UNA NOTA DE DANIEL MARIO TORRES

A veces, me sigo animando y no preciso que me lo digan dos veces, es que me encanta la poesía, los versos, las rimas, en especial aquellas letras que nombran y recuerdan a una ciudad que ya no está y a su gente, por eso me acuerdo por las calles del recuerdo, el vigilante de la esquina, la gayola, y cuanto otros.
Son todos recuerdos lindos que vienen a mi memoria y a la vez, algunas letras que han quedado en el olvido, quizás por el paso del tiempo, vaya uno a saber, no decían nada malo, si reflejan muchas cosas, entre otras, la justicia a los que no podían pagar por ella. Y de primera una que recuerdo siempre “Señor Juez de la Suprema que entiende el merengue mío a ver si me arregla el lío pues tengo que laburar”, con estas palabras “reas” se ganaba uno el aplauso y es una pena que hoy ya no se escuchen y digan ni en un encuentro tanguero.
Pero sí, es lo que hay y es mucha inquietud en la comunidad de cualquier ciudad o pueblo y junto a ello la pregunta ¿dónde está la amada Justicia? Base fundamental de una Nación que sueña y trabaja buscando el bienestar y la paz entre su gente, sin intentar con malicia en contra de nadie y en contra de la familia judicial, solo quiero reflejar el espíritu de un pueblo que está esperando Justicia.
Alguna vez, hace muchos años pregunté a mi madre que en realidad no era muy leída sobre la figura de la Justicia y ella me respondió: “Hijo, la Justicia tiene sus ojos cubiertos porque es ciega y esa balanza que se le ve a la figura es el símbolo de que todos somos iguales para ella o ante la ley, no importa si tienes mucho dinero o sos un obrero, ella es inflexible y castiga a quien lo merece, sin importarle su linaje o su estudio, todos somos iguales ante la ley”. Y yo con mis 10 o 12 años me quedé con esas palabras que para mí fueron ley y hoy a mis 74 años, y habiendo atravesado distintos momentos de la vida y sus vaivenes, me preguntó como muchos argentinos ¿cuánto faltará para que aquello que yo creí, pues me lo había dicho mi madre y ella no me engañaba, era cierto y se aplicaba? Será que con el paso de los años cambiaron las normas, pues con sus dignas excepciones suele ser inflexible con los pobres o los débiles y genuflexa con los poderosos.
Además, en estos tiempos aparecieron en nuestro vocabulario las palabras corrupción, operadores, servicios, escuchas y otras que nos llenaron de incertidumbre, puesto que para el gran pueblo dichas palabras suenan extrañas y escapan al común de los años que
vivimos, aunque no tememos nada por estar ajenos a todo ese torbellino de situaciones y quizás sin querer demostrar solo falta de conocimiento.
Quizás no les pueda expresar todo lo que yo siento, sin embargo, no creo estar aislado en mis pensamientos, no dejo de observar un mundo en crecimiento, una globalización que nos fue llegando, pero suponiendo que lo nombrado para el progreso, el conocimiento, la apertura, que nos ocurrió a nosotros en cuanto igualdad entre los ciudadanos. Nos hablaron de ser democráticos, sabemos el valor de la Democracia o quizás pensamos que por el solo acto de votar, elegir cada cuatro años ya todo está logrado, no es así, como también no dejo de reconocer, que así como todos los días salimos a cumplir con nuestras obligaciones, también deberíamos acrecentar nuestra participación con la Democracia y no dejarla solo en manos de quienes dicen representarnos y a muchos de ellos hemos elegido con nuestro voto.
Recibimos mensajes de todo lo que se realiza e intenta mejorar y con ello nos conformamos o si bien no estamos del todo convencidos no lo conversamos o discutimos o quizás con suerte en alguna charla de amigos o en el trabajo pero no más. Solo pasa por un cambio de opiniones, o sea, que a veces juntamos rabia o bronca por pensar para que serviría nuestra aprobación o el contrario a la medida tomada, si todo sigue igual. Creo advertir esto que expresó especialmente en los últimos tiempos donde hay un grupo de gentes. Sin embargo puedo asegurar los poderes del Estado funcionan o por lo menos eso creemos y digo esto por cuanto el periodismo nos informa de cómo estamos y hacía donde vamos desde hace muchos años, pero estamos en un apriete que pareciera no tiene solución, producimos pero no nos alcanza la ganancia para solventar los gastos que requiere el país y pese a ese panorama seguimos.
Claro que además de no alcanzar ni siquiera a empatar nos enteramos que tal proyecto de obra quedó pendiente, que no se pudo alcanzar con las construcción de viviendas, que nos faltan edificios escolares, que las Fuerzas Armadas (subsisten y con falta de material), que nuestros jubilados sufren y el gran pueblo, empieza a preguntarse el por qué y que falta para
que esto se arreglé y si bien el gobierno sale a dar la explicación sobre tamaña diferencia, nadie hasta el momento le dijo al pueblo el Plan que se llevaría adelante y lo más delicado y hasta urticante, como se podrán recuperar las fortunas de dinero, inmuebles, aviones, yates, tierras, estancias, joyas y colocaciones en moneda en moneda extranjera en países lejanos, y que al poder recuperarlas y bajo un cuidadoso control servirían para desahogar al Gran Pueblo y a la vez, seguir trabajando pero con capacidades y organizaciones acorde a los tiempos que nos vayamos enfrentando por el crecimiento del mundo.
Será que el Poder Judicial con tan buenos profesionales no alcanza para juzgar tamaña aventura optada por aquellos que dijeron ser nuestros representantes y que buscaron la igualdad entre poderosos dejando al Gran Pueblo de lado, la Señora Justicia llegará a tiempo, sin ser poeta me atrevo a decir esas hermosas letras, que creo hoy están para nosotros los argentinos…. “¿Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón…?” y yo le agregaría la Paz y la Voluntad de trabajar para todos.