UNA NOTA DE DANIEL MARIO TORRES

Estoy viendo pasar los días y aunque resulte para algunos dudosos mi cabeza está detenida en los primeros días de diciembre finalizando el año anterior. O sea, aunque no me toque en directo a mí como personal lo estoy reflexionando y analizando.
Como dicen mis vecinos, esto que hoy les estoy contando no borra los lindos momentos que familiares y amigos me hicieron pasar para fin del 2018.
Sin pretender ser un entendido sobre el tema, me siento con la autoridad suficiente como adulto mayor, padre, abuelo y hombre con bastante andar en la vida acumulando experiencias, algunas con golpes y otras mejores. Seguro igual a muchos les paso a decir el tema que me ocupa y preocupa, es en referencia a lo que fue la finalización del ciclo lectivo, terminaron las clases.
Yo me voy a dedicar en especial a los jovencitos, varones o mujeres, del secundario. Ese paso tan fundamental, que deberían atravesar todos sin discriminación.
La vida de los jóvenes pasa dentro del período escolar, y para ellos es un mundo en el cual el jovencito comienza a desarrollarse de una manera distinta.
Quizás por ello, los meses de diciembre y enero pasan casi inadvertidos para una masa importante de estudiantes, son aquellos a los cuales les fueron entregados al término del año lectivo, los resultados del año aprobatorios. Pero en el lugar quedaron las palabras duras, como quedas libre, exceso de faltas, materias no rendidas, etc., etc.
Esos estudiantes son los que no volverán a las aulas, allí terminarán sus proyectos, allí al escuchar las duras palabras quedarán sus sueños, se interrumpirán y dejará en ellos un sabor especial porque no tendrán vacaciones. ¡Nadie pregunta por qué...!
Seguramente muchas podrán ser las causas, y lo peor, será el facilismo que se aplica a veces, diciendo no son inteligentes, aunque se podría aceptar este calificativo, pero no es puro, hay otras causales, dado que en cada casa, es un mundo diferente, y por ello, algo distinto podría contemplar el sistema económico de cada familia, los problemas de ruptura familiar, y otros caminos, que desembocan en el mismo resultado, se corta el secundario.
No finalizan el ciclo y lo peor son muchos. Aquí comienza otra situación, los que se van no vuelven a tocar un libro.
Si bien escuchamos que los maestros o profesores suelen decir que vuelven, podría asegurar que no dicen lo que realmente piensan.
Las autoridades de Gobierno proponen planes. Dicen y muestran planillas de exámenes fracasados, pero no se habla del objetivo, que es el estudiante vuelva al estudio. No vuelve y engrosa un ejército de pibes que no encuentran trabajo, o que de encontrarlo no es el deseado.
Según mi pensamiento estamos sosteniendo un modelo educativo que está agotado, no valen los parches, o los proyectos de otras latitudes que se vuelcan a los programas, es realmente una lástima que el empeño puesto desde educación no rinda los frutos deseados.
Quiero pensar en positivo, pues sería triste para mí, ver que se mira a otro lado y no a la realidad. No puede creer que la escuela tenga un modelo rígido, menos en los tiempos que nos tocan vivir, desde la diversidad a compartir poder con los estudiantes, creo que debe intentarse el debate ante lo negativo.
Debemos aceptar todos desde el Preceptor Roberto Baradel hasta los que tengan a su cargo el Ministerio de Educación de la Ciudad o de la Provincia, las realidades señaladas.
Venimos de fracaso en fracaso, o sea, los resultados son negativos y este sistema expulsa a quien no se adapta, o sea, lisa y llanamente esto lo debemos cambiar, hace falta un nuevo modelo con los estudiantes.
Hay que acompañarlos a todos y a cada uno de ellos, y que esto, no suene con acompañar a los que toman las aulas o los edificios escolares, yo me refiero a aquellos que necesitan acompañamiento para hacerles entender que los comprendemos, que sabemos que su aprendizaje a veces les resulta negativo.
Creo que no es cierto sobre lo que no pueden repetir, no es sano y no es equitativo, dado que no se reconocería a los buenos promedios. No desertan en forma masiva estudiantes por un solo caso en particular, son varios los ítems que debemos corregir, del fracaso de esa cantidad de estudiantes, somos responsables todos, con más o menos responsabilidad, de acuerdo al cargo que tenemos o que hemos ejercido en el diseño y la ejecución de las políticas educativas. Una vez más, es necesario el intento de cambio, en las aulas, en las comunidades educativas, en los señores profesores y maestros, por qué debemos pensar que la escuela debe recibir a todos y no excluir a nadie. Ya no sirven los horarios nocturnos u horarios adaptables, por qué no dan el resultado cierto que se busca.
Lo bueno sería aprovechar el potencial de cada estudiante o mejor dicho que los maestros deben observarlos y potenciarlos.
Es un desafío muy grande e importante que dará beneficios en el tiempo para el propio individuo y la sociedad toda.
No perdamos más tiempo, esto es hoy a partir de este año, vale decir, sería ideal que pensemos en el futuro y en la Patria.