ESCRIBE: DANIEL MARIO TORRES

Un grupo de 70 hombres en sus pozos o trincheras y detrás de ellos, un frente de 400 preparados paracaidistas, estos últimos tenían buenos equipos y la preparación necesaria para una guerra.
Dentro del grupo argentino eran 69 y éste joven colimba que había sido citado en los primeros días del mes y que se presentó al cuartel y allí sin previo aviso lo embarcaron en un avión que lo trasladaría al continente y de allí al Campo de Batalla.
Un día y por el estallido de una mina anti hombre sembrada, en ese campo que los soldados argentinos custodiaban le sirvió de alerta anunciando el ataque de aquellos ingleses dispuestos a tomar la posición con ametralladoras que disparaban lluvia de balas, causando graves daños y bajas en nuestros soldados, cuyos suboficiales se jugaban de un lugar a otro intentando proteger en sus pozos o trincheras a los combatientes argentinos. Algunos pagaron con sus vidas, otros recibiendo gravísimas heridas en distintas partes de su cuerpo y en ese torbellino de fuego y sangre el colimba Jorge Alfieri resulta gravemente herido por la metralla de grueso calibre al punto tal, una de esas balas le daña su casco haciéndoselo perder y causándole graves heridas en su cabeza, perdió el conocimiento, quedó inmóvil, hasta aquí una idea aproximada de aquel momento en el campo de batalla donde nuestros soldados se jugaron la vida a sabiendas de la superioridad del ejército inglés y sus comandos con hombres especializados en matar.
Una pelea desigual porque al frente había hombres que luchaban con la fuerza de su corazón y la ilusión de recuperar su suelo patrio.
Para quien quiere contar uno de los cientos de hechos que emocionan y que hoy a tantos años parecen más vivos y se vuelven inolvidables y lo seguirán haciendo mientras nuestras mentes sigan charlando en los hogares, en las fábricas y sea tema de enseñanza en las escuelas.
Pero volviendo al momento en que el colimba Alfieri perdió su conocimiento se sabe que al despertar estaba en un hospital y con graves daños que atrofiaban su desempeño, pero obró la suerte Dios puso su mano y gracias a los profesionales médicos y al cuerpo sanitario, se fue recuperando y volvió muy mejorado.
Hoy aquel ex colimba Jorge Alfieri recuerda que había escrito su nombre en el casco de acero que sufrió el impacto de la metralla y que por esas cosas del destino apareció en venta en manos de un Coleccionista que lo ofrece a un valor muy importante dado que conoció su origen y no solo era una antigüedad sino una pieza única de guerra. Y que para mayor reconocimiento está el nombre de Alfieri en dicho casco. Él no podía alcanzar el importe pedido, el ex combatiente sufrió porque lo que el ofrecía no alcanzaba para comprarlo como respuesta a su experiencia en aquel campo de batalla en Malvinas.
Hasta aquí el deseo y la búsqueda de un objeto de una etapa inolvidable para todos los argentinos y dentro de ellos una persona destacada por su labor en la vida social de nuestro país, ya que hablar del Artesano Pallarolls, es reconocer a un maestro de la artesanía, que siempre ha estado al servicio de causas muy loables y justas, y sin remontarnos a mucho tiempo acaba de realizar una obra en Recordación de los 44 desaparecidos del Submarino ARA San Juan, que reposa en el fondo del mar, y esa obra es una flor realizada por Pallarols, donde en cada pétalo un familiar de los desaparecidos volcó el nombre de su ser querido.
En su obra recordara ese triste episodio y ahora enterado de esta justa emprendida por el ex combatiente tratando de recuperar su casco, que desea mostrar a las generaciones de un argentino que ofreció su vida por defender a la patria, y allí una vez más el orfebre, el maestro ofrece al vendedor extranjero una obra que está realizado con balas de aquellos combates, cuya figura es una Rosa por la Paz.
Más allá de este loable canje ofrecido por el destacado orfebre, hay alguien, empresario él que no nos quiso dar su identidad pidiendo reserva que compraría ese “casco de guerra” que fue dañado en combate y que su dueño fue el ex combatiente Jorge Alfieri quien lo quiere recuperar no para sí sino para exhibirlo a las actuales y futuras generaciones de argentinos que se interesan y que están muy agradecidos a los aquellos jóvenes soldados, como así al personal de jerarquía que fue al Combate por las Islas Malvinas sabiendo el riesgo que ello implicaba. En la actualidad muchos ex combatientes en diversos lugares de la Patria siguen contando a quienes le prestan atención de aquellos días del año 1982, pidiendo a cambio no Olvidar aquella guerra que dejo tantos testigos en el campo de batalla y que justamente en estos días volverán a ser visitados gracias al trabajo realizado de identificación de 90 cadáveres, sumados a los anteriores dejando el momento más esperado por las familias para llorarlos, hablarles o simplemente tocar con sus manos las placas de granito que ahora tendrán su nombre y apellido reemplazando aquellas otras que decían “Soldado Argentino solo reconocido por Dios”.
Ahora ya suman 110 familias las que recibieron confirmación por su ADN en estos 37 años, tiempo que desde el silencio realizaron la difícil y dolorosa tarea de lograr su identidad y el lugar como última morada, de todos aquellos reconocidos por Dios.
Geoffrey Cardozo, inglés y Julio Aro, argentino, Titular de la Fundación “No me Olvides”, la señora María Fernanda Araujo, de la Comisión de Familiares y el Comité Internacional de la Cruz Roja son algunos de los voluntarios que unieron su patriotismo con su cristiandad para la difícil tarea que tantas familias esperaban durante años y donde seguramente han actuado otras voluntades que no se nombran pero que jamás serán olvidadas por los que actuaron en el objetivo.
Cabe decir también la colaboración y el interés del actual gobierno especialmente en la figura del Secretario de los Derechos Humanos, Claudio Avruj, además de la Corporación América, dueña de Aeropuertos Argentina 2000, de Eduardo Eunekian que solventaron todos los gastos originados de los familiares y personal destacado al efecto del viaje, donde actuaron profesionales América, dueña de Aeropuertos Argentina 2000, de Eduardo Eunekian que solventaron todos los gastos originados de los familiares y personal destacado al efecto del viaje, donde actuaron profesionales médicos, psicólogos y asistentes sociales que revisaron a los 60 familiares citados para este nuevo viaje que durará aproximadamente 18 horas hasta llegar a las Islas y luego los traslados terrestres hasta el Cementerio de Darwin, donde yacen enterrados 237 argentinos que murieron en el conflicto de 1982.
Fue un nuevo viaje de reencuentro y sanación, donde no escapa el trabajo solidario de muchas personas, familiares de los caídos que también sueñan con llevar al lugar del hundimiento del Crucero “General Belgrano” a quienes lo deseen, para honrar y dejar una flor sobre el mar para los desaparecidos. Malvinas nunca Olvidar...!