UNA NOTA DE: SANTIAGO TALAVERA NUÑEZ

“Quiero ser un cantante famoso”, decretó León en su cuaderno que le dieron la primera vez que fue a la Iglesia. Era julio del año pasado y hacía mucho frío. Su mamá, Mariela, le insistió para completar ese renglón en blanco donde uno debía anotar su sueño. No dudó ni titubeó, sólo lo sintió en todo su cuerpo y ser, y volvió a repetir: “Ser un cantante famoso”. Y se cumplió, pues “todo pasa por alguna razón”.
Los días pasaban y mientras que León estaba cada vez más seguro de lograr su objetivo, Mariela entre “dudas y culpa” postergaba el suyo: volver a tocar la guitarra. Lo que la hacía echar para atrás era pensar que comprar el instrumento sería “priorizar su gusto personal” antes que su familia y los gastos de su casa. No aguantó más. “Me la merezco”, expresó. Ella, al igual que su hijo, decretó realizar ese anhelo que tenía desde los 19 años, momento en el que tocó por última vez.
Al fin la tenía en sus manos. Ese sentimiento de culpa había sido aplastado por una tonelada de felicidad. Esta vez no llegaba a su casa sola, pero nadie lo sabía. Ni bien cruzó la puerta, la mirada de León se perdió en el instrumento. “¡Ma… te busco un tutorial así cantamos juntos!”, le dijo emocionadísimo sin perder ni un segundo más. Y siguió: “Subilo al Face, má…”. Así lo hizo, solamente con la intención que él pudiera ver el video cuando quisiera. “Aquí te espero” de Abel Pintos fue la canción que eligieron para interpretar juntos. Nunca se hubiesen imaginado que ese registro se iba a volver “viral”: más de 1.816.000 reproducciones; 41 mil veces compartido en Facebook; 9,5 mil reacciones, y mil comentarios. “¡Soy famoso!”, dijo el infante. Su sueño se había hecho realidad.
León Ledesma tiene 10 años y la música cumple un rol muy importante en su vida: hace dos años que realiza musicoterapia para tratar su discapacidad motriz en “Manos del Sur”. Nació un 30 de enero de 2009 (cuatro décadas después de que su banda de rock favorita, The Beatles, grabó el histórico video en la azotea de la canción ‘Don’t Let Me Down’) y pesó tan sólo 1.375kg. Estuvo dos meses en neonatología y desde ese marzo en adelante, mientras el pequeño León dormía y dormía, su mamá Mariela le ponía como telón de fondo los temas más tranquilos de los famosos ingleses. Hoy, ya de grande, sumó otros artistas a su repertorio como Phil Collins y los locales Heavysaurios, Los Redondos y Kapanga. A punto de comenzar el 5to. grado en la Escuela Primaria Juan XXIII con notas que no bajan del 9 y 10, asegura que su materia preferida es matemática. Es hincha de River Plate y hermano mayor de Hannah y Karin, con quienes también graba videos cantando.
Mariela Pinazo tiene 37 y es melómana por herencia familiar: su abuelo tocaba la guitarra y ella junto a sus hermanos se la sacaban de tanto en tanto para zapar también. Formalmente sólo estudió piano (uno de los integrantes del conjunto “Enanitos Verdes” le enseñó) y batería durante su niñez hasta la adolescencia; pero nunca guitarra. Esos acordes que había aprendido tocando y experimentando con “la seis cuerdas” fueron quedando en el tiempo junto a su niñez. Mariela dejó atrás la secundaria para continuar sus estudios en la facultad, luego formó su familia y por esas cosas de adultos (y de la vida) es que fue postergando sus ganas de volver a agarrar el instrumento. Quince años pasaron desde la última vez que tocó una guitarra.
-STN: Se nota que no le tenés miedo a la cámara, no sos vergonzoso…
-LL: No, tanto no pero no me gusta sacarme fotos salvo con algunos que sí, como mis amigos y mis primos.
-STN: Podríamos decir que ya sos una figura mediática…
-LL: Me encantaría ser famoso en las redes sociales. También me imagino estando en la tele. Cuando tenía tres años aparecí en la televisión.
-MP: Salió en el Canal América. Le hicieron una nota en donde se difundió un número de cuenta bancaria para quienes quisieran colaborar porque se tuvo que hacer un tratamiento de células madres en la India.
-STN: ¿Te gustan todas las cosas lindas que te dice la gente en las redes sociales?
-LL: Sí, les quiero decir gracias por todos esos mensajitos, que los quiero mucho. Les agradezco por ver mi video y por decirme que soy un genio cantando. Sólo me falta firmar autógrafos.
-STN:¿Cómo te sentís cuando cantas?
-LL: Bien, emocionado, con mucho nervio antes de salir a cantar pero después estoy más tranquilo.
-STN: ¿Cómo fue la experiencia de presentarte en la Cancha de la Liga de Luján en el encuentro de Educación Física de distintas escuelas?
-LL: Canté “Aquí te espero” de Abel Pintos. La gente me aplaudió y me sacaron fotos. Me puse nervioso pero no tanto. Me gusta que la gente me vaya a saludar cuando termino de cantar.
-STN: ¿Te imaginas de grande teniendo tu propia banda y saliendo de gira?
-LL: Sí, teniendo una banda tributo a los Beatles. También haciendo mis propios temas; letra y música.
-STN: Ya que en tu familia son todos músicos, ¿te gustaría formar una banda con ellos?
-LL: Me gustaría formar una banda con mi familia y otra con mis amigos.
-STN: ¿Qué le aconsejarías a aquel niño o niña que todavía no se anima a cantar?
-LL: Le diría que hay que tomar aire, a respirar, a vocalizar y después le tiene que dar. También que prenda la cámara y que se filme así se vuelve famoso.
-STN: ¿Qué lugar ocupa la música en sus vidas?
-MP: La música para nosotros es parte de la familia: mi abuelo siempre tuvo guitarra, recuerdo que tocaba zambas, folklore… y mis hermanos también, uno toca el bajo y el otro la batería y ambos han tenido bandas.
-STN: Para ustedes, ¿la música sana?
-LL: Sí.
-MP: Sí, la música es un lenguaje universal y tiene mucha influencia en las emociones y en la vida misma.
-Mariela, en un posteo que hiciste en tu Facebook escribiste que entendiste el significado de la pregunta “para qué”. ¿Crees que preguntarse “por qué” te lleva a un estado de victimización?
-MP: Ante situaciones difíciles que nos tocan vivir, uno siempre se pregunta “¿por qué me pasa esto?, ¿por qué a mí?”. Creo que todo el mundo, primeramente, se hace esa pregunta hasta que el tiempo te va mostrando el “para qué”. Creo que de a poco uno lo va descubriendo. No es que en el momento que te pasa ya lo vas a entender. Es un proceso. Muchos me ven fuerte y me dicen: “No sé cómo haces…”. A veces les digo que salgan de ese lugar de victimización y ponerse no a la defensiva sino a la ofensiva y salir hacia adelante. Ellos nos dan la fuerza. La fuerza te nace. Uno se hace fuerte con todo esto.
-STN: También decís que “hay un propósito para cada uno”...
-MP: Estoy convencida que cada persona, todos, tienen un propósito. No importa cuál sea la situación que a uno le toque vivir, el propósito se va a cumplir igual. O sea, el caso de León que él quiere ser famoso, músico… y me lo dijo antes de empezar a grabar todo. Por eso digo que cada uno tiene un propósito y lo va descubriendo de a poco. A veces lo descubrís sin intención, como en este caso, que le llegó a tanta gente que nunca nos imaginamos.
-STN: ¿Esto hizo que comiences a formar redes con otras familias?
-MP: Sí, muchas madres me empezaron a escribir. Desde que salió el video de León me empezaron a llegar muchos mensajes preguntando por las terapias o cómo fue la rehabilitación de León. Muchas inquietudes sobre el tema de la discapacidad con gente que se identifica con nosotros porque le está pasando lo mismo.
-STN: ¿Cuál creés que es tu propósito?
-MP: Siempre me gustó la música. Le he relegado por el estudio, el trabajo, los hijos… Uno tiene varias metas cuando se ponen. La verdad que siempre me gustó y ahora con el tema de León, es como que también es un acompañamiento mutuo, como un propósito compartido juntos.
-STN: ¿Qué es lo que deseas para León el día de mañana?
-MP: Que pueda cumplir su sueño. Pienso que no es imposible porque uno lo ve cuando se mete en todo esto que es, un montón de músicos que ves que a uno le falta las manos, o que otro guitarrista toca con los pies. Es decir, que el cuerpo no limita lo que uno quiere llegar a hacer.
-LL: Sí, y después toca con la cara.
-MP: Hago que vea. Él mismo, que va a la psicopedagoga, psicóloga, se va encontrando con sus propias limitaciones. Y por ahí se frustra. Por eso es que le voy mostrando e incentivando con esos videos.
-STN: ¿Se nota la diferencia entre cómo vivió en la niñez y cómo vive ahora en la pre adolescencia?
-MP: Sí. De todos modos, él es cada vez más consciente. Él dice que quiere cambiar y hace todo pero sin esfuerzo pero tiene que saber que absolutamente todo lleva esfuerzo.