UNA NOTA DE: MARGARITA ELIAS

Los sonidos como melodías forman parte de lo cotidiano. Están ahí como parte del paisaje, del contexto. Y se dice por ahí, casi como un dicho popular, que “la música sana”, que es como ese “salva-vidas” que en un momento difícil a uno lo saca a flote. Pero, ¿qué tan real es esa afirmación?, ¿es posible que la música influya en la salud del ser humano? Sobre esto, Heraldo del Oeste dialogó con Santiago Bertoni, Lic. En Musicoterapia (UBA) que desde hace varios años trabaja con grandes y chicos que presentan distintas patologías. “En la musicoterapia no se habla de soluciones sino de recursos subjetivos. Los objetivos están hablados con la familia, están acordados”, afirma el profesional. “La creatividad genera flexibilidad. No es que genera una mejora absoluta. Sino que son estos, recursos subjetivos, para que la calidad de vida aumente y sea cada vez mejor. En la discapacidad, lo que se suele tener en cuenta o un punto central es la autonomía y la calidad de vida”, sostuvo Bertoni. Plantear la musicoterapia dentro de un marco académico logra diferenciar esta idea general de pensar la “música” como “terapia”, como puede hacer un psicólogo o mismo los kinesiólogos y terapistas ocupacionales quienes la utilizan como “una herramienta más”. En cambio, explicó Santiago, “la musicoterapeuta utiliza lo sonoro desde la lectura”. “El trabajo consiste en utilizar recursos sonoros musicales, experiencias musicales saludables para nuclear estos dos mundos: música y salud. Hay diferentes modelos: por un lado, se puede pensar que ciertas habilidades musicales se transfieren a habilidades de la vida cotidiana. Entonces, desde un modelo un poco humanista, se hace un análisis de lo intersubjetivo, como intermusical, y lo intrasubjetivo como intramusical. A lo que me refiero: si trabajamos la escucha intramusical, la escucha de uno mismo, a partir de la música, en un espacio de musicoterapia con un profesional, con un encuadre. A partir de la música, la idea es que, a medida que uno va desarrollando o puliendo una cuestión de mayor escucha del otro, de sí mismo. Ahí se empieza a relacionar lo inter y lo intra, esto naturalmente se transfiere a la vida cotidiana”, amplió Bertoni. En cuanto a los objetivos, como bien se había mencionado anteriormente, son anuales y consensuados con la familia previa al inicio de la terapia. “Hay algunos específicos y hay otros generales. Los generales tienen que ver con temas más ligados a lo subjetivo, es decir, mayor creatividad, mayor despliegue, o fomentar el despliegue creativo del sujeto, siempre entendiendo al sujeto como un sujeto activo, facilitar momentos de introspección, contemplación de sí mismo. La parte específica es la que tiene que ver con objetivos musicales donde es trabajar la intramusicalidad a partir de la voz. Los objetivos específicos son musicales: uno utiliza atributos de la música, tanto melodía, ritmo, textura, timbre, para fomentar experiencias de salud que se puedan sostener en el tiempo y que se pueda transferir a la vida cotidiana”, detalló Santiago al respecto. Lo importante al momento de comenzar este tipo de terapia es generar un “acuerdo” entre el profesional y el paciente. “La particularidad de eso es que, uno a partir de pensar la música de diferente manera, puede individualizar a la persona. No es que uno le impone un modelo en el que yo me sostengo y que la música es de tal u otra manera. Hay que pensar de qué manera la música va a ir en pos de la salud de la persona. Y qué es lo que esa persona interpela de la música: la audición, la composición, la creación, la improvisación… A partir de ello, es que el profesional decide cómo abordarlo. Como profesional, al paciente se le dice: ‘Este espacio es tuyo’. Al intervenir específicamente con cada persona, le estas dando poder y voz a alguien que no la tiene. Es decirle: ‘Decidí vos… vamos a pensar todo lo que podemos hacer’”, comentó el Licenciado. Y aunque a través del transcurso de la entrevista haya quedado claro, para concluir, se le preguntó la duda que se planteó al principio, a lo que Bertoni contestó: “La música, para mí, no sana. Estamos en un contexto hoy día donde es muy fácil romantizar “la cosa”, y que la cosa se vuelve medio mágica. He tenido experiencias terapéuticas hasta conmigo mismo con la música pero no por eso en sí la música sana. La pregunta tendría que ser: ‘De qué manera tiene que estar uno, haciéndose qué preguntas, conociéndose de qué manera…’, vinculándose con la música por ser como un factor que esté sensorialmente muy fuerte para que funcione el proceso terapéutico ligado al autoconocimiento. Es muy complejo librarlo al azar de que la música como ente te sane porque en todo casos sos vos el que está sanando a través de la música”.