UNA NOTA DE : HERNÁN LEONEL
Hace tiempo que la sociedad viene exigiendo un cambio profundo dentro de un ente que debería dar el mayor de los ejemplos y ser los ojos de la Nación pero, como escribí hace unos meses atrás, a la señora que ha de tener los ojos vendados y mostrar su imparcialidad hace rato que nos viene engañando y espía tras sus vendas y dependiendo la caratula, el apellido, y la billetera, actúa en consecuencia.
Hablando de billetera, se me viene a la cabeza Amado Boudou, liberado por orden de las juezas María Gabriela López Iñiguez y Adriana Palliotti y la angustia es tremenda, ya que con los mismos argumentos, de las magistradas hoy mismo podrían liberar a José María Núñez Carmona y mañana a Lázaro Báez, Cristóbal López, José López, Ricardo Jaime, Julio de Vido y… la lista es infinita.
Boudou estaba condenado. La Justicia argentina lo condenó a 5 años y 10 meses de prisión por “coimero” en el caso Ciccone. La fábrica de hacer billetes. Aquel fue un día glorioso porque sonó un tiro para el lado de la justicia. Al poquito tiempo, el pasado 12 de Diciembre quedó en libertad aún teniendo CONDENA FIRME.
La señal que se envía a la sociedad es de impunidad absoluta para los poderosos. Es como decirles a los ladrones de guantes blancos y dólares negros que no corren peligro, que sigan con sus delitos.
Si hay igualdad ante la ley, con los mismos argumentos de las doctoras López Iñiguez y Adriana Pallioti se podrían dejar en libertad a miles de presos que desbordan las cárceles y que no tienen condena firme. Dicen que siete de cada diez presos no tienen condena firme. Si yo fuese un criminal y estoy guardado esperando el ocaso, ya mismo lo llamo a Burlando para pedir los mismos atributos y burlarnos un poco más de la señora. El único problema es que no podría contratar a un abogado como Burlando ya que me costarían algunos billetes. Solamente aquellos pudientes o amigos del poder logran tales beneficios. Pero bueno, el intento lo hago, después vemos de qué me disfrazo.
La Corte Suprema de Justicia, si es que registra la bronca y el rechazo social que hoy producen algunos jueces y fiscales debería tomar cartas en el asunto si es que quieren recuperar algo de credibilidad la cual es la viga central de la democracia republicana.
“Me agarraron del cogote”, dijo Norberto Oyarbide, esa vergüenza que todavía camina por la calle como si fuera un ciudadano de manos limpias y uñas cortas. El Gobierno actual actuó mal, como queriéndose sacar peso de una mochila que ya no aguanta más y le tiró un salvavidas que ésta lacra agradecerá de por vida. Seguramente hay favores por detrás y se los debe criticar y la señora debería de actuar. Pero actuar de verdad, no como una obra marketinera de verano en Carlos Paz, donde la gente paga para ver algo agradable y lo único que consigue es ver algo deplorable, avergonzante y con el saber que encima tuvo que garpar.
Hay muchos políticos, jueces, fiscales y ciudadanos decentes que hoy sienten una profunda desilusión. Que les hierve la sangre. Porque si la sociedad no recibe premios y castigos, si no dejamos bien en claro la diferencia entre ser honrado y delincuente estamos en el horno.
Pero María Elena Walsh le puede contestar con toda autoridad y talento.

“Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.
Actualiza la balanza
y arremete con la espada,
que sin tus buenos oficios
no somos nada.
Lávanos de sangre y tinta,
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren el expediente.
Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora”.

Cuánta razón María Elena, la Justicia tiene los ojos vendados pero puede espiar. Dales la razón y llora porque ya es hora de decirnos la verdad y aunque mucho nos cueste como sociedad, debemos entender que La Justicia también pone cara de perro si se le da la gana.