UNA NOTA DE HERNAN LEONEL

Los argentinos somos creyentes. Maradona es nuestro Dios, Messi es el mesías y el Papa es nuestro.
Nos pasamos la vida esperando al salvador que nos cambie el país, que nos haga sobrepasar las adversidades, que nos saque de la pobreza y que nos cure las enfermedades. De trabajar ni hablar. De despertar cada mañana y salir a pelearle a la vida menos.
De tratar de ser mejor, de superarnos y de no quedarnos en una posición chata y conformista… menos aún.
No se puede esperar a que alguien nos salve. Los gobiernos vienen pasando y el tiempo se nos hace agua entre los dedos, mientras las agujas del reloj juegan a la quimera.
Es momento de reflexionar. De leer, de nutrirse día a día con la realidad que nos golpea la cara y nos castiga la dignidad y ataca las fibras más íntimas de nuestro propio ser.
Pasó Perón y dejó un tendal en su último gobierno, vinieron los militares y el baño de sangre fue tremendo; los grupos setentistas y montoneros que traían la revolución también pasaron.
Luego y con la tan ansiada vuelta a la democracia llegó Alfonsín y la crisis económica fue tal que no pudo concluir su mandato. Figurita repetida con De La Rúa.
En el medio Carlos Menem... lo hizo. Lo reciente está marcado por doce años de Kirchnerismo y un populismo fuera de control que amortiguó su caída gracias al viento de cola que supo tener en sus primeros años de bonanza y que luego; como pasa siempre, se despilfarró. No se puede dar por dar. ¿Cuándo lo vamos a entender?
Los planes sociales fueron una medida para paliar la crisis del 2001, pues, estamos en el 2019 y el actual gobierno de Macri los sigue sosteniendo cuando dijo que los recortaría.
El peronismo y su lucha social fue muy buena, el apoyo al trabajador y la igualdad de oportunidades fueron sus bastiones.
Después fue perdiendo legitimación y solamente quedó su nombre y se creyó que su vuelta iba a ser solemne y salvadora. Nada sucedió. Sólo trajo desidia, impotencia y división. Lo mismo realizó Cistina. Dividió al país. Es ella o nadie. Se apoyó en grupos partidarios de los ´70 y su receta fue la misma que la del General. Forjó su poder en la lucha de gobiernos antidemocráticos y golpistas. Se unió en defensa de la memoria cuando ella y su difunto marido se enriquecieron en el Sur tras adquirir terrenos en tiempos de dictadura.
En esos años, merced a las ejecuciones hipotecarias y la tristemente célebre circular 1050 del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el matrimonio acumuló 22 propiedades.
Luego llegaron a lo más alto del Estado y se convirtieron en empresarios hoteleros donde justamente su principal socio fue... el Estado.
El mejor Presidente de la historia según ellos fue Carlos Menem. Los derechos humanos y su justa lucha nunca fueron un ejemplo, más bien, según ellos, fue un tropiezo.
La actualidad nos dice que el mejor equipo de la historia está perdiendo en tiempo extra.
El técnico deberá hacer cambios de manera urgente para no comerse una goleada.
El tic-tac y el golpeteo de las agujas cada vez son mayores y repercute en cada argentino que ya no sabe qué hacer contra los tarifazos, contra la devaluación de un peso que no vale ni hacerlo, contra una histeria social desmedida y una grieta cada vez más profunda.
Algo que también prometieron sanear y que por ahora se sigue retroalimentando. Lamentablemente les sirve a ambos. Son esos amores tóxicos, que hacen mal pero que sin el otro no se puede respirar. El disfrute es sin sentido y arcoíris se torna difuso y descolorido.
¿Para qué quiere volver?
¿Para qué quiere continuar?
En el periodismo también se instauró la grieta.
No podemos dejar en claro eso.
Si lees Clarín o la Nación sos un vende patria.
¿Perdón?
¿Acaso también me vas a decir que debo comer?
El periodista debe leer todo y a todos. Escuchar y salir a la calle para evaluar. El periodismo no es escribir 140 caracteres.
Es unir cotidianidades y reflejarlas en una nota de opinión.
Es ir tras la noticia.
Es investigar y transmitir los sucesos.
En lo personal, no me gusta tener que bancar con mis impuestos un canal privado como C5N.
¿Entendemos que es privado? Si está fundido, que presente quiebra. Que les pague a los empleados y se llame a acreedores. Que se licite. Qué se yo.
Pero le es funcional al macrismo ya que la opositora a la que le dan vidriera es Cristina.
¿Se dan cuenta que esto no acaba más? El periodismo no genera grieta. Más hoy en día que cualquiera; y bienvenido sea; puede tener su blog y escribir lo que quiera, o tener un programa radial y colgarlo de cualquier página web para que se escuche desde China.
No digo que Argentina sea el peor país del mundo. Por lo pronto no tenemos un reinado, la gente de color tuvo su derecho antes que en otros países con mejores estándares económicos. No tuvimos un holocausto. No padecimos a Hitler ni a un muro que nos marque el mapa. El fascismo es Europa y el conservadorismo están mostrando sus ansías de poder y creo que se sabe para dónde van esos grupos que odian al otro.
Acá convivimos con todo tipo de nacionalidades y se les abre la puerta de igual manera.
No hay un Rey a quien alabar que viva a expensas nuestras y que lo sepamos TODOS.
Tenemos políticos que son un espécimen parecido pero con riendas cortas y que deben dar ciertas explicaciones.
Si tan sólo pudiésemos despertar cada mañana y salir a ser un poco mejores.
A buscarle la vuelta sin esperar que un mesías nos salve y aportar sin que el otro nos mire de reojo o al revés...
Seríamos cosa seria.