociales importantísimas no siempre son aprovechadas, de forma social verdadera y sin inclinaciones para uno u otro lado, es decir, claramente se observan interferencias de modelos políticos o mediáticos, que no se deberían tomar en cuenta dado que el solo reclamo natural de las mujeres tiene el suficiente peso, los casos son graves, y no se ven claros en lo concerniente a saber buscan esclarecer o simplemente destacar hechos de algún tiempo atrás y a la vez, encaramarse en posiciones destacadas, a través de las conferencias o llamados al periodismo, que no ahorra espacios, aunque a veces se observan tendencias en su manera de informar a la ciudadanía.
Aquí podemos decir, que sería bueno, poner en práctica, la democracia en plena vigencia, los derechos y la libertad de cada persona para efectuar las denuncias con la mayor cantidad de pruebas y testigos si los hubiera, en una palabra, no es fácil ver y analizar si una violación es tan normal como la suelen presentar los medios de prensa.
Yo por mi parte sostengo que no se puede ultrajar a ninguna mujer bajo métodos o simplemente palabras, pero es que, siento también que hasta un piropo puede dañar, no alcanzo a conocer de donde y el por qué se juzga de una manera que pareciera falsa, absurda o mezquina, pero que es destructiva si es generalizada. No podemos ser ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor, pero es el momento de hablar con la verdad, pero realmente la verdad, que puede ser dura pero que la necesitamos como el aire que respiramos.
Duele el ataque provenga de donde sea, pero lo que más duele es no tomar la distancia antes de generalizar, por qué es necesario aportar todo, pero siempre con honestidad, valiendo también la buena voluntad, los conocimientos técnicos, y sacando de cada uno el verdadero ser humano que somos, el hombre y la mujer son, fueron y serán el signo más elocuente del amor.
No me resigno a pensar que no podamos acercar nuestros pensamientos con respeto, en busca de logros que no afecten en lo mínimo el derecho de uno con el otro.
Basta de buscar mayorías de ningún sexo. Basta de colores. Solo acompañemos de los colores de nuestra bandera nos harán sentir de lo mejor y nos ayudarán en la búsqueda de la paz espiritual que es el mejor escudo protector. Amigo Juan me encantaría proseguir con este pensamiento, pero la hora me dice que debo volver a la terminal, será hasta la próxima semana.