UNA NOTA DE HERNÁN LEONEL
La política argentina parece haberse acostumbrado al uso indiscriminado de frases, palabras y términos, que, puestos en boca de algunos protagonistas resultan tan contradictorias que nos hacen pensar en la vigencia del concepto “oxímoron” como instrumento explicativo.
El diccionario nos dice que la palabra oxímoron es la “Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; por ejemplo: “la droga ofrece un placer doloroso”.
Los partidos políticos se encuentran armando sus respectivos equipos que saldrán en un par de meses a la cancha electoral.
Por eso, ya están en plena pretemporada. Algunos lograron tomarse unos días mientras que otros aún buscan que el Honorable Consejo Deliberantes se lo permita. Crease o no es la pura realidad. ¿Deben tomarse vacaciones los políticos?
Por supuesto. Son seres que están arduamente bajo un estrés ingobernable y no está para nada mal que se desenchufen y se alejen de la agenda por unos días y vuelvan con las baterías cargadas para transitar un año que de movida ya empezó el pasado.
Para ellos, éste 2019 no cuenta, es como si jamás hubiesen cortado el 2018 ya que se dedicaron exclusivamente a pensar en el 2019.
Es como un limbo entre lo que estaban viviendo, con lo que vendrá y asumiendo entre comillas, muchas comillas, el cargo que ocupan. Entre tanto pensar en el corriente se olvidaron de pensar en que se fue y menos aún se pondrán a pensar en lo que será el 2020. Ojo, vale aclarar que no todos son iguales.
Es verdad que para otros durante el 2018 se la pasaron de rosca y aún quedaron atados a la misma que no saben distinguir si festejaron pascuas o navidad.
Es más, cuando toquen las pascuas del actual año, creerán que es todo un completo y sin sentido deja vu y se olvidarán fugazmente de que ya habían participado de una celebración como la mencionada y lo volverán a hacer de manera automática.
Será un grandioso y locuaz oxímoron por el cual lo frío será caliente, lo desconsiderable considerable, lo blanco negro, el gato perro, lo innombrable nombrable, lo malo bueno, y así hasta llegar a compartir una misma boleta con ese ser despreciable que jamás ha sido tolerable pero que ahora se convirtió en mi mejor amigo. “¿Cómo llegamos a esto?”, se preguntarán.
La respuesta la darán en unos meses después de tanto tejer y tejer una alianza que será la mejor de los últimos años aunque el álbum final sea con figuritas repetidas.
Mientras tanto, los lujanenses van pensando a quién votar. Entre tanto hermetismo y secreto de estado no saben a ciencia cierta qué camino tomar para que un día al transitarlo no entren en pánico y vean una ciudad transformada, que sea un espejo para las demás.
Un ejemplo a seguir, la envidia colosal y la algarabía a flor de piel.
Los que vivimos un poquito más la realidad con tener un basural en condiciones, limpieza en los barrios, cloacas y agua potable, una terminal con… un baño prolijo, sin mugre por doquier y un recorrido basilical moderno seguro y transitable… creo que nos bancaríamos un tiempito más para que luego de tanto sacrificio se vean obras de avanzada.
Luces y calles en condiciones por ejemplo. Algo de seguridad, limpieza de plazas y avenidas.
Maquinas que corten pastizales y funcionarios que atiendan algo que se llamará… teléfono.
Ni que hablar de un Hospital de calidad, pero eso es una proeza y no estamos aquí para hablar de profetas ni de alquimias.
La danza de nombres ha comenzado. Se habla de un tercer mandato del actual Intendente, también de su salida, de la entrada de un Radical o de la inminente llegada de un Peronista aunque nadie descarta la idea de nuevos dirigentes de poco rodaje y mucho recorrido que le darían frescura a las nominas de postulantes a quedarse con el control del municipio. (Control, políticamente hablando).
Por momentos, si se revisa con cierto detenimiento a la dinámica de la política y de la vida social argentina, tendremos la extraña sensación de que el oxímoron es una construcción permanente y un componente casi excluyente.