UNA NOTA DE DANIEL MARIO TORRES

Después de unos días de descanso y a pesar de que ya no soy de trabajar duro y en continuidad, y esto lo aclaro, puesto que mi vida no es mi sacrificada que digamos y como mi consigna, es decir verdad, me siento en la obligación de esclarecerlo.
Cierto es, que me encaminé a lo que creo es la Reina del Verano, Mar del Plata, y de paso también contarles que aproveché la ocasión junto a mi compañera Rosa, de los servicios del Tren de la Costa y aunque las cosas se presentan cada día creo poder decirles que esto es un acierto y un servicio de ayuda a muchas familias que realmente elaboran un plan económico para poder decidir si viajan a darse un refresco, que significan pasar en familia unos días de playa y mar, ya que las playas de nuestros ríos, son solo de esparcimiento pero no para bañarse en sus aguas.
Lo cierto es que se nota la intención de mejorar y darle un derecho al ciudadano por la obra de los ferrocarriles. Ya la Estación Constitución se puede apreciar ha cambiado y mucho, el servicio en general es bueno.
Y un día de enero, nos dijimos busquemos precios ya que nos pareció que la tarifa de los micros, eran demasiado elevadas, y además, una última experiencia con Flecha Bus, en un regreso, nos hacía meditar aún más, ya que desde la costa tardó casi 10 horas en volver a Buenos Aires, por un desperfecto eléctrico, que nos dejó en la ruta lloviendo y sin explicación alguna. Así pudimos comprobar que la publicidad era cosa cierta, la buena atención en boletería y el precio pagado por el pasaje nos daba a favor. Por ejemplo los menores de 3 años no pagan pasaje, los demás de 3 y hasta 12 años pagan el 50%, los normales en Primera 460, y en Pulman 775, y a los jubilados se nos aplica un descuento, o sea, que ida y vuelta programada para los dos nos costó $ 1.600, realmente un descuento importante y lo mejor es que solo tarda una hora más en llegar de Buenos Aires a Mar del Plata y viceversa. A la hora convenida nos encaminamos hacía el tren donde nos recibía un Señor Guarda en cada vagón, buenos asientos, refrigeración, sanitarios para mujer y para hombre, agua fría y caliente y el guarda muy atento recorriendo el coche y celoso de la limpieza no solo, recomendaba mantenerla, sino observé que él mismo a mitad de camino, realizaba un barrido con un escobillón y una palita, recogiendo papelitos o vasitos que alguien dejara olvidado y que terminó su labor pasando un lampazo de punta a punta, realmente bueno y digno de mención el servicio, solo que en la vuelta especialmente me resultó especialmente que nosotros los usuarios no observáramos las mínimas reglas de limpieza y el Señor Guarda debiera barrer y recorrer papeles, vasitos y luego pasara el lampazo, sinceramente creo, que esto último excede la tarea del señor y habla de nuestra falta de cuidado con lo nuestro, que además de prestarnos un buen servicio es económico.
Y bueno como siempre me encaminó hasta Saavedra esperando a Atlántida ó el 57 que a veces trae confortables asientos y un buen equipo de refrigeración y otras se ve la maldad de las personas que con grafittis y otros elementos dañan los respaldos o los usan de pizarrón escribiendo o dibujando y eso es bien de nosotros y habla de nuestra falta de cultura, de lo que hemos aprendido y que luego renegamos como de costumbre cuando no nos da el servicio que suele brindarnos en un viaje casi largo y que debe ser placentero y así llegué a la querida Luján y no es por mirar por las ventanillas, el enterarme que estoy en la terminal, sino es por el esquive y bamboleo que hace el micro y la gran sorpresa pues no paró en la dársena uno sino que lo hizo al fondo y allí al descender descubro que aquello que yo creía que era una fuente sino un gran bache con agua, ahora se veía adornado de ramos de árboles como si alguien las hubiera juntado para la Fogata de San Pedro y San Juan. Pero rápidamente pienso que para Junio falta mucho, seguro los muchachos del Camión Municipal se olvidaron los guantes y para evitar lastimarse las manos las dejaron allí, total los vecinos no dicen nada, aguantan y los visitantes vienen a ver a la Querida Virgen de Luján, que gracias al Negro Manuel aún no la dañaron y de última se la tomarán con el Intendente, o sea, algo así como Anda a Cantarle a Gardel. Que vamos a decir, y allí parado sobre la esquina me amigazo Juan con su mejor sonrisa recibiéndome y invitando a tomar un cortado y hasta allí vamos, donde luego del saludo y pedido iniciamos en una charla, el resumen de lo visto y oído, durante tantos días y a dúo comenzamos con algo, que parece normal y no lo es.
Por el contrario, debería ser una manera expontánea de presentarnos y a la vez invitarnos a la reflexión, por ejemplo, que bueno que fue lo de la campaña para premiar a los chóferes de los micros, le cuento, que si bien ya pasó, quedó en mucha gente el subir y más allá de solicitar el marcado del pasaje, está primero el Buen Día del pasajero al chofer y a la recíproca y en oportunidades, la sonrisa y algún comentario trivial dado que algunas personas viajan asiduamente en el mismo horario. Otra es que no se hace pesado el obtener asiento para niños, mayores o embarazadas, muy bueno todo.
Sin embargo me hace notar y me comenta Juan lo difícil que es cuando se concurre a algún comercio grande y las vendedoras o personas que están allí en la atención, no responden el saludo, o simplemente dicen sí… o hola, y en otros caso peor siguen con el celular recibiendo o hablando, la verdad tiene mucha razón, es malo, este recibí que nos hace un vendedor, que causa una imagen mala y que a lo mejor nos borra la intención de compra y ojalá no repreguntemos sobre algún artículo pues los gestos hablan por sí, y es allí, donde nosotros nos vamos sin saludar, muy triste.
Y a propósito estamos saboreando lo pedido y seguimos con lo nuestro, que no es más que un breve análisis de lo cotidiano y que puede ocurrir en cualquier barrio o ciudad. Solo que a veces se nos hace complicado el día, dado circunstancias del momento que nos toca vivir y que a la vez, recibe un bombardeo de noticias, de aumentos, porcentajes, cierre de comercios, discursos políticos y vaticinios oscuros de lo que vendrá, que quizás tenga cosas ciertas y que se ven, pero sí nosotros todos profesionales, comerciantes, empleados, hombres y mujeres, jóvenes o no tan jóvenes pensamos que nos debemos respeto y por lo tanto, que bueno y sano sería comenzar por saludarnos, responder los saludos en un local, o en la vía pública.
Con esta simple regla de convivencia como adelantaríamos, como mejoraríamos nuestra calidad de persona, seguramente nos sentiríamos mejor, así mi querido amigo Juan fíjese como somos coincidentes en nuestro reclamo, el cual, no es reñído por la moral, no hay política de por medio, no hay excusa para el destrato al cual somos sometidos o sometemos al otro, es algo bueno, que no sabemos el porqué de fue dañando, ya que era el mejor idioma de la gente común y nosotros comenzando a disfrutar de otra vuelta de café y como siempre muy bien servida. Hoy hablamos de la gente y lo poco que nos queremos.
En situaciones diarias no podemos escapar al bombardeo llamado información que nos brindan los medios en especial la televisión que nos muestra, según quien la brinda la verdad, y aquí es cuando sufrimos o nos preocupan noticias que en horas cambian totalmente y nos dicen otra verdad, según las fuentes o los dueños del medio. Muy lamentable y lo peor, no es de este tiempo, se diría que pasa día a día y es peor desde hace tiempo.
Al decir estas cosas no trasciende la usina política si estamos diciendo lo malo de los procederes que al no reflejar verdades, nosotros el Gran Pueblo, la mayoría de las veces quedamos sin saber cómo fueron los acontecimientos y no a medias, pero debido a nuestras propias conductas ocurre lo que vemos y oímos.
Me encantaría charlar otro tiempo más, pero debo emprender el regreso a mi querido Olivos,y si pierdo el 57 debo esperarlo mucho al próximo servicio. Hasta la próxima.