UNA NOTA DE HERNAN LEONEL

Casi dos millones de venezolanos se fueron de su país, cruzaron la frontera en busca de comida, medicamentos y paz.
Ya no podían ver como el agua se les escurría de los dedos mientras la garganta se les transformaba en un aserradero. Ya no podían ver más los embates que viene sufriendo su constitución, ni oír más el cambio de nombre de su país, como así tampoco que sus salarios sean de los más bajos a nivel mundial a causa de una híper inflación que les come los bolsillos ya vacíos y gastados de tanto manoseo.
Los que pudieron, se hicieron de coraje y se fueron para poder tomar empujón y volver cuando las aguas estén más calmas y las olas no los arrastren a lo inimaginable, a la marginalidad absoluta y a la desidia enfermiza y pornográfica por la cual transita Venezuela.
Es innegable que el país caribeño hace años está sufriendo de cáncer, de cáncer populista y de un gobierno corrupto y sin escrúpulos que se adueñó del mismo. ¿Hace falta algo más para darnos cuenta de que no hay democracia?
Maduro se ha convertido en un dictador. Mejor dicho, uno no se convierte en nada, uno muestra lo que es cuando puede hacerlo saber.
Los derechos humanos parecen no impórtales a sectores del abanico político argentino. Juan Grabois, Hebe de Bonafini, Luís D´Elía, Cristina Kirchner, grupos piqueteros, movimientos sociales y representantes kirchneristas aún sostienen que es puro humo generado por algunos medios de comunicación y que se utiliza como Distracción ante la problemática económica que está sufriendo la Argentina. A un click está la información.
En cualquier red social se puede saber lo que está sucediendo en cualquier parte del mundo, pero ésta gente sigue insistiendo que los grandes males de la región es por culpa de los medios hegemónicos.
No subestimen a la gente, dejen de tratarlos como ignorantes y sean una alternativa seria para las próximas elecciones, ya que el país necesita de todos los sectores para salir adelante. La economía está mal. No hay que ser economista para darse cuente de eso. La inflación perfora cualquier salario y no distingue clases.
En realidad sucede lo de siempre.
Grupos minoritarios siguen agrandando sus cuentas. Lo hicieron antes, cuando había cepo, y lo hacen ahora con las bandas de flotación. Si quieren hacer una revolución ahí es donde deben apuntar, no a conquistar sierra chica y a dar sermones de economía y despotricar al FMI, del cual estoy en contra.
Ojo, hay que recordar que nuestro banco mundial era justamente Venezuela y le devolvíamos a una tasa superior al acuerdo que rige hoy. Claro, no te controlaban y te dejaban hundirte en la corrupción. Aclaro nuevamente, creo que nuestro país jamás debió pedir dinero a nadie pero eso ya es parte del pasado.
El gobierno actual debe dar mensajes y poner la maquinaria a trabajar o dejarle el espacio a otros si siguen con ésta deficiencia asombrosa y calamitosa que nos preocupa.
Como también nos debe preocupar la crisis humanitaria por la cual está atravesando Venezuela.
Si no es así y el régimen chavista se encuentra en el apogeo…
¿Para que mandó Rusia toneladas de comida y medicamentos?
¿Realmente Maduro y sus séquitos creen que la ayuda enviada por el resto del mundo está envenenada? ¿Pueden temer a una invasión de los Estados Unidos cuando es el único país que les paga por el petróleo? ¿Pero cómo? ¿Aceptan dólares del imperio? Mientras algunos teclean al momento de dar una respuesta; acorde; Maduro sigue rifando lingotes de oro para paliar la situación que atraviesa el pueblo venezolano. Algunos ya se fueron. Otros siguen peleando.
La realidad muestra que el camino venezolano hacia la deriva más caótica de su historia tiene nombre y apellido: Nicolás Maduro Populismo Chávez de Cuba casado con Putín y comprometido con China aunque mantiene relaciones con Trump pero es puro amor de billetera (Marche un psicólogo para el caribe).
Otro punto a tener y para psicoanalizar somos nosotros. Luego de pasar lista, unos renglones más arriba, no todo es culpa de sectores kirchneristas, hay varios empresarios ligados al macrismo que hacen algo peor que defender al populismo.
Se creen los salvadores venezolanos y hasta me dijeron que están por unificar fuerzas y empezar una ONG. A todos ellos… gracias pero no.
¿Cómo describirlos?, aunque pienso no se ocurren calificativos tan desagradables. Se aprovechan de los miles de venezolanos y de su grandeza.
Los explotan en bares, restaurantes, bicicleteando o manejando un taxi y les pagan dos con cincuenta. Algunos lugares de renombre con aires campestres les aseguran la propina y un plato de comida. Otro revés para el compañero Mauricio.
¿Cómo no se te ocurre mandar a inspeccionar a estos impresentables?
Se aprovechan de la situación al extremo y se van a dormir con el haber cumplido cual San Martín.
El argentino es vago. No le gusta trabajar. Un venezolano viene y consigue trabajo y acá se la pasan de plan en plan. Seguramente tenga razón, pero vaya usted a trabajar más de 12 horas por un plato de comida.
Juan Marino, dirigente nacional del Partido Piquetero de Argentina, declaró que “Venezuela está bajo la amenaza de una agresión militar extranjera.
Maduro ha denunciado que el asesor de seguridad de Trump, se encuentra conspirando para iniciar una escalada bélica, con la complicidad de los gobiernos de Duque y Bolsonaro. A tener en cuenta que lo dice un ferviente opositor al imperialismo y al macrismo. En su cocina hay cuadros del Che, Fidel, Walsh, Perón y Evita. Y en la pieza de su casa están Trotsky y el Che. “Creo que sintetizábamos eso de “trotsko-kirchnerismo”, aseguró.
No descreo de la capacidad intelectual y menos aún de su visión frente al imperialismo y hasta comparto que Venezuela no debe ser invadida pero creo que si tanto le gusta vivir en un país donde se hacen colas para comprar los víveres del día, donde no hay medicamentos, donde la represión es verdadera, donde no rige el sistema de derecho, donde la democracia es una falacia, donde lo que menos intereza es la educación, donde se liquidaron las reservas y solo resta vender las joyas de la abuela, donde la gente extraña el olor a carne fresca y el sabor de la leche, donde las sonrisas ya no frecuentan las comisuras y donde la tiranía es amo y señor de un país que pide a gritos libertad… creo que debería ir a vivir allá.
Creo que todos aquellos que defienden la narco dictadura venezolana deberían irse a vivir al país caribeño o en su defecto a Rusia, cuyo Presidente es racista, homofóbico y machista. O tal vez a China donde rige todo lo opuesto a la democracia. Es verdad, se le da pan al que no tiene dientes y se le da agua al que tiene vertientes.
Venezuela, un país, mil miradas.
¿Cuál es la tuya?