UNA NOTA DE DANIEL MARIO TORRES

Estimado lector usted no me conoce, salvo por estas hermosas experiencias de volcar en las letras algo de lo que voy observando y luego cuento, lo hago a través de mis charlas en la radio desde hace cuatro en horas del mediodía en la FM 92.5 de Munro, todos los días salvo los días jueves, día que voy a mi querida Luján, donde me encuentro con un vecino amigazo “Juan” y gracias a la buena voluntad de la querida directora Rosa Impini vuelco mis reflexiones en el Periódico “Heraldo del Oeste”. En donde se puede decir, opinar y contar la verdad sin restricción u observación alguna y cada quince días me lleno de alegría al disfrutar de la amistad que me dispensa mucha gente que hace mucho por sus iguales desinteresadamente lo cual ha sido para mí un aprendizaje feliz.
Y una vez más, el viaje tempranero a fin de que el día rinda en esta Ciudad Capital de la Fe, a donde llegó en tiempo y forma salvo el pasado viernes 24 en horas de la tarde, ya que estaba invitado a un gran acontecimiento de reinauguración del Complejo Museográfico, pero como sufrí con los horarios, puesto que asistí hasta las 16 horas al almuerzo de agasajo que brindó la Empresa Naturgy por el Día del Periodista en Rodizio de Costanera y desde ese lugar a las veredas de la Sociedad Rural en la Avenida Sarmiento y allí entre un hermoso gentío de hombres y mujeres que estaban esperando también me sumé yo a la espera del 57 de la Empresa Atlántida y de esperar, desesperamos puesto que yo creía que la Empresa pensaba y velaba por sus pasajeros, pero allí me enteré que no es así, hay que esperar una hora como mínimo entre servicio y lo peor al colmar los pasajeros los asientos se viaja de parado de Plaza Italia a Luján sin distingos hombres y mujeres, no importa la edad.
Esto me hizo pensar pero solo pude dejar mi asiento a una señora, mientras escuchaba algunos comentarios como tendrían que cobrar distinto y quizás tengan razón, ya que el precio del pasaje es duro aún con la SUBE y además fue testigo de algo horrible: la discusión del chofer con una señorita por sentarse en un escalón casi al lado del chofer, el cual le decía que así no podía viajar, y ella que le insistía que no podía estar tanto parada, todo esto duro más de 20 minutos hasta que el conductor no hablo más y siguió su marcha y la señorita sentada en el piso hasta General Rodríguez y yo pensando en quien de los dos tenía la razón.
Lo importante pude llegar a tiempo al revivir de una historia que mucha gente disfrutará en el futuro, luces, atención del personal de protocolo y hermosas salas con pisos y paredes remozadas, volviendo a mostrar sus riquezas históricas, todos recorríamos los lugares incluido el Intendente y otros funcionarios del Municipio y de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, todo hermoso y con puesta a punto bajo los acordes de la Banda Musical “9 de Julio “ de los Bomberos Voluntarios de Luján, que desde uno de los patios animaba aún más el acontecimiento que servirá para mucha gente no solo de la bendita Luján sino también, a esa masa de peregrinos que en feriados, sábados y domingos regalaran a sus ojos pasajes de la historia argentina, que se pudieron recuperar gracias al amor, desinterés y voluntad de un pequeño grupo de vecinos de la Asociación Civil Museo “Udaondo”, los cuales se abocaron a la tarea y con el apoyo de la Gobernación a través del equipo de Cultura, no demostraron cansancio y trabajaron todos por el objetivo de volver a darle vida a un Área casi olvidada que sufrió los desgastes del tiempo y de las inundaciones, sin que nadie hiciera nada. Allí también apareció el trabajo y dedicación del trabajo de los empleados del Museo, que tomaron la labor como propia y así ese viernes 24 de Mayo junto al tañir de las campanas todos vibramos de emoción con la tarea cumplida por todo el equipo.
Me retiré satisfecho de haber observado a un grupo de gente que más allá de representar cargos de gobierno, políticos o simplemente ciudadanos estaban unidos por un bien común: la Argentina.
El Sol del 25 tardó en asomar y lo hizo sobre las 11 horas en el hermoso predio del Barrio Constantini, de Luján, en las calles Ing.R.Moreno y Sócrates, no solo brilló el sol, sino se vio la esperanza, el futuro, la riqueza de un país sus jóvenes preparados en estudio para afrontar los nuevos tiempos que brindan en poco tiempo más y que exigirán de los ciudadanos estar preparados a esos nuevos desafíos del mundo donde ya no solo serán necesarios el saber leer y escribir, sino otros estudios y habilidades y quizás hasta lleguemos a trabajar menos horas, pero con mayor responsabilidad por ejemplo: el manejo de la robótica u otras especialidades.
Con estos conceptos no pretendo ser un llamativo, solo que al ver nacer una Escuela en un lugar floreciente y próspero no puedo menos que pensar y desearles a las buenas personas que hicieron realidad en poco tiempo esa obra, que Dios y la Medalla Milagrosa los bendiga. El predio es amplio y generoso, lo construido es realmente importante, no menos de 90 mts. por 80 aproximadamente, amplios ventanales, patio cubierto y salón, tres amplias aulas para secundario y al frente del generoso salón la imagen de la Medalla Milagrosa cuidando tanta riqueza. Sanitarios y alarma, techos frio – calor, en fin, toda una construcción de primera para que las nuevas generaciones aprovechen esas instalaciones y estudien un buen secundario. Ojalá comprendan la oportunidad que se les ofrece y que pensó deseando concretar la Hermana Caramelo, comentándoles su proyecto a un grupo de vecinos que desde hace más de 36 años se organizaron en la Asociación P.A.y S. y silenciosamente sin pedir nada a cambio hacen, construyen, ayudan. Entre sus directivos, en algunos, ya hay un deseo de descanso, son muchos años de trabajo, pero la voluntad y la decisión de ayudar es más fuerte y hoy 25 de Mayo del 2019, la comunidad toda y las autoridades del Colegio Medalla Milagrosa quieren fijar a la entrada de cada aula, el nombre y apellido de tres hombres de bien de P.A. y S., para agradecer en ellos a todos los que hicieron posible la nueva Escuela, se hizo Justicia y ayudara a muchos como yo que es bueno y sano homenajear a quienes lo merecen estando ellos presentes y con su familias y que es y seguirá siendo el pilar fundamental de esta Nación.
Me estoy yendo de mi querida ciudad de Luján, espero volver en unos días para contar o charlar algo de lo mucho que ocurre y que a a veces casi no tomamos en cuenta. Les agradezco mucho la atención que me prestan y le doy una disculpa a mi amigo Juan que con su buena voluntad me traslado a diversos sitios aunque esta vez no tomamos nuestro café.